
Patricia Howell, una amiga tica que vive en España, me ha mandado un hermoso testimonio sobre lo que para ella significó el encuentro con Mieke Berger, una mujer excepcional, para publicarlo en El Pez. Allí lo reseño, pero como era bastante largo y no deseaba pedirle que lo cortara, lo publiqué completo en Nosotras Juntas, donde invito a verlo.
Mientras en el mundo hay cosas complicadas y convulsas , hay gente trabajando por la esperanza, por la sanación, por la verdad , la armonía y la belleza. Y esas cosas tienen que saberse, sobre todo porque muchas veces ocurren más cerca de lo que lo imaginamos.
Para entender lo que hace Mieke, su sitio.
Para conocer cómo influyó en la vida de Patricia. El artículo completo.
Le contaba un día de estos a Patricia que yo también tengo un hada que de una manera muy similar me ayudó a entender muchas cosas. "La mía" se llama Elisabeth , es de origen alemán ( pero más "canaria" que alemana, según ella misma aclara) y vive en Monteverde. Tiene un hotelito de ensueño : El Sol y allá me dio el calor de su abrazo cuando mi vida era sólo lluvia, lágrima y gotera. La foto se la tomé hará ya un año o más. No recuerdo.
En estos días ando con la necesidad imperiosa de volver. Me hace mucha falta verla, sentirla cerca. Su guía para encontrar mi luz ha sido vital y le he recomendado a muchas personas ir a conocerla. Elisabeth habla con los ángeles, con las plantas, las piedras, el viento y los animales. Ella si es la verdadera abeja reina que nos atrae con la miel de su alivio, es una mujer árbol llena de sabiduría, sorpresas y talentos. Su manera de trabajar es más elemental y ancestral. Es una bruja, chamana, mujer-árbol poderosa. Cuando se lo digo sólo se ríe y me dice que ella no es nada, solo un canal o quizás: una araña tejedora que nos ayuda a entender los misterios del gran tejido universal.
Muchas de sus cosas es mejor no preguntárselas desde nuestro analfabetismo intelectual y esa tontera que se llama "raciocinio". Con Elisabeth solamente tenés que dejarte flotar, llevar, volver a tu corazón.
Más cerca, en las montañas de Tarbaca, hay otro árbol frondoso al que a menudo me arrimo: Vladimir Carazo, un verdadero " médico de cuerpos y almas", que se ha sabido convertir en maestro, amigo, referente y sanador.
Lo más maravilloso de "tenerlos" es no necesitarlos. Ambos me enseñaron a entender que todo lo tengo si me tengo a mi misma...a escuchar los mensajes que me envía mi cuerpo y mi intuición, a acercarme a mi corazón, a ponerme sana desde adentro, a retomar el camino cuando me desvío, a aceptarme, a ser mejor, a entender que me falta mucho para ser completa pero que vale la pena seguir caminando. Creo que esa ha sido la lección más valiosa que me han dado y la que a ratos se me olvida.
El testimonio de Patricia me lo ha recordado. Su Hada vive cerca del mar, en el pacífico, la mía ha escogido -por ahora-las montañas de Santa Elena, en Puntarenas. Creo que ambas somos realmente afortunadas en haberlas re-encontrado, porque estoy segura ya nos conocíamos de otra vida.
Julia