
Las cosas que esta muchacha bonita nos está enseñando...
Yo desde antier he dejado de llorar por ratitos. Lo normal ha sido una lloradera tremenda. Cada vez que veo su rostro, oigo sus palabras, veo noticias o fotos sobre su liberación y lo que le ha precedido...me emociono mucho...me emociono, lagrimeo poquito, pero a veces realmente me ataco a llorar como una chiquita..como cuando el encuentro con sus hijos...no puedo dejar de identificarme...sentirme madre e imaginarme seis años sin ver al mío...ni me lo imagino.
No puedo tampoco dejar de pensar en tantas madres que en el mundo no han podido disfrutar estos momentos de felicidad como ella. Eso es injusto, pero no por ello puedo dejar de alegrarme por esa familia que tiene tantos años de andar por el mundo rogando, rogando, trabajando...persistentemente alimentados por el amor a ella. Ella sostenida por ese amor.
Pienso también en tanto padre que sufre. Tanto hombre que ha sufrido. Tanto soldado solo, incluso.
Y es que si se dan cuenta es el amor el que nos sostiene siempre ¿ qué más?
Esa señora Yolanda, la madre. Esa dignidad, esa dulzura. No sé. He estado tan emocionada y he intentado aprovechar estos días para escuchar , escuchar mucho, ver las voces que se levantan, cómo se levantan, qué dicen, qué se aprende de todo esto. Qué lecciones nos deja.
Personalmente nunca creí la solución podría venir del gobierno de Uribe. No he confiado mucho en sus acciones, mucho menos cuando se han planteado desde siempre como acciones por la fuerza, militares...siempre fui más afín con la propuesta de intercambio humanitario. Libertad para los secuestrados, libertad para los presos de las FARC. Y borrón y cuenta nueva. Pensaba que el mal se vence con bien. Si vos no soltás a mi gente, yo sí voy a soltar la tuya. ¿ Quién daría ese casi mágico primer paso?
En ese sentido los esfuerzos de Chávez, lo que logró intermediando, lo que logró la senadora Pilar Córdoba, lo que trabajó incluso Sarkosy, los esfuerzos de Kirchner, de Correa, la gente de Colombia en las calles, tanta gente que se involucró en todas partes, para mi se suman como gestos de bondad por el mismo objetivo, gestos que se ven coronados por el excelente trabajo de un grupo de gente del ejército de Colombia, o de la inteligencia del ejército o como sea...militares actuando con inteligencia...con cuidado, caminando de puntillas para no quebrar cristales, con delicadeza...logrando la liberación de 15 personas sin tirar un tiro, sin matar a nadie.
No me imagino cómo lograron eso pero lo cierto es que lo lograron, y eso, eso hay que aplaudirlo y por eso entiendo el agradecimiento de Ingrid y todos los liberados.
Esa operación nos enseña muchas cosas. Se pueden ganar las guerras sin tirar tiros...¿ se dan cuenta?
Para mi la experiencia de estos días nos trae hermosas y poderosas lecciones que tenemos que intentar aprender desde nuestra más profunda humanidad. Los buenos actos nos unen pese a diferencias. El amor es más poderoso que las diferencias políticas, ideológicas, religiosas....¿ no será que estas son nimiedades y lo que importa es más grande? ¿ No será que nos cegamos en la tontera inmediata y dejamos de ver la magnitud del bosque?
Así pienso yo y así veo las cosas.
Hace tiempo intento no ver a nadie como mi enemigo personal. Cuando comenzó la guerra en Irak me pillé por segundos pensando que sería bueno que alguien le hiciera un atentado a Bush...lo cuento porque fueron segundos. De inmediato rectifiqué. No. No! Que no le pase nada malo a Bush. Por él, que es una persona que merece respeto por más asesino que sea, por su familia, por sus hijas, por su esposa, por la gente que lo quiere. ¿ Qué derecho tengo yo a desearle el mal? No quiere esto decir que estoy de acuerdo con lo que hace. No. De ninguna manera. Espero que la justicia , terrenal, o de conciencia, le llame la atención, le jale las orejas o le haga de alguna manera pagar con tanto acto delicitivo por todo el mundo, por tanta gente muerta sin razón, por tanta gente herida sin razón, por tanto dolor. Estoy segura de que eso sucederá. Si no en esta vida, en otra, porque creo que volvemos. Siento que sí volvemos y volveremos tantas veces sea necesario hasta que entendamos todas las lecciones que tengamos que aprender.
Pensar de esa manera me ha traído paz, y hasta aquí he llegado después de muchas vueltas.
Ya yo no le deseo el mal a nadie.
Claro. Para mi todo esto es fácil decirlo. Pertenezco al pequeño grupo de gente privilegiada en el mundo que de verdad no ha sufrido la violencia humana, ni siquiera a manos de un ladrón, ni un robacarros, mucho menos del terrorismo, de un asesinato o de nada parecido. Porque algunas cosillas feas me han pasado, pero no sé ni por qué se me han olvidado. Así soy yo.
Por ello no me atrevo a juzgar a quien sí odia o tiene deseos de venganza porque si lo sufrió o no puede olvidar las agresiones, las ofensas o el dolor de sus seres queridos. Ni idea qué sentiré yo misma si me tengo que enfrentar a una manifestación de odio o miedo de esa magnitud. ¿ qué haré? No tengo idea.
A veces conversando con amigos o amigas he dicho muchas veces que yo misma no me atrevo a decir que nunca voy a matar a nadie. Porque eso espero, pero...¿ quién me asegura que no voy a reaccionar con torpeza en algún momento de furia, tensión, de miedo?
No.
Nadie lo sabe.
Por eso no me atrevo a juzgar.
Lo que si sé es que quiero trabajar por la paz y decir lo que siento. Desde mi pequeñito entorno, desde estos espacios donde coloco mis palabras, desde los sentimientos , pensamientos y emociones que salen de mi corazón.
Intento sea mi aporte....y por eso hoy me alimento del semblante, la dulzura, el amor, la sabiduría y la generosidad que salen de una persona que ha sido tan maltratada y que desde hace tres días anda repartiendo sonrisas, besos, amor y palabras comedidas y esperanzadoras.
Quiero seguir escuchando a Ingrid. Quiero aprender de ella y esa tremenda fortaleza espiritual que le siento.
La abrazo desde mi corazón.
Profunda y humildemente.
Desde diciembre, cuando conocimos la historia de ese niño emblemático llamado Enmanuel , hijo de un momento de amor entre una secuestrada y un secuestrador, cuyo nombre significa "enviado de Dios", yo sabía que la paz venía...que viene, y que tenemos que seguir teniendo fé en que es posible para que sea posible.
Una luz brillante en el cielo , una luz que vi desde mi ventana, me lo dijo.
Tendrá esto importancia?
Si. Pero solo para quienes se empeñan en el cálculo político en todo.
Sinceramente a mi quién se lleva los laureles me tiene sin cuidado.
Ese tema me da pereza.
Eso sí, si alguien mintió y manipuló con este asunto ...
sería horroroso.
En todo caso, para verdades: el tiempo.
Concuerdo con lo que dice Fran Sevilla



















