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5.18.2008

Historia y Aventuras del Pájaro Pichón

Esta Claudia es una divina...cómo la quiero....jajajja.
Asómense...con cuidado, eso sí!


Julia

2.11.2007

Breviario del Deseo Esquivo, un libro de poesía con cd de Arabella Salaverry














Arabella
, una mujer maravillosa y además querida amiga, ha publicado recientemente con la Editorial Costa Rica un nuevo libro de poemas titulado Breviario del Deseo Esquivo.

Durante la presentación del mismo, Ara , que además es actríz y posee una voz celeste y dulce, leyó algunos de sus poemas acompañada de un saxofón.

El evento gustó tanto, que se grabó para presentarlo en un cd que se ha puesto a la venta.

Yo lo vendo en la tiendita que tenemos en Chubascos, pero también se puede adquirir comunicándose con ella a través de su correo electrónico: arabella.salaverry@gmail.com

De este trabajo, han dicho:

"corre por sus poemas, hilados armónicamente por voces redondas de lirismo, una fiebre de altas temperaturas eróticas que fluyen con la libertad del viento"
Carmen Naranjo

"Más que breviario del deseo, el libro pasa a se un catecismo de la libertad femenina"
Marjorie Ross

"..un poemario del compartir, truncos, las lágrimas y el beso."
Alfonso Chase


El Deseo Esquivo
( con este poema Guadalupe Urbina hizo además una hermosa canción que aún no ha sido grabada, pero que ya ha cantado en algunos conciertos)

Puedo enseñarte
el intrincado camino
que lleva a mi deseo.

Lo conozco de ida y vuelta.

Si necesitas luz
mapa
señal
y guía
me ofrezco a acompañarte.

Sé del deseo que me cubre
con el vaho del trópico.

Sé dónde se esconde el deseo
en las madrugadas de lluvia.

Conozco el canto sonoro de mi cuerpo
al sol del mediodía.

Te puedo enseñar
cómo responde mi piel
a la caricia.

Y te cito un ejemplo:
aquí
en el cuello
puedes desatar hogueras.

En los párpados
caminar con paso firme al olvido
de lo que no sea
un palpitar de gorriones
en la sangre.

En la intrincada piel de mis orejas
puedes despertar canciones olvidadas.

La pálida piel de mis caderas
la piel triste de mis muslos
la dulce piel de los pezones
articulan la voz
de mi deseo.

Puedo llevar tu mano
por los pasadizos secretos de mi sexo
para que descubras
lava y fuego
y fondo de la tierra.

Porque nadie como yo
puede guiarte
para encontrar el camino
que llega a mi deseo esquivo.






8.08.2006

Una stripper "guanaca" de 19 años.

Plática con Paulette, stripper:

“En mi ambiente bailar es como comer, desnudarme como platicar”

Un día, un hombre adinerado iba hacia el aeropuerto por un viaje de negocios y en el camino se detuvo a comprar un coco. Vio a la mujer que atendía el puesto y le gustó. Aquel coco es el primer capítulo de la historia de Gabriela, la hija de aquel hombre y aquella mujer. 19 años después, Gabriela llega a La Ventana, a bordo de un vistoso auto deportivo y convertida en Paulette. Su pelo tiene trenzas finísimas y viste una blusa corta, que deja ver su abdomen casi firme. Es la estrella de un lugar de nombre carnoso: “Lips”, donde las mujeres se desnudan por dinero.

Hace poco más de un año, la vida de Gabriela tomó velocidad y desde entonces, cuando llega la noche, gira al rededor de un tubo, mientras se quita la ropa y se transforma en fantasía.

Esta es la plática con una stripper, que se embellece mientras se desnuda frente a nuestra grabadora, quitándose de encima un montón de historias.

Por Carlos Martínez/Sergio Arauz/ Lauri García.
Fotos: Edu Ponces



Así que tu novio no quería que vinieras...
Es bien celoso porque soy bailarina. A veces me llaman por teléfono gente sin yo darles mi número y no lo puedo estar cambiando a cada rato.

¿Él te cela por tu trabajo?
Siempre, porque él trabajaba allí de seguridad y luego lo echaron porque andaba conmigo, entonces me siento culpable por eso. Y como nunca me habían entrevistado es algo nuevo y por eso tiene razón de sentirse celoso y yo le dije que viniera conmigo, que no había problema.

Hubiéramos tenido el gusto de conocer al novio de Paulette. ¿Qué tan difícil es tener un novio siendo bailarina desnudista?
Muy difícil, porque a veces se nos presentan oportunidades que tenemos que rechazar, porque los queremos. La mayoría que estamos allí tenemos novio y nos hacemos adictas al trabajo, pero tampoco podemos dejar a nuestros novios, por eso del amor. Por ejemplo, a veces hay personas con mucho dinero que nos dicen que vayamos aunque sea a comer y nos pagan bastante bien, pero no podemos porque en el día estamos con los novios y no sé... se pierden bastantes oportunidades.

¿La disyuntiva es novio o más pisto?
Yo estoy en Lips porque quería seguir estudiando, además estoy un poco joven, tengo 19 años, y si me arriesgué a mostrar mi cuerpo era para salir rápido de eso y hacer mucho dinero.

¿Seguís estudiando?
No. Dejé de estudiar porque donde estaba estudiando, que era en el Centro Cultural Salvadoreño, me echaron porque se enteraron de qué trabajaba.

¡No jodás!
A veces pienso poner una demanda porque me echaron después de dos años de estar estudiando allí...

A ver si entiendo. ¿Te echaron del Centro Cultural Salvadoreño porque sos stripper?
Sí, yo le dije a la directora que no podía echarme porque si yo hacía esto era para seguir estudiando.

¿Qué fue exactamente lo que te dijo esta directora?
Que me salía (de Lips) o dejaba de estudiar allí.

¿Por qué?
Porque eran las normas y a veces me quedaba dormida en clase, pero mi rendimiento académico siempre estaba bien.

¿Cómo fue?
Es que me salió mal ser sincera. Una vez estaba recostada en la clase de matemáticas y ella llegó a darnos una noticia y preguntó por qué estaba dormida y me llamó a la oficina. Al principio les había dicho que era mesera en un restaurante de noche y luego fui sincera y le dije que era bailarina y me dijo que ya no podía seguir allí. Me salió peor ser sincera y ya no pude seguir.

¿Qué estudiabas, Paulette?
Bachillerato técnico bilingüe.

Qué injusto lo que te hicieron.
Es injusto, bien injusto. Entonces decidí empezar de cero en la Academia Europea pero no pude seguir porque me quedaba dormida.

¿Qué pensás de quienes creen que ser bailarina es motivo para echarte?
No sé, porque simplemente somos bailarinas allí... simplemente mostramos nuestro cuerpo y ganamos dinero con ello. No sé, no siento que sea el gran pecado.

Tu trabajo te ha metido en varios líos. Apenas hemos comenzado a platicar y ya van dos: un novio celoso y una directora que te echa. ¿Cuál creés vos que es todo este rollo con tu trabajo?
No sé. La verdad es bien difícil ser bailarina. La mayoría lo toma como que hacemos dinero fácil, que sea rápido no significa que sea fácil porque nos metemos en muchos problemas.

Eso veo.
Estar allí implica conocer a muchas personas, que a veces son buenas y a veces son malas. A veces llegan mafiosos y quieren que salgamos con ellos y si no queremos nos mandan a amenazar. Ahorita, por ejemplo, tengo problemas con... no lo puedo decir... pero estoy amenazada y mi novio también y tampoco quiero que le pase algo a la única persona que tengo solo porque no quise salir con alguien.

¿Salís por obligación?
Porque nos amenazan y nos dicen que nos van a hacer algo. Por ejemplo, los domingos, antes, tenía que ir a una disco y allí estaba un marero que me amenazaba con matar a mi novio si yo no llegaba. El gusto era que lo vieran conmigo, que yo estuviera a la par y él tomando. Ese era su gusto.

¿Tenías que ir todos los domingos?
Tenía que ir. No sé cómo pero él ya sabía donde vivía.

¿Cómo te zafaste de eso?
No me he zafado, pero ya no voy los domingos. Poco a poco, no sé, hablo con él... no sé. Se conocen bastantes personas, malas personas.

¿Hay gente buena en este ambiente?
Sí hay gente buena... a veces nos pagan privados o nos dan mucha propina y solo nos ponemos a platicar con ellos y nos preguntan acerca de nuestra vida, por qué estamos allí... simplemente quieren hablar. Gente que llega y paga para hablar, tal vez tienen problemas en la casa, con la esposa y llegan buscando alguien con quien hablar y hablamos, a veces lloran, hablan de sus problemas...

A ver. ¿Qué tipo de consejos das vos, niña de 19 años?
Trato de aconsejarlos que no las dejen y traten de hablar con ellas, porque a veces las mujeres no son comprendidas. Ellos dicen que tienen problemas, entonces ¿por qué llegan allí? Porque hay hombres que se les hace como vicio llegar todos los días a gastar dinero... obviamente la mujer se tienen que enojar. Yo solo les digo que dejen de llegar un tiempo y que se den tiempo con ella y que la saquen.

Suponemos que también habrá quienes se envician con vos.
Cada bailarina tiene como sus clientes, sus fans, jejee, sí.

¿Has hecho amigos entre los clientes?
Sí, bastantes. Es difícil tener amigos allí porque comenzamos a hablar y de pronto me empiezan a pagar y luego ya me da lástima cobrarles.

Se traslapa amistad y trabajo.
Cabal, no se puede porque después ya quieren llegar y que no les cobre, porque solo estamos hablando, pero yo les digo que es mi trabajo.

Estás en un lugar donde te desnudás y la gente te ve y luego se hacen tus amigos. ¿Eso se puede? ¿Son amigos tuyos o de tu desnudez?
Son amigos al principio de mi desnudez y luego se vuelven mis amigos, y eso es complicado. Trato de dividir pero es difícil.

¿Tu círculo de amistades gira alrededor de Lips?
La verdad es que afuera no conozco a nadie, ni siquiera a mis vecinos, porque paso dormida todo el día.

¿Tus amigas son las otras bailarinas?
Y no son amigas. Simplemente les pido alguna opinión, pero allí, la verdad, es bien raro encontrar una amiga.

¿Mucha competencia?
Demasiada. Celos. Tanto que al principio, cada vez que llega alguien nuevo, tratan como de darle la bienvenida. Hay un grupo de niñas que se encargan de eso y de mostrarle en qué terreno está y con quién no se puede meter.

¿Y eso cómo se hace?
Siempre tenemos que pasar por eso. A mi me molestaron mucho, tanto que me golpearon dos veces y fue difícil, porque yo no me podía defender. Luego hablamos con la gerente e igual quedamos en problemas, porque si uno reclama es peor. Pero luego como que ya se aburren de molestarte y entra otra nueva...

Antes de iniciar esta plática hubiéramos dicho que una stripper trabaja de subirse en una tarima y quitarse la ropa pero vemos que es un poco más complejo que eso. ¿En qué consiste tu trabajo?
Mi trabajo consiste en tratar de complacer a las personas que llegan, de diferentes tipos.


¿Y qué cosas te piden los hombres?
Hablar. Llegan clientes que son morbosos o llegan tímidos. Hay clientes que su simple excitación es que me siente en sus piernas y tocarme el pelo. Hay los que llegan a tocarme las manos o los pies u otros que quieren verme los zapatos.

¿Qué nos gusta a los hombres Paulette?
Tocar y ser escuchados.

Impresionante. Tomen nota: “A los hombres les gusta tocar y ser escuchados”.
¿Sí o no?

Nunca mejor dicho.
Ja ja ja ja.

¿Te das cuenta de que tu trabajo consiste en ser más o menos una fantasía?
A veces me siento bien por eso, pero otras veces me siento mal, porque la mayoría llega con otro concepto, pero después tal vez se dan cuenta que tenemos más que cuerpo o que también queremos expresarnos. No le puedo contar cosas a mi novio, que alguien me hizo algo o que me lastimaron, porque yo sé que él se va a sentir mal. Sé que él se siente mal. Escribo para desahogarme.

¿Qué escribís?
En un diario. Generalmente cuando estoy enojada, porque a veces no hay nadie que me escuche y no le puedo llamar a un cliente y a mi novio menos. Entonces no sé, simplemente escribo cuando me quiero liberar. Hay páginas tostadas de tanta lágrima. Es que me rodean demasiadas personas pero no hay ninguna...

¿Tenés algún plan?
Trato de ahorrar dinero en lo que puedo. Había pensado solo estar un año allí y ya tengo un año y dos meses. Es que entré porque tuve problemas con mi madrastra y con mi papá. La verdad vivía súper bien, no me quejo. Hasta que me echaron cuatro días antes de cumplir 18 años. Mi papá me regaló una casa, pero como que la ayuda económica ya no era lo mismo por mi madrastra y mi papá siempre están viajando.

¿Qué hace tu padre?
Tiene una empresa que se llama Importadora y Distribuidora Molina, supuestamente es el mayor exportador de aguacates de El Salvador. Somos trece hermanos y he pasado por siete madrastras. ´

A ver, a ver, a ver... ¿13 hermanos y 7 madrastras?
Sí, solo tengo un hermano de papá y mamá, con él es el que más me llevo.

¿Y tu mamá?
Es que mi papá nos separó desde chiquitos de mi mamá porque mi mamá era como... es que es una larga historia. Mi mamá vendía cocos allí por el aeropuerto. La familia de mi mamá es bien humilde y mi papá siempre viajaba y una vez pasó por allí y se pasó tomando un coco...

¿Y el resto es historia?
Mi papá tiene la fama como que le gustan las mujeres...

¿Por qué será?
Jejeje. Pero también es bien responsable. Con sus hijos ha sido responsable.

¿Qué te dice ahora tu papá?
No hablo con él. Solo he hablado con él dos veces (desde que se fue de la casa) solo para preguntarme cómo estoy. Él sabe que bailo desnuda. Las dos veces que hemos hablado no habla del tema y de repente quiere preguntarme pero como que se arrepiente.

¿Cómo es que se te ocurre ser desnudista?
Es que vivía un poquito arriba.

¿¡Vivías en la Escalón!?
Jejeje, sí. Entonces pasaba por allí y me preguntaba qué era ser eso.

¿No lo habías hecho nunca?
La verdad... me da como pena decir esto. Antes de hacer esto estuve tres semanas en otro lugar. Bien feo, feo, feo. Y... me dan como ganas de llorar. Era un lugar bien feo.

¿En Lips solo bailás?
Puro baile, nada más... y privados, pero hay seguridad y hay tres reglas: no usar la boca, no meter el dedito y no sacarse el amiguito.

Jajajajajaja. Da la impresión que es incómodo hablar de esto pero...
No importa, si vine es por algo, vengo dispuesta a hablar...

¿Lo que hiciste antes de Lips no era solo bailar?
No, no era solo bailar. Pero yo no sabía... pensaba que no había un lugar donde te pagaran solo por bailar. Hay una página de Internet que se llama “chicas guanacas”. Allí hay bastante información sobre mi, dice dónde estuve, supuestamente soy la madrina de la página pero no es que a mi me guste.

¿Cómo?
Han puesto allí las fotos, que no sé cómo las han conseguido. Creo que soy la única que estoy vestida y creo que hay un video que tomaron con un teléfono. Allí dice dónde trabajé, estuve en un lugar que se llamaba Penthouse. Ganaba bien, todos los días ganaba mínimo 300 dólares, pero era feo y llegué a Lips y me aceptaron y el primer día que solo hice 75 dólares me quedé como desilusionada después de estar ganando un montón de dinero... pero me puse a pensar que cómo me podía sentir mal por haber hecho menos dinero si simplemente bailé.

¿Cómo decidiste llegar a Penthouse?
Es que había un anuncio en el periódico que decía que se necesitaban chicas para una barra y llamé. Es como una cadena: primero estaba estudiando, me quedaba medio dormida en clases y luego me iba para Penthouse y hacía mis tareas allí.

¿Hacías tus tareas en Penthouse?
Sí, como son cuartos. Pedía tiempo para hacer mis tareas, solo las que podía, las que tenía a la mano. Luego, cuando llegué a Lips, comencé a ganar más y más dinero. De verdad me arrepiento de lo que hice en el primer lugar. Creo que es lo peor que he hecho y lo más bajo que podría caer alguien. Pero la mayoría de mujeres que están allí es porque no tienen el físico como para estar en otros lugares. La mayoría toma, se emborracha, allí mismo se quedan durmiendo... no sé, tienen muchos problemas, están solas. Muchas historias.

Requiere, al menos, valor decir: “No tengo plata, voy a ir a un prostíbulo a trabajar”. ¿Qué pasa por la cabeza de alguien que va a tomar esa decisión?
Tal vez una desesperación, simplemente dinero.

Dinero...
Simplemente eso. No se piensa en nada más. La verdad, el dinero creo que es lo más sucio que hay en el mundo, pero al mismo tiempo te saca de algunos problemas, pero a mi no me ha sacado de ningún problema, al contrario me metió en muchos más.

¿Tu trabajo no te gusta?
Mmmm. Sí me gusta y trato de hacerlo lo mejor que puedo.

¿Qué parte de tu trabajo te gusta?
Bailar, simplemente bailar. Cuando estoy en la pista es diferente, siento que no me está viendo nadie, solo yo bailando y nada más.

¿Dónde aprendiste?
En el colegio, como era gimnasta soy flexible y cuando llegué vi un tubo y dije “wow”. Empecé a practicar yo sola, iba siempre morada, al fin lo pude dominar.

¿De qué colegio saliste?
No salí, pero estudié en la Sagrada Familia y de castigo, porque me echaron, me metieron en el Francisco Morazán.

Paulette: ¿Los hombres son buenos?
Sí. Hasta hay buenos.

No hemos escuchado una historia donde aparezca algún personaje bueno: Hay un tipo que te amenaza, hay un novio celoso y un papá con el que ya no te hablás. ¿Qué es un hombre bueno?
No sé... la verdad, pensándolo bien, no hay muchos hombres buenos. La mayoría en el fondo... necesitan que los escuchen, a Lips llegan a eso: a desahogarse, a tomar, ya después de las tres ya empiezan a ponerse mansitos.

Llama la atención que dijeras que estar rodeada de mucha de gente no garantiza compañía. ¿Qué tipo de compañía es la que vos estás esperando?
Tal vez lo que ustedes buscan: alguien que me escuche, por ejemplo, en las madrugadas quiero desahogarme, contar todo lo que me ha pasado, y no puedo. Llego a la casa y estoy borracha y escribo un montón de cosas que se me salen.

¿Vos estás enamorada Paulette?
Confundida, tal vez, porque, por ejemplo, bastantes clientes me dicen que lo que yo ando buscando no es un novio, sino un papá.

Llegan los señores psicólogos.
De todo. Quiero alguien que me escuche. A veces llega un tiempo en que... como allí la mayoría de chicas son bisexuales, entonces cuando llegan nuevas, es como, venite conmigo...

¿Vos sos bisexual?
Sí.

Ajá...
Es por lo mismo, porque las personas que estamos allí nos confundimos, porque pensamos que somos más escuchadas que con la persona con la que estamos y así comienza y nos comenzamos a confundir y pensamos que nos gustan más las chicas que los chicos.

¿Y has tenido una relación seria con una mujer?
Sí.


Son más difíciles las mujeres ¿verdad?
Sí, sí.

Jejejejeje.
Pero como que entre nosotras hablamos de cosas que no sé, no puedes hablar con nadie más. Tal vez de repente se empiezan a confundir las cosas y empezás a pasar tiempo juntas. A mi novio al principio le gustaba eso, obviamente.

Jajajajajajajaja.
¡Como a todos! pero después ya no, porque después se preocupó bastante porque ya ha pasado que dejamos a un chico por una chica. Entonces él trata como de bajarme el autoestima para que esté con él. Me dice que los hombres solo me quieren por aquello, pero que él me quiere porque me quiere.

Llama la atención que justifiqués los celos de él.
No, no es nada bueno porque eso es lo que cualquier mujer odia, que la tengan así... obviamente él sabe que a mi me tocan hombres, entonces él piensa que yo voy a encontrar a alguien y que lo voy a dejar. Cada noche aparece alguien...

¿Galanes?
No, no es que sean guapos, es solo que te tratan bien y son amables, tal vez después es que sacan las garras o el amiguito...

Todos tenemos, eso creo, una foto en la cabeza, de cómo nos imaginamos la felicidad. ¿Qué aparece en tu foto?
Para mi la felicidad es... ya me puse sentimental... estar en la familia, estar rodeado de personas que lo quieren a uno. Tal vez más adelante quisiera formar una familia, ahora no pienso en eso, quizá porque tengo 19.

Quizá...
Después conseguir a alguien que de verdad me quiera, y estar segura económicamente, no estarme preocupando de nada y por eso estoy trabajando mucho ahorita, para guardarme dinero, para que después nadie me diga nada.

A todo esto, ¿cómo te llamás?
Gabriela Molina.

¿Y por qué Paulette?
Me gusta el francés.

¿Hablás francés?
No, solo inglés.

¿Cuántos novios has tenido?
Tres.

¿Y novias?
Muchas. jajajajajaja.

¿Sos mujeriega?
Sí.... jajaja, no, no, tal vez roces.

Paulette: algunas cosas que vos has contado son bien duras. No parecés una persona amargada, todavía creés que hay hombres buenos... sos optimista. Otras personas podrían haber desarrollado odio por la vida.
Hay muchas allí que te dicen: “vos sácales lo que podás”, y te dicen que para eso son los hombres, para tratarlos así. Yo siento que ya tengo algún tiempo trabajando allí y si lo hubiese desarrollado, hace mucho tiempo se me hubiera notado esa parte de mi.

¿La desnudez ya no te da vergüenza?
No.

¿Siempre te sentiste cómoda con tu cuerpo?
No, no. Fue hasta después, es que antes era gordita. Pero cuando llegué el primer día y me empecé a quitar la ropa y me recibieron bien ya te vas animando. Llegué bien agachadita, pero luego... tal vez el ambiente, donde bailar es como comer, desnudarme es como platicar, normal.

¿Qué se siente desnudarse y que otro babee?
Pues... depende, porque no siempre... actuamos como queremos que reaccione la persona y depende cómo la miramos. Si lo vemos muy salvaje, pues actuamos así, más sensual, pero si la persona llega más tranquilo empiezo a platicar...

¿Cuando bailás te sentís con la sartén por el mango?
Sí, pero hasta ahorita no me siento poderosa, no me siento bonita, simplemente me desnudo y los hombres no se fijan en nada, solo en la piel. No me siento la gran cosa.

¿Nunca has tratado de manipular a una persona con tu belleza?
Aún no aprendo. Jajaja. No tengo necesidad. Generalmente todo lo que quiero lo tengo.

Vamos a hacer una serie de preguntas en ráfaga, para reunir algunas curiosidades sueltas.
Ok.

¿Qué es lo más raro que te ha pedido un cliente?
¡Uy!.. Son tantos. Tal vez lo más chistoso un tipo que me agarraba y me decía: “¿verdad que soy bonito, verdad que soy bonito?” y yo le decía que no. Y entonces él decía: “Cómo no, soy bonito, decime que soy bonito” y yo le digo “vaya pues, sí, sos bonito” y de repente comencé a sentir calentito. Se había venido.

Jajajajajaja. Raro, raro. Otra: ¿qué entendés por ser sexy?
No sé, porque realmente no lo soy. No me siento así.

¿Hombres o mujeres?
Mmmmm. Hombres... mmmmm. ¡Hombres!

Si te dijeran que vas a bailar la última canción de tu vida, ¿cuál le pedirías al DJ?
Cualquiera de Metallica.

¿Lo más divertido que te ha pasado en la pista?
Me caí y todo mundo salió a recogerme y se cayeron ellos. Por recogerme se cayeron ellos y se hizo una gran bola y todos nos reímos.

Si alguien escribiera la historia de Paulette, ¿esa sería una historia triste?
Mmmm... Sí, sí.



Entrevista de El Faro, de El Salvador

5.08.2006

'ME CRITICAN PORQUE DIJE LO QUE HICE"


Bruna Surfishtinha, la ex prostituta brasileña que escribio su diario intimo y es best seller


Se llama en realidad Raquel Pacheco, pero su nombre de fantasía sirve más tanto para su ex trabajo como para el actual. Como cada año, en la Feria hay algún libro provocador y de méritos extraliterarios sobre los que caen los focos.
El turno de Bruna.


Todo empezó con un blog y ya lleva vendidos 100.000 ejemplares.



Por Karina Micheletto
para Página/12 de Buenos Aires, Argentina

Entre las visitas internacionales de la Feria del Libro, hubo una que provocó un revuelo especial: la de Bruna Surfishtinha, autora del libro anunciado como Diario íntimo de una prostituta. En el stand de Planeta, el encargado señala el lugar de exposición de El dulce veneno del escorpión (así se llama el libro), copado por un grupo de adolescentes que leen pasajes en voz alta entre risas y exclamaciones y prometen volver el día de la presentación. “No entiendo qué es lo que les llama tanto la atención: no cuenta nada que ellos ya no hayan visto en la tele”, jura el librero. Hombres y mujeres quieren conocerla. Sorpresa y desencanto para fantasiosos varios: la chica que fanfarronea con “coitos enloquecedores, orgías, muchos hombres y mujeres diferentes por día. Lo que puede ser excitante para muchas chicas en la efervescencia de los veinte años, para mí es rutina”, luce de lo más normal y recatada, y siempre está acompañada por su novio Pedro. ¿Tenía que ser de otra manera?

Raquel Pacheco (tal su nombre real) es toda una celebridad en Brasil. Lo que comenzó como un blog en el que contaba su día a día como prostituta, terminó siendo un libro que vendió más de 100.000 ejemplares, y que ahora sigue vendiendo traducido al español. Su historia también se ramificó en forma de un audiolibro y una línea de cosméticos, entre otras franquicias y contratos. Y hasta en una película que contará su vida, para la que la productora brasileña TvZero ya está buscando protagonista. Bruna dice que todo es cuestión de ponerse metas en la vida, y algo de eso contará en el segundo libro que ya está escribiendo, con ayuda del mismo periodista brasileño con el que hizo éste, Jorge Tarquini.

La historia tiene algunos condimentos que suman atracción: una adolescente de clase acomodada de San Pablo, adoptada y gordita, un día se va de su casa y decide comenzar una nueva vida, transformada en prostituta. Desde entonces, corta todo contacto con su familia. Tras tres años de experiencia, Bruna es capaz de clasificar a sus clientes (“cogida mecánica”, “el noviecito”, “la farra”), y arriba a algunas estadísticas que la preocupan: por ejemplo, que el 70 por ciento de su clientela está casada. Por eso se lanza a dar consejos para mujeres, y a estatuir “los 15 mandamientos de Bruna”. Por eso su libro es comprado por una mayoría de mujeres.

Mientras disfruta de su nuevo status de escritora, Bruna sigue escribiendo metódicamente en su blog, donde actualmente recibe unas 50.000 visitas diarias. Desde que llegó a la Argentina volcó prolijamente la veintena de entrevistas que le hicieron y marcó pros y contras: aquí hay alfajores Havanna y es muy barato ir de shopping, pero la carne viene sin arroz ni farofa, y además hace frío. “Quise mantener el blog porque forma parte de mi vida, es como un amigo, un terapeuta, un lugar de desahogo. Además, sería injusto abandonarlo después de haber conseguido tantas cosas buenas gracias a él”, explica Bruna, y cuenta cómo empezó todo: “En Brasil desde fines de 2004 hubo una fiebre del blog, todos los adolescentes tenían que tener uno, y yo seguía algunos. Una noche estaba sola en mi casa y decidí buscar en Google si existía algún blog de prostitutas, quería comparar mi vida con otras. No encontré ninguno. Entonces pensé que, ya que a mí me interesaba saber cómo sería la vida de otra prostituta, debería haber otras personas con la misma curiosidad. Ahí decidí abrir un blog”.

–Y decidió contar todo: lo bueno y lo malo.

–Quise escribir las cosas malas porque forman parte de la prostitución. Muchas chicas lo ocultan, pero es una manera de protegerse. Hablan de la prostitución como si fuera un cuento de hadas, una profesión agradable. La realidad no es ésa.

–Su historia, sin embargo, tiene un final feliz: usted dejó la prostitución, consiguió novio y se hizo famosa. Es un poco un cuento de hadas.

–Cuando vi la película Mujer bonita, de Julia Roberts, me puse en la cabeza que tenía que encontrar un cliente que me amara y me sacara de la prostitución. El año pasado, cuando tenía 20 años, me juré que no iba a pasar los 21 años siendo prostituta. Me puse una meta en mi vida, administré mi plata para dejar antes de mi cumpleaños. En esa época ya estaba de novia, y eso sólo reforzó mis ganas de dejar la prostitución. Pensé que iba a ser muy difícil por la cantidad de plata que ganaba, la vida agitada que llevaba, con mucho sexo... Pero no sentí la falta, fue muy fácil dejar.

–¿Buscó pasar algún mensaje con su historia?

–Sí, quiero pasar el mensaje de que no vale la pena ser prostituta. No quise que una mujer que leyera el libro pensara “qué buena profesión, qué fácil”. No, al contrario.

–Sin embargo, también cuenta varias partes divertidas de su trabajo.

–Bueno, sí... (Se ríe.)

–¿Es consciente de las fantasías que despierta su visita?

–¿Aquí? No, no lo he notado... En Brasil sí, porque salgo mucho en la tele, soy un “fenómeno”. En el libro cuento muchas cosas que despiertan en los hombres ganas de tener sexo conmigo. Entonces, los que no salieron conmigo en su momento se quedaron con las ganas... ¡Pero ya era muy tarde! Todavía recibo mails de personas que piden que vuelva a la prostitución.

–¿Y qué les responde?

–Nada. No los contesto.

–¿Cómo se siente en medio de escritores, en lugares como la Feria del Libro?

–Al mismo tiempo que me siento muy halagada y feliz por estar en este medio, siento que es un poco injusto. En Brasil hay muchos autores muy buenos que no están en la lista de los más vendidos, como yo.

–¿Qué es lo mejor y lo peor de esta fama que ganó?

–Lo peor de ser famosa es no tener privacidad. En Brasil ya no puedo salir a la calle sola, todos me observan mucho, se acercan. Eso me asusta, sobre todo porque San Pablo es una ciudad violenta. Lo bueno es que le hace bien a mi ego, me siento feliz sabiendo que conquisté todos mis objetivos.
–Parece una mujer decidida.

–Siempre fui una persona determinada, hice todo para lograr lo que planeaba en mi vida y lo logré. No se puede vivir dejando que la vida te lleve: tenemos que tener metas y hacer todo para lograrlas.

–¿Su relación con su familia cambió ahora que es famosa?

–Ese es un tema delicado para mí. Este año voy a cumplir cuatro años sin contacto personal con ellos. Y ya se van a cumplir dos años desde la última vez que hablé con mi mamá por teléfono. Pensé que cuando dejara la prostitución, y al ver que había escrito el libro, que había logrado lo que quería, ellos me perdonarían. Pero las cosas empeoraron.

–¿Qué le dicen las mujeres que leen sus consejos?

–¡Están felices! Muchas me contaron que las ayudé a salvar sus matrimonios. En Brasil hay grandes tabúes sexuales, las mujeres tienen que ser damas para la sociedad. Está muy mal visto que una mujer hable abiertamente de su vida sexual. Y también hay mucho machismo, el hombre tiene que dominar a la mujer, también en la cama.

–¿Y la imagen de la garota sensual de Brasil?

–El brasileño es muy caliente sexualmente, pero no se expone, no cuenta abiertamente. Ningún brasileño sería capaz de ir a la tele a contar su vida sexual. Por eso yo llamé tanto la atención.

–¿Y recibió críticas?

–Muchas. No por haber sido prostituta, sino por haber sido capaz de asumirlo en público.


TEXTUAL:

“Hay clientes que tienen miedo de llamarme por causa del precio. Es cierto que hay chicas que cobran trescientos, cuatrocientos reales, pero terminan haciendo uno, dos o, como máximo, tres turnos por semana, cuando mucho. Yo sé que con esta fama de Bruna Surfishtinha podría cobrar más. Pero me gusta lo que hago, no lo niego. Me hace sentir deseada, algo que nunca fui. Y, obviamente, tiene su lado práctico. Soy una persona práctica: cuantos más turnos hago, más plata entra. No pierdo el tiempo negociando el precio. Un montón de hombres lloran por un descuento, alguna ventaja, exclusividad. No tengo paciencia para eso (...).

Sola, trabajando de lunes a viernes, hago de veinticinco a treinta turnos por semana. Hay días que hago hasta más de cinco, pero no es conveniente superar esa cantidad. Cada turno, aquí en mi departamento, dura una hora y, por doscientos reales, hago sexo oral y vaginal. Si se quiere sexo anal, el precio sube a doscientos cincuenta reales (eso fue después de mi participación en el programa Pánico, cuando decidí aumentar un poquitito, ya que la demanda se había incrementado. Antes, durante muuuuuucho tiempo, cobraba ciento cincuenta reales y doscientos respectivamente). Lo hacemos todas las veces que sea durante esa hora. No es necesario pagar aparte el hotel alojamiento, el departamento ni nada: está todo incluido. A menos que el cliente quiera ir a un hotel alojamiento o quiera que vaya al hotel donde se encuentra alojado (en ese caso cobro el doble ya que tengo que trasladarme). Con esta forma de trabajar, me permito descansar los fines de semana. ¿No hacen todos lo mismo? ¿Por qué debería ser distinto para una prostituta?"

* Extraído de El dulce veneno del escorpión, de Bruna Surfistinha.




Nota publicada hoy en el diario Página/12 de Buenos Aires, Argentina

3.26.2006

¿ PAGAR POR AMOR ?


E L D E B A T E

Todo empezó con una cena de amigas de la misma generación. Una lanzó al aire una pregunta de común interés: "¿Cómo lo vamos a hacer cuando ya nadie nos quiera?". Alguien respondió: "Pagando...". Se hizo el silencio. A la sombra de esa incógnita nació, sin ánimo de postular ni de juzgar, sólo de saber, "Un hombre de pago" (Maikalili Ed.). Convertidas en un fenómeno interactivo , las reflexiones de Arqués han generado desde tertulias hasta catálogos de ropa interior. Al fondo de la sala está Steve, el marido de Neus, que aún no ha leído el libro. Llegó de Seattle para llevarse a esta mujer. Promete hacer sus deberes y una constructiva crítica a la obra. Mujeres, miedos y deseos invisibles pueden ser el inicio de un debate pendiente.


Entrevista con la AUTORA DE "UN HOMBRE DE PAGO",

N E U S A R Q U É S

"Tener un gigoló no es más que una opción"

Tengo 42 años, nací y vivo en Barcelona. Estoy casada y tengo una niña de 2 años, Joana. Trabajo en una empresa de comunicación. Me siento de izquierda innovadora, esa que ahora no se encuentra y echamos en falta. Soy creyente, aunque no practico. Me interesa analizar la invisibilidad de las mujeres en cierta época de su vida

Por NÚRIA ESCUR


Alguna advertencia inicial?

- Una: aunque en el libro aparezcan un gigoló y una clienta, el eje de mi reflexión no es la prostitución masculina. Es la in-visi-bi-li-dad de algunas mujeres maduras.

- ¿Por eso el fenómeno va en aumento?

- Sí, pero no se habla de ello. Cuando empecé a preguntar, me quedé sorprendida. Resultó que ninguna de mis conocidas había contratado a un gigoló y decían no conocer, tampoco, a nadie que lo hubiera hecho. De modo que tuve que trabajar a fondo.

- Se ha especializado usted en tabús.

- Éste, en concreto, creo que es inaparcable. Existe. Cada vez habrá más mujeres más solas, con más dinero y con ganas de no dejar escapar ningún tren. Yo lo único que quiero es que hablemos de ello, no que estemos necesariamente de acuerdo.

- ¿No buscamos referencias biográficas?

- De momento no necesito los servicios de un gigoló, pero llegado el caso..., ¿por qué no?

- ¿Qué le generó más curiosidad?

- Que había un mercado, existía oferta y desconocíamos la demanda. Después de mucho buscar contacté con una mujer-clienta.

- ¿Y cómo era esa mujer?

- No tenía nada que ver con el prototipo que yo tenía en la cabeza. Yo imaginaba una dama adinerada metida en un coche negro, con chófer y un caniche para pasear por la Diagonal. Y me encontré una profesional liberal de unos cincuenta años, sola y libre.

- ¿Cómo llegan a tomar esa decisión?

- Es una decisión que las mujeres toman de modo discreto pero compartido. En el libro es la esteticista de la protagonista quien cumple ese importante papel de confidente.

- Sé que no ha hecho un estudio de mercado en Barcelona, pero... ¿cómo son sus gigolós?

- El recurso para descubrirlo es tan fácil como buscar por internet. Hasta donde yo sé, hay muchos latinoamericanos alrededor de los treinta años. Las agencias buscan el perfil que solicita la mujer, incluso sus estudios o la condición social que ellas reclaman.

- ¿Y qué es lo que no pide ella?

- Medidas. En los anuncios de periódicos tú puedes leer "pechos desbordantes", pero un gigoló acompañante no se anuncia como "polla inmensa", porque no es lo que más preocupa a sus posibles clientas.

- ¿Qué ha aprendido usted?

- ¡Que mucha gente tiene ganas de hablar! Me sugieren cosas inimaginables. Un chico me escribió preguntando cómo podía hacerse gigoló, algún listillo me ofrece sus servicios. Otros me proponen otro final de libro, con boda incluida.

- Y le preguntan por el bar Hemingway.

- ¡Y eso que no existe! Se deben de confundir con el Majestic. Y en el blog escriben tres veces más hombres que mujeres. Yo creo que nuestros hombres sienten curiosidad y... un punto de nerviosismo.

- ¿No nos miran a partir de los 40?

- Pues creo que muchas coincidimos en percibir que entramos en una época singular. Invisible. Parece que no interesamos. A algunas, el marido se les va con una más joven, como es el caso de uno de mis personajes, otras pierden autoestima... ¿Qué nos pasa? ¿Cuál es la solución?

- ¿La prostitución masculina?

- Tener un gigoló es una de las soluciones. Hay quien se apunta a bailes de salón... Lo realmente inquietante es que montones de mujeres reflexionen pero no hablen.

- ¿No le parece una pobre opción?

- Primero: es una elección personal e intransferible. Segundo: si resuelve un problema, la considero una elección lícita.

- ¿Qué piensa de las medidas tomadas en Barcelona con la prostitución femenina?

- Me gusta que hayan puesto el tema sobre la mesa, pero no estoy segura de cuál es la manera eficiente de resolver el problema.

- ¿Las mujeres cambian mucho de gigoló o buscan a alguien fijo?

- La que yo conocí cambió al principio. Luego se relacionó más con uno... y ahí es donde surge lo que yo creo que es el gran problema de la prostitución masculina.

- Ella va y se enamora...

- Las mujeres seguimos sin saber separar bien sexo y amor. Debe de ser por una mezcla moral, cultural y hormonal. No conozco ninguna mujer que se vaya a la cama con un hombre y no se levante un poco enamorada. Aunque se le pase con las horas. En cuanto empiezan a sentir cierta dependencia por su gigoló, se estropea el invento.


- A la inversa no ocurre a menudo.

- Porque el hombre busca una solución real, rápida, puramente sexual. La mujer, casi siempre, además de - o más que- sexo, lo que busca es alguien que la acompañe, con quien pueda hablar, compartir, cenar, ¡que la escuchen! Ése es el gran riesgo emocional.

- Prohibidas la dependencia y la expectativa.

- Por eso la palabra gigoló me gusta más que prostituto, pero todavía es más acertada acompañante. El mundo del deseo femenino es mucho más complejo que una cama.

- ¿Cuánto cuesta una noche de capricho?

- Es caro. Porque el acompañante no cobra por servicio sino por salida. Eso incluye todos los gastos desde que te viene a buscar, pasando por la cena o el espectáculo, y acabando bastantes horas más tarde, con sexo o no, con o sin hotel. Se llega a 900 euros.

- ¿Se arrepienten luego?

- Por lo que ellas me explican, todo lo contrario. Se sienten libres en esa relación, se dejan hacer, no tienen que pensar en la satisfacción de él... Pueden abdicar.

- ¿Se meten en terrenos desconocidos?

- Algunas se inician por primera vez en técnicas sexuales que en su vida habían probado. Acostumbran a decir que tocan el cielo.



Entrevista aparecida hoy en La Vanguardia, de Barcelona, España.