El Pacífico costarricense
quizá hace 11 o 12 años
Después me preguntan por qué el mar y los veleros me llenan de nostalgia.
Fuimos 2 por dos años y 3 por doce años.
¡El blog de Julia se pasó de casa!
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Alguien dijo que el asunto no es tanto ver cómo se quiebran las estructuras, sino qué vamos a hacer con los pedazos.

Black Snake Moan.
Así se llama la película que mi hijo Carlos Luis ( 16) me recomendó.
Eso sí. Me advirtió: blues, violencia y sexo duro. Excelente música también.
Me lo dijo antier. El la fue a alquilar porque leyó en un libro una crítica y le interesó.
Acabo de verla y me he emocionado mucho.
Una, por la película, claro...y las actuaciones magustrales de Cristina Ricci, Samuel L. Jackson y Justin Timberlake...sí, el mismo...Justin, ese que canta. Otra porque es la primera vez que Carlos Luis me recomienda una película. Así, como amigo, de igual a igual.
Es muy conmovedor ver a un hijo convertirse en hombre, hombre con emociones, sentimientos, criterio e intereses humanistas. Cuestionador, juicioso, inteligente.
No sé qué me emociona más.
Esta es una película de amor, un amor que da vueltas por lugares raros, pero que lo vence todo.
¿ por qué empeñarnos en condenar y juzgar siempre?
Hoy me he topado con gente que persiste en esas separaciones. El mal lo tengo yo adentro, el bien también. Dejar que brille la luz es responsabilidad de cada uno...de cada una, y hay manos amigas que nos acarician cuando lo necesitamos, brazos que nos sostienen cuando nos caemos, gente que te baña en agua fría si tenés calentura, que te detiene si vas por un camino torcido, que es capaz de amarrarte a la vida cuando te querés soltar...hay gente así....y eso nos recuerda que siempre hay Amor.
Gracias, Charlie.
Me siento muy orgullosa de lo que podés ver y de cómo lo podemos compartir.
¿ Cómo no la voy a exhibir con orgullo? Esta foto tan preciosa nos la tomó Daniela, mi sobrina ayer. Me parece que es la foto más linda que nos han tomado a Carlos Luis y a mi. Debajo de esos colochos este muchacho que se convierte en un hombre bueno, inteligente, sabio y de gran corazón.
Me siento orgullosa de él.
Lo amo, de verdad.

Tengo amistad con un grupo de mujeres de América Latina. Nos ha reunido alrededor de un círculo María Inés Troncoso, de Chile.
Nos damos la mano para darnos fuerza. Es bonito construir espacios desde los afectos, el corazón...lo que realmente somos.
Un día de estos María Inés nos contó de la dura situación que estaba pasando Tatiana. Acababa de morir su hermano.
Todas corrimos a enviarle mensajes de solidaridad y cariño.
Hoy abro el correo y me encuentro con el regalo que nos devuelve Tatiana. Lo copio porque lo considero muy valioso.
"Humildemente .............GRACIAS. Quiero compartir con uds. estos minutos de mi existencia . Realmente y de corazón les puedo decir que mi hermano , con fortaleza y debilididades me dejo la mejor enseñanza en su muerte , me validó sin siquiera proponerselo como ser humano que siente con el corazón ayudada ( algunas veces ) por la razón , me permitío mostrarme como soy , ser puente entre generaciones , que la diferencia de edad entre el y yo ( 18 años) , fue casi un regalo que nos unío como nunca al final de su estadía en este mundo , suena egoísta pero me dio el escenario justo para empezar a ser protagonista de mi vida , mostrar y no demostrar que soy capaz de amar sin miedos ni restricciones , que pudimnos juntarnos en mi casa después de su funeral , que no importaba que hubieran tantas sillas como comensales , que una copa de vino y la alegría de la gente menuda de mi familia y la que no lo somos tanto ,fue suficiente , el calor humano , la sonrisa , el abrazo , cobraron una connotación sin precedente, por eso les digo que me validó como persona , me permitío esta celebración que en otras circunstancias no habría tenido el coraje de hacerla . Además pude sentir una vez más el apoyo incondicional de mis hijos , tuve los mejores asistentes en lo humano y en lo divino, mi esposo se fue entregando cuidadosamente a este abandono de lo práctico y se permitío una conversación desde los afectos . Me salío un poco largo y puede que no suene muy coherente , pero les puedo decir que mi casa se hizo pequeña , pero mi corazón es el mejor rascacielos para acoger con amor a quien me necesite , solo puedo decir ........GRACIAS HERMANO , ahora entendí porque no nos conectamos en la vida porque me tenías guardada esta maravillosa lección en tu muerte. Gracias familia , cada uno con sus talentos me acompaño y me hicieron sentir tremendamente querida . Desde una 5ta. Costa , nublada y fria les mando el más caluroso y cariñoso de mis abrazos. La Taty."
Me emocionó mucho el mensaje porque me siento muy cerca de ella y este sentimiento.
Hace ya casi cuatro años murió mi marido en casa luego de un año de enfermedad y lucha.
La sensación que me quedó tras su muerte se parece mucho a lo que ella dice.
Fue una bendición haber tenido esa oportunidad. Y lo más bonito es que nuestro hijo, Carlos Luis, que entonces tenía 12 años y ya tiene 15 lo ve parecido.
Un día de estos su mejor amiga le contó que su padre tiene cáncer y está muy enfermo. Estaba ella muy triste porque es probable que el señor muera ya que está mayor y muy debilitado. Carlos Luis entonces le hizo una carta ( y me la enseñó) que me conmovió hasta el fondo porque le decía entre otras cosas que aprovechara la maravillosa oportunidad que tenía por delante y le contaba lo que para él había sido la muerte de su padre. Le decía cosas tan lindas como que su padre no se había ido, sino que su fuerza y su espíritu estaban dentro de él, convirtiéndolo en la persona que es.
Ver la muerte de este modo es un regalo.
Una maravilla.
No es que no te duele, pero te llena de AMOR.
El AMOR se manifiesta y te devuelve AMOR propio recordándote todo lo que sos capaz de dar y recibir.
Estas son lecciones importantísimas que hay que estar dispuestas a beber hasta el fondo para crecer.
Yo me siento orgullosa de lo que logré y de cómo pasé lo que pasé. Recuerdo mi satisfacción el día del funeral de Víctor. Eso era lo que sentía. Satisfacción. Mucho amor propio y mucho amor y agradecimiento para todas las personas que nos acompañaban, y me pone muy contenta poderlo entender.
Aquí mi querida amiga y anfitriona: Julia, se llama igual a mi, toma fotos igual a mi, y dice mi hijo que es igual de "loca" que yo.
La de blanco a la izquierda, soy yo, vengo renovada....al centro Abdul, que nos acompañó desde el viernes por la noche y hoy se quedó allá ¡ dichoso! , y al lado Julia. Detrás se puede ver una de las pilitas de aguas termales a las que fuimos a bañarnos. Una delicia. 
Carlos Luis delante, Abdul detrás. Camino a las aguas termales en Termales del Bosque:

Una foto de esas "singracia". El camión no le aporta nada. Los "sujetos" de espalda, caminando delante de mi y evidenciando que tomé la foto así, sin ton ni son. Una de esas fotos que se queda guardada y que no cabe en los albumes por corriente, que no se regala ni se enmarca...y de repente hoy me sale del baúl de los recuerdos y adquiere un significado poderoso. ¿ Podemos imaginar el curso de las cosas cuando tomamos una foto como esta?
Recuerdo una de las pocas veces que he grabado video. Andábamos una camarita en una fiesta familiar donde mi papá, que vive en una finca, e hicimos unos juegos. Mi abuela Nana participó en la carrera como la más apuntada. Cuando la carrera terminó, ella quiso seguir corriendo y yo la filmaba, avanzó unos setenta metros más por la entrada de la casa de mi papá, que está bordeada de zonas verdes y palos de mango pequeños....me impresionó su imagen de pasitos torpes y cortos alejándose, y yo de testigo viéndola a través del lente. Perdiéndola...
Cuando volvió a la casa le pregunté: ¿ Diay, Nana...¿ por qué siguió corriendo? Y recuerdo como hoy que me dijo "porque me dieron ganas de irme, irme corriendo, seguir..." algo así....
Cuando llegué a la casa le dije a Víctor: "vieras qué imagen traigo aquí, tenemos que verla, es bellísima! " y tratamos de meter el casetcito en un soporte ( era un mini VHS) y se enredó todo y se salió y la cinta de video se dañó. Me puse a llorar porque perdí la filmación. La boté a la basura llorando haciendo un verdadero berrinche. Víctor estaba impresionado porque no me había visto así en mucho tiempo...llorando lágrimas casi infantiles porque se me había dañado algo que "no tenía importancia". Se rió de mi.
Eso fue un domingo por la noche. Una semana y media después, mientras estábamos filmando un comercial de aquellos de las promociones de Belmont en Punta Leona ( Tiburón "en la arena!" ) nos llamaron: Nana había muerto. Murió de repente, bien arreglada como siempre, venía de un té, se sintió cansada , se sentó en un sillón y le dio un infarto.
No pudimos dejar de pensar durante los días posteriores en el video perdido y lo que me había afectado la situación.
En esta foto, Víctor lleva a Carlos Luis de la mano, nuestro hijo. Son las calles de Nueva York. Es Semana Santa del año 2001. Víctor también murió poco tiempo después de que yo tomara la foto, pero esta vez si me quedó la imagen en un papel.
El valor de una foto, de una imagen, de un video cualquiera...¿ qué lo definirá?
Depende.
Cuando veo estas cosas cobran importancia algunos sentimientos y emociones y otros asuntos que parecían "muy importantes" se quedan de lado.
Me quedo viéndola y lo único que siento son ganas de llorar, pero esta vez son lágrimas dulces, serenas, de esas que cuando brotan tranquilizan, ayudan...
Haré click en el botón que dice "publicar" y me iré a darle a Carlos Luis un beso. Quizá su papá todavía lo lleva de la mano. ¿ Quién lo puede saber realmente?
Al fin Charlie apagó las quince candelas del queque, y más que quince, apagó 30 ! porque tuvo dos fiestas...mientras arriba en casa festejábamos con una sencilla reunión familiar su cumpleaños, en el estudio abajo, se fraguaba el fiestón sorpresa, con más de 30 chiquillos y chiquillas, un dj de lo más simpático que se llama "Milory" y muchas luces estilo disco...
El cumpleañero ni sospechaba lo que se iba organizando abajo...la verdad la fiesta sorpresa fue un éxito, no sólo por lo linda que estuvo sino porque para él fue sorpresa de verdad. En esta foto, que tomó Agnes, mi cuñada...apaga su primer queque...en la refri dentro de una bolsa estaría el otro que apagaría con sus amistades unas horas después. Nos acostamos contentos como a las 11 de la noche.

Hoy hace quince años a las 6 y 15 de la mañana, en la Clínica Santa Rica, allá por la Corte, en San José me sentí por un rato la mujer más poderosa del mundo, la reina, la dueña del universo, la pachamama.
A esa hora pujé todo lo que pude para ayudarle a venir al mundo a Carlos Luis, que venía prematurito y con un ojo cerrado ( lo tuvo cerrado como por dos días y nunca me pregunté por qué) , pero era mi hijo, el más amado, el más deseado, él.
Tenía yo 29 años y venía de un embarazo complicado por un desorden que se llama pre-eclampsia, que sucede cuando el organismo no puede liberar toxinas y se complica todo. Tuve la presión alta durante el parto, que fue provocado gracias a una pastillita ( o más bien un pedacito de pastillita apenas) que la noche anterior, el doctor me colocó en el cuello del útero. Intentaríamos un parto vaginal, pero íbamos preparados para la cesárea si no se podía.
Pesaba ya 198 libras. Tenía la cara tan redonda como una tortirrica, y además colorada como nunca...pero esperaba ese niño con tanta ilusión...Al final pujé y salió como un pescado mojado otorgándome el gozo salvaje que se sitúa solamente donde dolor y placer se abrazan.
Si las contracciones son la muerte , el desgarro la sangre y la fuerza la lágrima, el momento del parto, de la expulsión del niño, es la delicia...el agua...el remanso...después de tenerlo en tu pecho ya nada importa, que te cosan, que te limpien, que te toquen, todo pierde importancia porque tu vida se ha llenado de luz y vos contribuiste a provocarla.
Con Víctor me había casado en 1989, en marzo. El 4. Un mes y medio después de darnos el primer beso. Unos tres meses después decidimos comenzar a "pedir" bebé. Yo me sentía preparada y Víctor ya tenía 45 años y un hijo de 16. No quería estar muy viejo para ser de nuevo papá y a mi me pareció bien. El estaba vuelto loco por una chiquita. Cosa que no consiguió al final, pero como siempre: no importa.
Recuerdo que la primera cosa que le compramos al frijolito ( Víctor lo bautizó así después de ver el primer ultra-sonido, donde la figurilla amorfa del mini intento de feto parecía un frijolito germinando) fue una especie de almohadoncito rosado con forma de chupón. Yo también quería una niña...pero cuando ya como a los cinco meses le pude ver aquellos huevotes en otra de esas imágenes blanco y negro rarísimas...me dio una ternura...
Carlos Luis nació de siete y medio meses, eso de la pre-eclampsia era peligroso. No sé cómo será ahora la cuestión, pero en aquel tiempo las madres y los bebés se morían por esa causa. Yo siento que en mi caso el cuidado del Dr. Braulio Morales Valenzuela fue determinante. Braulio se caracterizaba por ser muy estudioso y estar al tanto de los últimos adelantos en medicina y me trató durante meses con aspirinitas para niños, de esa manera me ayudó a sortear la situación hasta que los pulmoncitos del bebé estuvieran maduros y provocar el parto. Más tiempo habría sido peligroso. En esa época nadie más que yo conociera usaba ese método.
Pudo no haber nacido? la verdad una puede buscar y buscar explicaciones , pero Carlos Luis nació sencillamente porque quiso nacer, porque le tocaba, porque le tocaba ser hijo mío e hijo de su papá. De eso estoy segura.
Cuando lo oigo decirme las cosas que me dice, cuando lo veo como me acompaña y cómo se preocupa por mi, cuando veo la alegría que me produce verlo crecer como un hombre bueno, me lleno de emoción.
Hoy tiene ya quince años, y él y yo somos esta familia pequeña que queda. Víctor se nos fue, pero lo descubro a cada rato en sus gestos, en ese talento maravilloso que tiene Carlos Luis para la música, en la pasión con que se entrega a los aparatitos, en la forma de su boca, en la ternura e intensidad de su mirada, en la fogocidad que se le adivina cuando piensa en el amor...( como dice su tía Inti: "es un galán") , de mi tiene cosas buenas también...sabe que la vida vino a disfrutarla y a vivirla y no a atantarse cumpliendo deberes, tiene sentido del humor, le gusta leer y aprender, es un espíritu libre, muy sensible al arte...y lo mejor es que ha aportado cosas inéditas: la paciencia, la madurez, el respeto por todas las personas, una grandísima humildad y mucha seguridad en sí mismo...la verdad es un gran muchacho. Es mucho mejor que su papá y mucho mejor que yo. Y más aún que los dos juntos. Se está parando muy bien sobre nuestros hombros para ser más alto.
Lo que más desea ahora es cumplir dieciocho. Dice que "para salir de la dictadura política y bochornosa con que la ley de este país oprime a los menores de edad " para poder "ser libre"....( esto lo escribió él)
Es mi compañero de ruta y aventuras, mi crítico más agudo y serio y mi más dulce admirador. Es un gran amigo y cómplice. Una grata compañía. A menudo me mete las manos dentro de la blusa y me dice que es muy rico abrazarme las llantas...igual me dice que siempre huelo rico...que tengo los ojos lindos, que parezco de 35 aunque ya vaya a cumplir 44... todas las mañanas, antes de irse para el colegio sube y me da un beso. Todas las mañanas le digo, cuídese, te quiero mucho, él me dice "igual".
Hoy los dos estamos de quinceaños. El quinceaños de vivir, yo quinceaños de estrenarme como madre. Madre de un único hijo , aunque hubiera deseado tener más...¿ por qué no los tuve? Ni idea...El otro día hablaba con un viejo amor y le decía que con él también me habría gustado tener un hijo...¿ por qué no lo tuve? Porque no tocaba. No convenía. No estaba destinado.
La verdad tuve un hijo con alguien con quien quise tener un hijo. Carlos Luis tuvo papá por doce años y tiene su presencia muy dentro de su corazón. Recibió en su primera infancia algo invaluable además: el ejemplo de ver a su familia unida, a su papá y a su mamá enamorados, compartiendo el trabajo y los sueños....viviendo con él montones de aventuras, gozando muchas cosas lindas, comiéndose la vida y disfrutando cada bocado....
Fue Carlos Luis un hijo muy deseado y buscado. Tardamos mucho intentándolo, incluso no fue fácil, duramos más de dos años asumiendo la incertidumbre de ver si podíamos o no tener hijos porque yo no quedaba embarazada, haciendo todo lo que el médico nos decía había que hacer, cosas incomodísimas, molestas, inoportunas... pero lo logramos.
Luego...de manera extraña, la vida nunca nos dio más el regalo de otro embarazo..¿ por qué? es un misterio.
Por eso Charlie -como le digo- es "mi milagrito".
Hoy fuimos a almorzar con Yami, y allí las dos le cantamos cumpleaños mientras él apagaba la candelita del postre que le regalaron en el restaurante. A la vuelta fuimos al super, él me llevó el carrito. Ahora está allá abajo, en su cuarto, dice que estudiando, pero quizá está chateando, o mandando mensajes por el Hi5...como cualquier chiquillo de quince...
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Ahora viene y me dice que acaba de ver dos películas: Jackass # 2 y Oro Por Cuentas de Vidrio ( ojo la combinación!!!) Jackass no se la podía perder. Por dicha se la quemó un amigo. Jackass 1 ya la había visto con Víctor, hace años, mientras yo les decía desde arriba "vulgares", "pachucos", "qué feo"... ( pero me asomaba a ratos!)
Oro por Cuentas de Vidrio decidió verla de nuevo para entender más del TLC porque mañana tienen discusión acerca del tema en el cole, y esa es una de las cosas que en este momento más le interesan.
La foto nos la tomamos una noche de estas en que se fue la luz y nos pusimos a jugar con la camarita digital y unas candelas.
Desde que se crearon los planetas,
desde que apareció la ameba y los peces
aprendieron a andar para hacerse lagartos
Y luego supo el mundo tener valles,
chimeneas y flautas,
he caminado dos veces por París
y siempre de tu mano.
La memoria del tiempo
lo grabó sin remedio
en un rincón del mapa de las eras.
Ahora que por primera vez
salgo sin ti a sus calles,
quedará la leyenda
del hombre que en vez de preguntar
por monumentos, catedrales y plazas,
gritaba tu nombre a cada cosa que existía.
Si a nueva oscuridad parten los astros,
si se le ocurre al sol otro destino,
si regresara al sueño la llama que nos hizo,
en algún sitio,
tras sus párpados,
estaré caminando dos veces por París
y siempre de tu mano.
Silvio Rodríguez
San Antonio de los Baños, Cuba, 1946
Por la noche en mi ciudad, como entre las 7 y las 8 y media, la gente del centro, deja la basura en la acera para que la recoja el camión.
Entonces de todas partes salen ellos y escarban entre las bolsas para encontrar restos de comida, restos de bebidas, cartones, vidrios, plásticos, latas...lo que sea para saciar el hambre o llevarse lo que encuentren a esos lugares donde compran basura para reciclar.
La mayoría son hombres y están flacos, sucios, tristes...
Es común verlos los viernes en la Avenida Segunda.
Hoy venía en carro con Carlos Luis por allí, eran como las 8.
Cerca del Banco negro, un hombre barbudo y negro hacía su trabajo ante un montón de bolsas también negras. Ibamos despacio por la presa, pudimos verle la cara, los ojos, la mirada.
De pronto: del carro que iba delante nuestro, una persona tiró "al basurero" una lata....realmente se la tiró practicamente encima al hombre. Una lata arrugada de cerveza Imperial. Una lata que sonó seca y agresiva.
Se vio muy feo. Sentimos feo.
El hombre negro levantó la mirada y el dedo pulgar saludando al "tirador"y sonriéndole . No sé qué cosa le respondió el chofer del carro pero no fue algo amistoso por lo que adivinamos en su gesticulación ; lo cierto es que el hombre negro, sucio y pobre le respondió con una sonrisa todavía más grande y con la mano le dijo adiós.
A Carlos Luis se le llenaron los ojos de lágrimas, desde ese momento se quedó serio, serio, serio. Me dijo que esa escena nunca la iba a olvidar, que había sido demasiada intensa. Tuve que hacerle un té de tilo para que se durmiera. Estaba impactado por la grosería del chofer y por la sonrisa del "ofendido", que mostró con su gesto una dignidad y sabiduría que sólo las grandes personas tienen.
No hay que dejar de transitar por San José, ir al centro, ver quienes lo pueblan, pasar por las "peligrosísimas" calles del centro...vieran cómo se aprende y se gana.

Mientras él duerme, yo lo veo tan bello...
"El mar se mide por olas
el cielo por alas
nosotros por lágrimas"
Jaime Sabines
Los días del padre no puedo llevarlo al Cementerio.
No tenemos tumba para Vic.
Entonces me llevé a Carlos Luis a trabajar al restaurante, para que pasara el día ocupado y no pensara mucho en su papá.
Su padre quedó en el mar, en el agua...entonces no tengo que ir a buscarlo, siempre me lo trae el agua de vuelta, la del lavatorio, la de la lluvia, la de las piscinas, la de la ducha, pero especialmente la del mar...donde se disolvieron las últimas partículas de las cenizas de sus huesos, de su carne, de sus dientes, de su pelo, de sus uñas, de las lágrimas que aún no habían soltado sus ojos, de las palabras no dichas , de los abrazos aún por repartir, de la voz seductora de hombre vivido y grande, de las canciones, de la música de sus manos, de todos sus cartílagos secretos...y hasta de su ropa y sus zapatos.
Ahora me quedo pensando si será por eso que soy regueja para ir al mar, porque me da escalofrío que toda esa humedad me cubra, me rodee, me posea...de nuevo...o quizá es miedo a quedar embarazada de nuevo...y que no sepa qué cosa hacer con el nuevo hijo o hija el próximo día del padre.

Esta tarde me fui de compras con Carlos Luis, mi hijo...él quería ir a ver unos platillos para su batería...está con esa obsesión...le compré una camisa que quería ( está todo vanidosillo) ...y decidimos quedarnos en el cine, pero como era temprano nos fuimos a la Librería Internacional.
Allí...entre todos los títulos encontré la nueva obra de María Lourdes Cortés...su nombre es : " La Pantalla Rota: 100 años de cine en Centroamérica".
Yo sabía de este trabajo pero no lo había visto. Y por supuesto que sabía que en el mismo se hablaba de la trayectoria de Víctor..pero no sé, al abrirlo y encontrarme con él una y otra vez en varios capítulos y ver allí impresa una de las fotos más lindas que le tomé..me emocioné muchísimo...me senté en un banquito a leer y me puse a llorar...Carlos Luis estaba por otro lado oyendo música.
Cuando se acercó me preguntó por qué estaba con lágrimas en los ojos y le mostré el libro...leímos juntos allí algunos párrafos...nadie sabía lo que nos estaba pasando...volví a ver a la gente, de compras, buscando libros, curioseando...y nosotros dos en nuestra pequeña y peculiar burbuja de nostalgia.
¿ Qué es la vida sino esos pequeños pedacitos de emociones?
¿ Qué cosa tan frágil somos?'
El capítulo de nuestro país se inicia con un párrafo de Víctor hablando del grupo fundador del Centro de Cine en los años setenta:
" Nos hicimos cineastas, no informadores sociales, que era lo que se suponía que debíamos ser. Eramos cineastas puros que nos echábamos una cámara al hombro e íbamos a escarbar dentro de la realidad de este país. Y empezamos a levantar los trapos sucios"
Se destacan detalles de los días en que Víctor filmó sus películas Puerto Limón, Las Cuarentas, Patria Libre o Morir, su colaboración como director de fotografía de otros colegas y se recuerdan los primeros años de la Revolución Sandinista, cuando Víctor se fue para Nicaragua a ayudar a levantar lo que se llamó INCINE ( Instituto Nicaragüense del Cine) ...y lo bueno es que el libro ahora quedará como material de referencia para quien quiera remontarse a la historia del cine de la región, lo cual me llena de satisfacción.
No saben cómo agradezco cuando alguien se acuerda de él, lo cita, lo recuerda, lo menciona...es como si se me hiciera más presente...no me basta con mi propio recuerdo...sé que es innecesario...pero es que una lo agradece tanto...y me alegra tanto que Carlos Luis se sienta orgulloso de lo que hizo su papá, de cómo persiguió con tanta pasión su sueño, y entonces me parece muy coherente que siendo su hijo ande como loquito buscando platillos nuevos y quiera los mejores y llegue a la tienda de música y se siente en la batería y se ponga a tocar...con lo que a él también le apasionaba la música....
Allí lo dejé para sentarme lejos un rato, dejarlo a su aire...qué lindo hombre en el que se está convirtiendo y qué orgullo ser testigo de ello. Cuando lo veo así, deseo con todo mi corazón que Víctor de alguna manera lo pueda ver, o sentir, o acompañar...que eso sí sea real y posible...que siga con nosotros.
Lo quise tanto, sé que me quiso tanto...qué bueno que nos vivimos y qué regalo que me haya quedado un hijo tan bello...que cada vez que oye el nombre de su papá se emociona y se le infla el pecho de orgullo.