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9.15.2007

El potencial de los hombres buenos.










H
ace unos días comenté la frase que me dijo una amiga: que una no se enamora de los hombres sino del potencial que les ve. Pues también en este caso, pese a ser distinto de una situación romántica, aplica la reflexión.

A Leonardo yo lo conocí hace años y me sentía muy cerca de su pensamiento. Algo pude compartir con él personalmente, en mi casa, en algunas actividades sociales y mucho por correo electrónico. En Leonardo yo tuve una vez mucha fe. Me enamoré, políticamente hablando, de su potencial. Lo sentí un gran humanista, le creía. Lo seguía, lo leía. Me encantaba lo que aportaba a través de sus escritos a la modorra de este país apático y dormido.

Cuando lo nombraron Ministro de Educación me alegré mucho. Por aquí le escribí una carta pública llena de esperanza.

Hoy Leonardo reenvía de nuevo lo que él llamaba "sub-versiones", ( que ahora debería cambiarles el nombre por algo más coherente con su actividad y posición ) y la verdad me dio pereza leerlo. Leonardo ya no está, como Guanacaste en la canción de Malpaís; y se lo dije.

Le acabo de volver a escribir una carta, una carta pública, de desteñido cariño pero todavía con una ilusa y utópica veta de esperanza.

La comparto:

Leonardo:

Algún día volveremos a entender las cosas de la misma manera. Una vez me sentí muy afín a Ud.
Lo admiraba y por eso le tenía cariño.
El cariño no se ha acabado, pero le confieso que sí se ha desteñido mucho. En todo caso no creo que le importe a estas alturas.

Pero sí le quiero contar que hoy yo NO quiero leerlo. Leonardo. NO lo voy a leer.
Me da pereza. Honestamente. ( y me atrevo a sospechar que muchas personas sienten lo mismo)

Me duele mucho verlo a Ud. a la par de gente que actúa de manera tan oscura. No lo veo a Ud. igual a ellos, me resisto. No me cabe.

Y Ud. Sabe que no le estoy hablando de ese ridículo de seguirnos separando en “los del Sí” y “los del NO” . Ud. como yo, y porque muchas veces conversamos de estas cosas, sabe que ni un lado es homogeneo ni el otro. Y también, por lo que me conoce, sabe que yo no me creo del lado de todas las luces. NO. Pero me atrevo a decirle esto porque al menos me siento cerca de mi corazón. Coherente con mi ser.

No somos solo dos grupos. Leonardo: somos varios grupos, todas las personas que vivimos en Costa Rica, empujadas por la soberbia y la prepotencia a una bifurcación innecesaria.

Póngase la mano en el corazón, vease en el espejo...dese cuenta, Leonardo...
pregúntese qué está haciendo al lado de ellos y por qué?

Ud. Sabe que para que las cosas hubieran salido de otra manera se necesitaba una amplitud de miras distinta, una visión más ancha, un abrazo más colectivo, sabiduría y mucho, mucho, mucho menos egoísmo y ambición...y muchos y muchas en algún momento pensamos que tenerlo a Ud. "allá arriba" podría ser un aviso de que eso era posible...pero NO. La cosa no era así. No lo ha sido.

Como todavía creo en los milagros. Lo veo a Ud. renunciando a su puesto de Ministro, por decencia y llamando a votar NO para re-comenzar a construir este país de otra manera y ahora sí: insertarnos en eso que llaman: “inevitable globalización” pero con dignidad.

Hoy prefiero soñar en algo así que leer un discurso lleno de cosas en las que sé que ni su mismo buen corazón cree.

Julia



Respuesta de Leonardo ( me la dejó en el comentario, pero como es tan bonita, la pongo aquí):


Querida Julia (y lo digo en serio, tan en serio hoy como siempre):

Una amiga, sorprendida, me contó hoy de tu carta pública... de esta que apaprece en tu blog. Confieso que me extrañó, así que vine a tu blog a verla por mí mismo y, sí, ahí estaba.

Una carta que me juzga, me condena y me sentencia de una vez a la pérdida del cariño de una amiga - o digamos, para usar tus palabras, a resignarme a un cariño desteñido - y todo ¿por qué?

La verdad, no lo sé. En tus palabras, porque sigo trabajando en el gobierno, porque no renuncio, porque no me uno a las fuerzas del NO. Por eso, según decís: "El cariño no se ha acabado, pero le confieso que sí se ha desteñido mucho. En todo caso no creo que le importe a estas alturas".

Te equivocás aquí de cabo a rabo, como te equivocás cuando decís que me tenías cariño porque me admirabas.

Te equivocás porque sí me importa: nada me importa más que el cariño de la gente que quiero. ¿Qué puede ser más importante? Así que claro que me importa, y claro que me duele perder tu cariño.

Pero te equivocás además cuando no te dás cuenta que el cariño es algo mucho más profundo y muy distinto a la admiración. Es posible admirar sin cariño... y no hace falta admirar para sentir cariño. Pero más triste me parece perder el cariño de una amiga sin siquiera saber por qué.

Y lo que más me duele, te confieso, es ver una supuesta carta pública, aparentemente dirigida a mí - pues empieza diciendo "Leonardo... dos puntos..." y sin embargo, aunque está ahí para que toda la gente que ve y lee tu blog la vea y la lea... si era una carta para mí, una carta de una amiga - por la que siento el mismo cariño y aprecio que siempre - al menos habría esperado que mi amiga Julia primero me enviar a mí la carta. O que al menos la enviara.

Pero no. Fue solamente pública... al destinatario nunca se la enviaron. Si además quería hacerla pública, perfecto, no tengo ningún problema, como hoy hago públicos en tu blog estos pensamientos. Pero Julia... ¿no tenía yo derecho al menos a que me enviaras a mí la carta? ¿Tenía que enterarme por terceros?

Me duele y me entristece ver cómo gente buena - como vos - se ve atrapada en esta terrible confusión en la que diferencias de opiniones - o hasta de acciones - se asocian, de pronto, con cariños desteñidos y, en otros casos, probablemente con sentimientos y sensaciones mucho menos amables... o tal vez terribles.

Finalmente... me das una oportunidad de "redimirme": me pedís que renuncie a mi trabajo.

No te entiendo. Es el mejor trabajo que he tenido en mi vida: nunca he trabajado tanto - y he trabajado mucho en mi vida - y nunca he sentido que mi trabajo tenga tanto sentido como este trabajo que tengo hoy, intentando hacer algo por la educación de las niñas y los niños de tu país, de mi país.

¿Discrepancias en muchos temas? Sin duda pero... ¿renunciar a la oportunidad de refrescar y mejjorar al menos un poco ese mundo educativo? ¿Renunciar a ver cómo estudiantes y maestros y directores sienten que, en medio de escaseces y limitaciones, se les respeta, se les oye, se les habla de frente y de igual a igual... y se hace hasta lo imposible por atender - no siempre con éxito, confieso - sus problemas? ¿Renunciar a esa responsabilidad simplemente porque alguna gente "siente" que no debo estar ahí, porque alguna gente - aunque sea gente buena y honesta como vos - "siente" ahora pereza en leer lo que escribo - al punto de decir "no lo voy a leer" (¡vaya tolerancia!) o "siente" que si no renuncio es por falta de decencia.

¡Por favor Julia!

Concuerdo cuando decís que no se trata aquí de ver las cosas en blanco y negro, en esas absurdas divisiones de "los del sí" y "los del no". Pero tampoco en creer, ingenuamente, que la gente buena está toda de un lado y del otro la mala... y que si queda algún bueno - como creías que era mi caso - que sigue "al lado de ellos"... su única opción decente es renunciar y sumarse al NO... Porque entonces ¿en qué quedamos?

¿No es que puede haber gente buena y decente - y gente que está lejos de serlo - en muchas de las vertientes de la vida política nacional, probablemente en todas? Me temo que es así, siempre ha sido así: nunca un gobierno, un partido, un grupo humano es monolítico, ni tiene el monopolio de la bondad y la justicia... o el de la maldad y la inusticia.

Lo que sí puedo decirte - con total conocimiento de causa - es que conozco mucha gente que está trabajando hasta el agotamiento y dando lo mejor de sí por un país mejor... y sí, están en el gobierno, en ese gobierno al que me pedís que renuncie.

A veces se tiene más éxito, a veces menos. Pero cuando se tiene la oportunidad de servir, cuando se tiene la oportunidad - por ejemplo - de hacer algo por la educación (¡y estamos haciendo cosas lindas en eduación... y queremos hacer más!), ahí no cabe la renuncia simplemente porque alguien, una amiga o amigo a quien se le destiñó el cariño que nos tenía se sentiría mejor si no estuviéramos ahí.

Claro, entonces sería más fácil decir todos los buenos están aquí, todos los malos allá... pero no es así querida Julia, no es así.

Te quiero mucho. Te respeto mucho. Me acordé de vos este catorce de setiembre en la frontera con Nicaragua, cuando le regalamos al Ministro de Educación de Nicaragua una artesanía de cuero con la leyenda "Ticaragua" que tanto te gustó... y que tan bien se ve en las camisetas que hiciste. Pensé en lo contenta que te sentirías de oírnos hablasr de Ticaragua frente a todos esos estudiantes de ambos países... sin saber que en ese momento, tus sentimientos habían cambiado tanto y que la mentada carta pública - que nunca llegó a mis manos - me descartaba de tus afectos.

Confieso que duele, mucho más viniendo de vos.

Un abrazo

Leonardo, tu amigo de siempre


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Nota a las 10 pm:
La carta se la mandé a Leonardo haciendo replay en su envío de "suvbersiones". Lo hice de primero y de inmediato.
El sentimiento prevaleciente en ese momento fue como de resentimiento, desilución, pérdida.

Mi respuesta a lo que él me escribe aquí, va ahora de manera privada, ahí le digo, entre otras cosas, que lo de la renuncia no es una petición, sino un sueño, nada más...el cariño "desteñido", con esta carta tan preciosa, confieso que se me teñido de colores nuevos. Me ha conmovido mucho.

Sé que Leonardo es una gran persona, un hombre bueno. Tengo fé en él. Ojalá la historia y la vida me demuestren qué significaba todo esto y por qué sentí la necesidad de escribirle hoy lo que le escribí. Ya le dije que le mando un abrazo también. Sé que me lo recibirá.
Dios quiera que si.
Cuando cosas así pasan es por alguna razón.
Espero entenderlo algún día.

Julia