
Yo no descarto ni me enamoro incondicionalmente de ningún autor o autora.
De repente algo de alguien me gusta y luego otra cosa no.
Así me ha pasado con Gabriel García Marquez, todas sus obras me han apasionado, pero no pude con El general y su laberinto, y la historia de la putita triste-dormida observada por el viejillo sátiro, nada de gracia me hizo. Igual con Isabel Allende, de ella no pude con La Hija de la Fortuna, no me enganchó, pero con Paula...Ay...con Paula...viví profundamente aquel dolor. Afrodita: precioso...me encantó su frescura y desparpajo. Mi país inventado me entretuvo porque se me parecía mucho a Costa Rica en ciertas "modosidades"...De Amor y de Sombra no me fascinó, pero La Casa de los Espíritus me mató.
Tampoco es que soy muy lectora de novelas ni analista literaria rigurosa. Leo con la panza y los sentidos. Quedé mojada en lágrimas con la Geisha aquella y me gustó Brida de Paulo Coelho. Este año intenté leer algunas que dejé a las 5 páginas. ( Laura Restrepo y algunos nombres famosos incluyendo a Saramago quedaron en la gaveta haciendo "cola" mientras leía cualquier otra cosa) El género que más me gusta es el del testimonio: quizá porque teniendo la certeza de que aquello que leo sí ocurrió , no sé...me encuentro tal vez hasta a mi misma con todas mis aventuras, convicciones, dolores e intentos de verdades.
Lo último que había leído fueron esas memorias de Sting que ya recomendé aquí mismo y que me llegaron tan hondo al corazón. No por ser Sting tan famoso ni mucho menos por guapo o excelente artista, sino por hombre abierto, sensible, bello por dentro, que de repente es capaz de desnudarse tanto.
Respeto bastante a la gente que no tiene miedo de mostrarse. Admiro mucho ese valor, quizá porque me encuentro en ellos , en ellas. Quisiera ser así, crecer desde mis propias miserias, sacarlas todas al sol: gritar a los cuartro vientos ¡ esta soy yo! ! vengo con todas mis flores y mis mierdas a usar mi espacio, mi tiempo y mi territorio en este pedacito insignificante de historia!
No sé...supongo.
Con los testimonio me sienta identificada. Tengo toda la vida de estar documentando el mío de muchas maneras, desde chiquilla y ahora con esta experiencia de internet. Eso sí: como buena lectora: admiro cuando el testimonio viene mejor escrito, hilado como se debe, y además te remite al lugar y momento donde se suceden los hechos que cuenta.
Esto es lo que sentí con Inés del Alma Mía.
Me fascinó, me enganchó, me cautivó.
No son los recuerdos de la verdadera Inés pero están escritas por Isabel como si los fuera. Doña Inés ya viejita le "dicta" a su hija "Isabel" sus memorias desde su lecho de muerte....y ese es el esqueleto sobre el que se amarra la historia de una mujer que de verdad existió y que participó de manera activísima en el proceso de conquista del territorio que hoy es Chile.
( Para la gente incrédula y a solicitud de la editoria, Isabel Allende explica al final en detalle los datos de sus fuentes).
He oído de gente que no le gusta tanta descripción en esta novela. Dicen que eso más bien les ha cansado. Y es porque el libro es super descriptivo. Cuenta cosas con lujo de detalles. Es muy cinematográfico, tanto que lo vi como una película...y estuve hasta pensando cuál persona se atrevería a filmar la obra, porque la película que saldría de Inés...sería una película maravillosa. Es que a ratos hasta es capaz de "olerse". ( se me ha ocurrido que el único que podría retratar eso sería el que que hizo la trilogía del Señor de Los Anillos, eso sí: pero siempre y cuando se deje asesorar por Jane Campion )
Y es que ¿ se dan cuenta? sobre el tema de la conquista se ha hecho poco cine.
Y por causalidades de la vida, este año he leído varias obras que se me asoman hermanadas: primero EL PERGAMINO DE LA SEDUCCION, la historia de Juana La Loca documentada y "poetisada" por esa escritora nica rigurosa y admirable que es Gioconda Belli. Luego seguí con MALINCHE, de Laura Esquivel con el hermosísimo universo espiritual de la cultura azteca. Vale mencionar que a Laura la habíamos "perdido" después de Como Agua para Chocolate....no pude con las cosas que escribió desde aquel cuento precioso de la cocina mexicana y este otro...( Pero para ser sincera: a veces yo me ponía a pensar que cuando un escritor o escritora tiene éxito, de repente entra en manos de los mercaderes de la literarura, las grandes editoriales, etc...que le presionan para que en tal fecha entregue algo, y no será lo mismo que escribás para satisfacer una pulsión creativa, que para satisfacer una "necesidad de mercado" o de "un cliente", que de antemano, incluso ya te dió un adelanto en una cifra en dólares de tres ceros. Quizá eso le pasó a Laura pero siento que con la historia de Malinche se reivindicó. Y bueno: se divorció del marido y eso trae una realidad económica distinta que hay que enfrentar de alguna manera)
Ahora de igual manera, es Inés la que salva a Isabel de lo comercial y apurado ( que tampoco critico, porque sus obras de aventuras y fantasía las leyó emocionado y atento mi hijo hace años y le gustaron mucho, y le he insistido también que la lectura es muy linda para desperdiciarla en obras que no le entretengan, que para eso ya está lo que el colegio obliga)
Entonces han venido este año a mi : Gioconda con la redención de Juana; Laura con la redención de Malinali y ahora Isabel con la redención de Inés. Y es que si se dan cuenta, estas tres obras: seleccionadas al azar....de repente tratan de lo mismo: recrear la his-toria
( history) y convertirla en muj-storia ( herstory). ( Si se me permite inventar palabras, oficio que me fascina y que no veo por qué practicamos tan poco). Porque si algo le ha faltado a la historia de la humanidad es contarse desde el punto de vista de las mujeres, volver atrás; re-recordar, re-escribir, re-memorar- re-vivir aquello que ya nos han contado desde los ojos del poder que por siglos ha sido patriarcal: Iglesia, Estado, Ejército , Academia y Familia. Y de un tiempo relativamente corto para acá las voces de las que no tuvieron por los siglos de los siglos ( amén) posibilidad ni espacio para contar las historias como que están comenzando a destaparse...¿ Les parece "casualidad" el temita de la Magdalena y el Código Da Vinci?
Y es que solamente completando "la versión" de las cosas desde esta "otra" perspectiva ( la ninguneada) quizá podríamos comenzar a soñarnos como humanidad redonda, completa e inclusiva. Yo como soy optimista enfermiza me pongo a pensar : ¿ No será que estamos despertando y ensayando una nueva conciencia planetaria? ¿ y el boom new age y la desdemonización de las brujas...? Ah...me van a decir que también es causalidad?
Moda? Podría ser.... pero no lo creo. En todo caso, si lo fuera: todo suma. Todo aporta. Todo entra en esta gran sopa que hierve en toda clase de fogones alrededor del mundo. Los aderezos son variados y a veces más intensos y picantes, otras veces se agregan a potajes espesos y otras veces a calditos suaves o licorcillos dulces.. inevitable volver a las cocinas: los otros vientres donde se multiplica la vida.
Pero volvamos a la historia de Inés.
Con Inés se revive la conquista desde los ojos de una mujer que la vivió en carne y hueso, con lo desgarrador, violento, doloroso y aberrante que fue el proceso...con las mentiras, con la ignorancia, con el irrespeto, y desde la convulsa humanidad de quienes protagonisaron la parte "conquistora" del evento que marcó el final de la Edad Media. En Inés los personajes son producto de su destino, son como piecitas del gran rompecabezas que son sus circunstancias. Actúan en el escenario donde fueron colocados y con las herramientas que tienen a mano. Ese encuentro de dos mundos que fue violento y agresivo hasta el fondo y del que aún tantos años después ( ¿ serán tantos? ) no nos recuperamos. En Inés del Alma mía hay un río de manos y narices cercenadas que envidiaría cualquier imagen de película de terror.
No deja de ser interesante que así como Malinali se convierte en la traductora de los conquistadores, es en esta obra Inés quien aprende a hablar la lengua de la cultura indígena, quien se acompaña de mujeres indígenas que respeta y admira....Interesante que Inés, desde su condición anuncia un respeto a la cultura violada...e interesante además que esta cultura indígena tampoco es presentada de manera romántica ni idílica, sino también desde su vasta, diversa y compleja realidad.
Podría dar ejemplos muy bonitos como la integración de la medicina ancestral a la práctica curativa que traía Inés de Europa( simbólica además, porque sirve para paliar el dolor y curar a la gente) Muy simbólicos además los relatos de la amistad entre mujeres de culturas distintas.
Interesante también que las tres obras tienen como común motor el amor como impulsor de la mayoría de los actos de las mujeres : el amor y sus demonios, como decía don Gabo... pero también el amor y sus ángeles, el amor y sus delirios, pero el amor y su concreción cotidiana, el amor y su misterio etéreo pero al mismo tiempo carnalizado, erotizado, el amor dador, pleno, sin preguntas.... en fin: el amor de verdad, el que logran sentir quienes han de verdad aprendido a amar. Todas nuestras heroínas son mujeres enamoradas, mujeres que no se rinden, mujeres que se aferran a la columna vertebral que les da su propia fuerza interior y mujeres que al final entienden qué les pasó, por qué les pasó y que nos dan lecciones.
La verdad este año estas seis mujeres: Juana, Gioconda, Laura, Malinali, Inés e Isabel han llegado a mi a traerme con sus cuentos muchas de mis propias verdades dormidas. Todo es según el color del cristal con que se mira, y mi mirada particular les dio la bienvenida y las sintió oportunas hermanas. Algo tiene que haber influido el cuarzo rosado que mantengo desde hace años en mi mesa de noche. Me acompañaron todas a la hora de dormir. Es la hora en que leo. Por eso cuando cerré los libros y los ojos comencé a despertar sin darme cuenta. Se me poblaron los sueños de preguntas y me provocaron más búsqueda , más reflexión , me hicieron entender nuevas cosas y me quedan como maestras para seguir tratando de ver al mundo de otra manera.
La excepción que confirma la regla:
Mención aparte merece una película que viene a sumarse a estas lecturas llenas de lecciones: The New World, del mismo director de esa película magistral que es La Delgada Línea Roja. Aquí se me coló un maestro masculino...porque así es la vida y eso es lo más bonito. Ese señor cineasta que me merece el mayor de los respetos y quien me ha provocado tanta lágrima con su ternura. Hablo de Terence Malick.
The New World ( El Nuevo Mundo) película que no me canso de recomendar y que alquilé en Videocentro, es la historia de Pocahontas. Y bueno... en algo se parece a la de Disney ( que también es bien linda pero que no tanto). Tienen que verla. Es de una poesía...y es sobre el mismo tema.
Inés me recordó en gran medida a Pocahontas. Pocahontas a Malinali y Malinali a Juana. Somos las mismas: todas. Sobre nosotras mismas nos construimos las demás en círculo . Sobre la mitad del mundo nos hemos construido como sociedad...necesitamos volver los ojos hacia esta otra mitad silenciada por siglos...es que se dan cuenta? las mujeres votamos y salimos a la calle a decir nuestras cosas hace tan poco, tan porquísimo, pero solamente si nos reconstruimos podremos dar nuestro aporte y continuar convenciendo a la otra mitad de que será más bello el mundo si ayudamos a abrir todos y todas las puertas de los templos, fuertes, murallas, academias y poderes.
Eventos históricos de repente se me asoman emblemáticos de todo este conocimiento acumulado, ignorado, latente y que está despertado: el triunfo electoral en Bolivia de un indígena y la creciente participación de las mujeres en espacios de liderazgo.
¿No será por esa misma razón que don Gabo nos regaló esa historia de un viejito triste y mutilado? ¿ No será que merece el beneficio de la duda, entonces, y nos quiso entregar- conciente o inconcientemente- una metáfora de algo que apenas estamos comenzando a entender? ¿ el fin de una historia y comienzo de otra? ¿ No será de verdad que Dios existe y que nos está haciendo un guiño para recordarnos que es Dios-diosa?
Quien quita...
Yo ni creo ni dejo de creer.