Hacer que la pobreza sea historia,
y la Historia de la Pobreza
Cómo poner fin a la pobreza
Por Vandana Shiva
Título original: How To End Poverty: Making Poverty History And The History Of Poverty Origen: ZNet; Miércoles 11 de Mayo, 2005
Traducido por Marga Vidal y revisado por Lucio Salas Oroño,
Publicado en La Jornada, de México
El artículo principal del 14 de marzo de 2005 del Time Magazine estaba
dedicado a "Cómo acabar con la Pobreza". Se basaba en un ensayo de Jeffrey
Sachs, "The End of Poverty", de su libro del mismo título. Las fotos que
acompañan el ensayo retratan a chicos sin hogar, recogedores de basura en
vertederos, heroinómanos. Son imágenes de gentes de usar y tirar, gentes
cuyas vidas, recursos y medios de vida les han sido arrancados a través de
procesos de exclusión brutales e injustos, que generan pobreza para la
mayoría y prosperidad para unos pocos.
La basura es el derroche de una sociedad de usar y tirar - las sociedades
ecológicas nunca han tenido basura. Los chicos sin hogar son consecuencia
del empobrecimiento de las comunidades y familias que han perdido sus
recursos y medios de vida. Son imágenes de la perversión y las
externalidades de un modelo de crecimiento insostenible, injusto y falto de
toda equidad. En mi escrito "Staying Alive" yo me había referido a un libro
titulado "Poverty: the Wealth of the People" (la Pobreza: Bienestar de la
Gente), en el que un escritor africano traza una distinción entre la pobreza
como subsistencia, y la miseria como carencia. Es útil separar un concepto
cultural de una vida simple y sostenible entendida como pobreza, de la
experiencia material de la pobreza como resultado del desposeimiento y la
carencia.
La pobreza percibida como tal desde una perspectiva cultural no necesita ser
una pobreza material real: las economías de subsistencia que satisfacen las
necesidades básicas mediante el autoaprovisionamiento no son pobres en el
sentido carencial del término. Sin embargo, la ideología del desarrollo las
declara pobres por no participar de forma predominante en la economía de
mercado, y por no consumir bienes producidos en el mercado mundial y
distribuidos por él, incluso aunque puedan estar satisfaciendo las mismas
necesidades mediante mecanismos de autoaprovisionamiento. Se percibe a la
gente como pobre si comen mijo (cultivado por las mujeres) en lugar de la
comida basura procesada que es producida y distribuida de forma mercantil
por los agronegocios globales. Se les ve como pobres si viven en viviendas
hechas por ellos mismos a partir de materiales ecológicos como el bambú y el
barro en lugar de hacerlo en casas de cemento. Se les ve como pobres si
llevan ropa hecha a mano a partir de fibras naturales en lugar de
sintéticas.
La subsistencia percibida culturalmente como pobreza no implica
necesariamente una baja calidad de vida física. Por el contrario, porque las
economías de subsistencia contribuyen al crecimiento de la economía de la
naturaleza y de la economía social, aseguran una elevada calidad de vida en
términos de alimentos y agua, sostenibilidad de los medios de vida, y una
robusta identidad y significado social y cultural. Por otro lado, la pobreza
de 1 billón de personas hambrientas y de 1 billón de personas
deficientemente alimentadas, víctimas de la obesidad, adolece tanto de
pobreza material como cultural. Un sistema que crea la negación y la
enfermedad, mientras acumula trillones de dólares de megabeneficios para los
agronegocios, es un sistema diseñado para crear la pobreza para la gente. La
pobreza es un estado final, no un estado inicial de un paradigma económico,
el cual destruye los sistemas ecológicos y sociales que mantienen la vida,
la salud y la sostenibilidad del planeta y de la gente. Y la pobreza económica
es sólo una de las formas de la pobreza.
La pobreza cultural, la pobreza social, la pobreza ética, la pobreza ecológica,
la pobreza espiritual son otras formas de pobreza con mayor prevalencia
en el así denominado rico Norte, que en el Sur, denominado pobre.
Y estas otras pobrezas no se pueden borrar con dólares.
Necesitan compasión y justicia, cuidados y formas de compartir.
Poner fin a la pobreza requiere conocer los mecanismos por los cuales se
crea. De todos modos, Jeffrey Sachs considera la pobreza como el pecado
original, cuando declara: "Hace unas pocas generaciones, casi todo el mundo
era pobre. La Revolución Industrial creó nuevos ricos, pero gran parte del
mundo fue dejada atrás". Ésta es una historia de la pobreza completamente
falsa, y no debe ser la base para una historia de la pobreza. Jeffrey Sachs
lo ha entendido mal. Los pobres no son los que quedaron atrás, sino los que
son empujados hacia afuera y excluidos del acceso a su propia riqueza y sus
propios recursos.
Los "pobres no son pobres por ser vagos o porque sus gobiernos sean
corruptos". Son pobres porque otros se han apropiado de su riqueza,
destruyendo su capacidad para crearla. Las riquezas acumuladas por Europa se
basaron en las riquezas arrebatadas a Asia, África y Latinoamérica. Sin la
destrucción de la rica industria textil de la India, sin la aparición del
comercio de especias, sin el genocidio de las tribus indígenas americanas,
sin la esclavitud africana, la revolución industrial no habría creado nuevas
riquezas para Europa o los Estados Unidos. Fue la violenta absorción de los
recursos del Tercer Mundo y de los mercados del Tercer Mundo lo que creó la
riqueza en el Norte - pero simultáneamente creó la pobreza en el Sur.
Dos mitos económicos facilitan el separar dos procesos ligados íntimamente:
el crecimiento de la opulencia y el crecimiento de la pobreza. En primer
lugar, se ve el crecimiento sólo como crecimiento del capital. Lo que se
deja de percibir es la destrucción de la naturaleza y de la economía de
subsistencia de la gente que crea este crecimiento. Las dos "externalidades"
del crecimiento creadas simultáneamente - la destrucción medioambiental y la
creación de la pobreza -son vinculadas luego de forma incidental,
no a los procesos de crecimiento, sino entre sí.
Se afirma que la pobreza crea destrucción medioambiental. Y
se ofrece la enfermedad como remedio: el crecimiento resolverá los problemas
de la pobreza y la crisis medioambiental, a los que inicialmente dio lugar.
Éste es el primer mensaje del análisis de Jeffrey Sachs.
El segundo mito que separa la opulencia de la pobreza es suponer que si
produces lo que consumes es que no produces. Ésta es la base en que se
trazan los límites de la producción para las contabilidades nacionales que
miden el crecimiento económico. Ambos mitos contribuyen a la mistificación
del crecimiento y del consumismo, pero también ocultan los procesos reales
que crean la pobreza. En primer lugar, la economía de mercado dominada por
el capital no es la única economía; no obstante, el desarrollo se ha basado
en el crecimiento de la economía de mercado. Los costes invisibles del
desarrollo han sido la destrucción de otras dos economías: la de los
procesos de la naturaleza y la de la supervivencia de la gente. Ignorar o
descuidar estas dos economías vitales es la razón por la cual el desarrollo
ha planteado una amenaza de destrucción ecológica y una amenaza a la
supervivencia humana, habiendo permanecido ambas, sin embargo, como "ocultas
externalidades negativas" del proceso de desarrollo.
En lugar de verse como resultados de la exclusión, se presentan como
"dejados atrás". En lugar de verse como los que sufren la peor carga de un
crecimiento injusto bajo la forma de pobreza, se les presenta erróneamente
como aquellos que no han sido tocados por el crecimiento. Esta falsa
separación entre los procesos que crean la opulencia y los que crean la
pobreza se encuentran en el corazón del análisis de Jeffrey Sachs. Por eso
sus recetas agravarán y profundizarán la pobreza en lugar de ponerle fin.
El comercio y el intercambio de bienes y servicios siempre han existido en
las sociedades humanas, pero estaban sujetos a las economías de la
naturaleza y de la gente. La elevación del dominio del mercado y del capital
creado por el hombre a la posición de principios organizadores supremos ha
llevado a descuidar y destruir los otros dos principios organizadores - la
ecología y la supervivencia - que mantienen y sostienen la vida en la naturaleza y en la sociedad.
Las economías y conceptos del desarrollo modernos apenas cubren una ínfima
parte de la historia de la interacción humana con la naturaleza. Durante
siglos los principios de la sostenibilidad han proporcionado a las
sociedades humanas la base material para sobrevivir, obteniendo sus medios
de vida directamente de la naturaleza a través de mecanismos de
autoaprovisionamiento. Se han respetado los límites de la naturaleza y éstos
han marcado los límites del consumo humano. En la mayoría de los países del
Sur, gran cantidad de personas continúan obteniendo su sustento en la
economía de supervivencia que permanece invisible al desarrollo orientado hacia el mercado.
Todas las personas en todas las sociedades dependen de la economía de la
naturaleza para su supervivencia. Cuando el principio organizador de la
relación entre la sociedad y la naturaleza es la sostenibilidad, la
naturaleza se ofrece como propiedad común. Se convierte en un recurso cuando
los beneficios y la acumulación se vuelven principios organizadores y dictan
imperativamente la explotación de los recursos para el mercado.
Sin agua limpia, suelos fértiles y cosechas y diversidad genética botánica,
la supervivencia humana no es posible. Esta propiedad común ha sido
destruida por el desarrollo económico, dando lugar a la creación de una
nueva contradicción entre la economía de los procesos naturales y la
economía de supervivencia, porque la gente privada de sus tierras y medios
de supervivencia tradicionales por parte del desarrollo es obligada a
sobrevivir en una naturaleza cada vez más degradada.
La gente no muere por falta de ingresos. La gente muere por falta de acceso
a los recursos. También aquí se equivoca Jeffrey Sachs cuando dice: "En un
mundo de abundancias, mil millones de personas son tan pobres que sus vidas
están en peligro." Los indígenas en la Amazonía, las comunidades montañesas
en el Himalaya, los campesinos cuyas tierras no han sido expropiadas y cuyas
aguas y biodiversidad no ha sido destruida por la deuda para crear una
agricultura industrial poseen riqueza ecológica, incluso aunque no ganen un
dólar al día.Por otra parte, incluso con cinco dólares al día la gente es
pobre si tiene que comprar los productos más básicos a precios elevados. Los
campesinos indios convertidos en pobres y empujados hacia la deuda durante
las pasadas décadas para crear mercados para las costosas semillas y
productos agroquímicos a través de la globalización económica están poniendo
fin a sus vidas por millares.
Cuando se patentan las semillas y los campesinos han de pagar un trillón de
dólares US en concepto de royalties, su pobreza aumenta en un trillón de
dólares USdólares US. Las patentes médicas aumentan los costes de los
medicamentos para el SIDA de 200 $ US a 20.000 $ US, y los medicamentos para
el cáncer de 2.400 $ US a 36.000 $ US para un año de tratamiento. Cuando se
privatiza el agua y las corporaciones mundiales ganan un trillón de dólares
US por convertir el agua en un bien negociable, los pobres aumentan su
pobreza en 1 trillón de dólares US.
Los movimientos contra la globalización económica y el maldesarrollo son
movimientos para poner fin a la pobreza poniendo fin a las exclusiones, a
las injusticias y a la insostenibilidad ecológica, raíces de la pobreza.
Los 50.000 millones de dólares US de "ayuda" del Norte al Sur son una décima
parte de los 500.000 millones de dólares US que fluyen del Sur al Norte en
concepto de pago de intereses y otros mecanismos injustos de la economía
global impuestos por el Banco Mundial y el FMI. Con la privatización de los
servicios esenciales y la globalización injusta impuesta a través de la OMC
se convierte a los pobres en más pobres.
Los campesinos indios están perdiendo anualmente 26.000 millones de dólares
US por la caída de los precios agrícolas debidos al dumping y a la
liberalización del comercio, aresultas de una globalización injusta, que
está haciendo que las empresas se hagan cargo de la comida y del agua. Más
de 5 billones de dólares US van a ser transferidos por la gente pobre a los
países ricos, sólo por la comida y el agua. Los pobres están financiando a
los ricos. Si nos tomáramos en serio lo de poner fin a la pobreza, tendríamos que poner fin seriamente a los sistemas injustos y violentos que para crear riqueza crean pobreza robando a los pobres sus recursos, medios de vida e ingresos.
Jeffrey Sachs pasa por alto deliberadamente estos actos de "tomar" y sólo
habla de "dar", lo que significa un mero 0,1% de lo que "toma" el Norte.
Poner fin a la pobreza es más una cuestión de tomar menos que de añadir una
cantidad insignificante a lo que se da. Para convertir la pobreza en
historia se necesita primeramente elaborar una historia real de la pobreza.
Y Sachs lo ha entendido rematadamente mal.
6.27.2005
De Vandana Shiva, sobre la pobreza. Excelente!
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