¡El blog de Julia se pasó de casa!

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12.26.2006

OJALA

Cuban Sandwich

Si hay un lugar donde he sentido a la vida viva es en Cuba. Cuba es Cuba, inédita, salvaje, malcriada, caótica, convulsa, escandalosa, elemental, desordenada, inconclusa, fogosa, colorida.

Cuba.
La Amo. Me ha dolido, la he celebrado, me ha arañado las entrañas, me ha inyectado la esperanza, me confunde, me espanta, me enamora...

Siempre la he amado, siempre la amaré.

Cuba y su pueblo, que Cuba sin él no es nada.

6.20.2006

Día del Padre , y mi hijo sin papá

"El mar se mide por olas

el cielo por alas

nosotros por lágrimas"


Jaime Sabines


Los días del padre no puedo llevarlo al Cementerio.
No tenemos tumba para Vic.

Entonces me llevé a Carlos Luis a trabajar al restaurante, para que pasara el día ocupado y no pensara mucho en su papá.

Su padre quedó en el mar, en el agua...entonces no tengo que ir a buscarlo, siempre me lo trae el agua de vuelta, la del lavatorio, la de la lluvia, la de las piscinas, la de la ducha, pero especialmente la del mar...donde se disolvieron las últimas partículas de las cenizas de sus huesos, de su carne, de sus dientes, de su pelo, de sus uñas, de las lágrimas que aún no habían soltado sus ojos, de las palabras no dichas , de los abrazos aún por repartir, de la voz seductora de hombre vivido y grande, de las canciones, de la música de sus manos, de todos sus cartílagos secretos...y hasta de su ropa y sus zapatos.

Ahora me quedo pensando si será por eso que soy regueja para ir al mar, porque me da escalofrío que toda esa humedad me cubra, me rodee, me posea...de nuevo...o quizá es miedo a quedar embarazada de nuevo...y que no sepa qué cosa hacer con el nuevo hijo o hija el próximo día del padre.

"El aire descansa en las hojas

el agua en los ojos

nosotros en nada

Parece que sales y soles

Nosotros y nada


Jaime Sabines



En la foto Vic, con Carlos Luis y Dani ( mi sobrina)
en Disney World. Orlando, EE.UU.
La foto la tomé yo

10.20.2005

Yo tuve la mamá mas buena del mundo.

Mientras otros niños tenían que desayunar su cereal, huevos o pan tostado, yo sencillamente desayunaba lo que me daba la gana. Y eso era sobre todo porque mi mamá creia que si yo decidía desde niño lo que quería hacer, de adulto sabría lo que tenía que hacer, sin que nadie me lo tuviera que estar dictando.

Y así me hice yo, con la idea de que no eran necesarias ni los dictados ni las dictaduras.
Yo tuve la mamá mas buena del mundo.

Mujer sencilla, mi mamá. Sin estudios. Desde que yo la recuerdo, siempre fue solo eso, mi mamá. Pero siempre tuvo un espíritu muy rebelde. Tal vez es que leía mucho, pero lo cierto es que siempre la vi pensar de una manera que no siempre era la de la gente que la rodeaba. Tal vez mi mama se volvió así porque se las había agenciado para separarse de mi papá, un tipo bastante estricto, que jamas hubiera permitido que yo decidiera nada. O tal vez sería porque toda su vida tuvo que batallar con la autoritaria figura de mi abuela, que reemplazaba - o intentaba reemplazar- con creces la figura despótica de mi padre.

Mi abuela siempre insistía en saber donde yo estaba, con quién andaba y qué estaba pensando. Parecía que me queria en una cárcel mi abuela. Ella tenia que saber todo lo que hacía y con quién lo hacía, y jamás permitía que yo saliera de noche, aunque todos mis amigos lo hicieran. Igualito que mi papá.

En cambio, mamá me decía que ella confiaba en que yo sabía cuidarme y cada vez que la carcelera me queria encerrar, ella me facilitaba una excusa, una salida, algun dinerillo escamoteado (seguramente a la abuela) y una llave para que pudiera regresar a una hora normal para un joven de mi edad, que en mi pueblo no tenía mas remedio que ser temprano.

Mamá nunca permitió que yo trabajara. Siempre decía que ya vendría el tiempo para eso. Y bien rápido que llegó ese tiempo, porque desde los dieciocho tuve que doblar el lomo para redondear las menguadas finanzas de la casa, ante el deleite de mi abuela. Porque hubo un momento en que fuimos bastante pobres. Por eso es que mamá no se molestaba porque alguien llegara a tocar el pito frente a la casa, porque nadie llegaba en carro a casa, mucho menos los pocos amigos que yo tenía.

Asi que, mediante este legado de mi madre: una afición desmedida por la libertad y una pobreza bastante notoria, empecé a a alejarme del oficio que me tenía asignado mi abuela: cajero de banco. Y empecé a desfilar por una serie de profesiones bastante mas interesantes y mejor remuneradas, hasta que fui a caer en mi oficio actual, que supongo que aún hace a mi abuela revolverse en su tumba: me hice cineasta.

Y con lo del cine, vino lo del pelo largo y la denuncia social y los problemas. Porque mientras algunos intentaban dar la espalda al manto de miseria que cobijaba nuestro país, yo andaba con otros compañeros, empeñado en levantarle las cobijas a la realidad de la famosa patria. Y como si eso no bastara, despues de las películas vinieron los mitines, las marchas, la pega de afiches, y desde luego, la cárcel.

Asi que los pocos esfuerzos educativos de mi madre vinieron a producir un revoltoso social que habría de parar en la cárcel. Y lo mas curioso es que ni aun así, mamá no dejaba de sonreírme.

Y asi pasaron los años y los tiempos revoltosos. Mamá se hizo vieja y yo también. Pero con ello, igualmente se hicieron viejas mis luchas. Y de esta manera tuve dos hijos que son las dos joyas que adornan mi vida.

Uno no es ni remotamente lo que yo me imaginé: nunca quiso estudiar, sino que se empeñó en aprender mi oficio de la misma manera en que lo aprendí yo: a la brava. Y luego, contra la opinión de todo el mundo, se hizo surfeador. Y mire Ud. que, hoy día, en que este mundo sucumbe cada vez mas ante el consumismo y la miseria espiritual contra la que tanto luché, es precisamente este hijo que me salió como yo menos me imaginaba, quien se encarga de recordarle a los demás con su solo ejemplo, que no es necesaria tanta cosa para disfrutar de lo esencial en la vida, como la solidaridad, el disfrute de la naturaleza y la sencilla bondad humana.

Y de feria, tengo otro, que ese sí que no tengo la menor idea de por donde va a salir. Lo unico que sé es que tiene la extraordinaria habilidad de hacerme ponerle atención y recordarme que, no importa lo que yo considere importante, lo mas significativo de mi vida es el hecho de haberle traído al mundo. Y estos dos príncipes son los que hoy día gobiernan mi existencia, sin ellos saberlo ni creerlo.

Y todo esto me ocurre, porque por más que traté de ser un mal padre, no tuve mas remedio que seguir el ejemplo de mi mamá, que cuando me ve en estos trajines solo me dedica una sonrisilla de maliciosa sabiduría, que me recuerda las veces en que ella me financió mis excursiones nocturnas.


Víctor Vega

1943-2003