El Pacífico costarricense
quizá hace 11 o 12 años
Después me preguntan por qué el mar y los veleros me llenan de nostalgia.
Fuimos 2 por dos años y 3 por doce años.
¡El blog de Julia se pasó de casa!
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Alguien dijo que el asunto no es tanto ver cómo se quiebran las estructuras, sino qué vamos a hacer con los pedazos.
Annie Leibovitz (American, b. 1949). Susan at the House on Hedges Lane, 1988. Photograph © Annie Leibovitz. From Annie Leibovitz: A Photographer's Life, 1990–2005
Es Julia Fordham. Mientras más veo MTV más añoro a VH1, qué lástima que no pusieron más ese canal. Allí conocí mucha música que me marcó.
Anoche vi la película donde Marc Anthony y Jennifer López dan vida a la pareja de Héctor ( Lavoe) y Puchi, su mujer durante veinte años.
La película, un documento digno y emotivo; me provocó diversos sentimientos y emociones . Intenso todo. Y es que el período histórico que retrata es un período que viví yo misma con muchas de las canciones de Lavoe como banda sonora. La película me movió dolores antiguos por dentro, en varios niveles , pero...¿ Y para qué leer un periódico de ayer? Pues para... como dice Fidel "sé que a veces miro para atrás, pero es para saber de dónde vengo" . Y de la salsa también vengo yo.
La misma canción "El Cantante", que es una joya compuesta por Rubén Blades...a quién hemos tenido tan cerca, es el estandarte de la película. El genio del panameño pudo captar a Lavoe desde su más profunda intimidad. La última versión que he oído, la de Andrés Calamaro, es hermosísima también.
Apenas terminada la película me puse a rebuscar discos viejos. Encontré "Los Hits Gordos de Fania" con "Todopoderoso" cantada entre Willie Colón y el mismo Lavoe y otro también colectivo donde Lavoe canta "Te conozco" y "Timbalero". ¿ Quién no cantó "El Gato" de fiesta por la madrugada? Todavía nos recuerdo en el bar de casa cantándola con Víc.
Ahhh...
Pero aquellos años setenta, gloriosa época de la salsa procedente de Nueva York...cantidad de jóvenes decidimos ignorar la moda de la música disco y los Bee Gees y nos entregamos con pasión al género tropical.
En tiempos de mi adolescencia bailé y canté con Willie Colón, Lavoe, Celia Cruz,Blades y El Gran Combo de Puerto Rico...Me encantaba bailar con "Semilla", que entonces era novio de mi hermana. Recuerdo a Miguel Angel Urbina, al que todas las chiquillas le hacíamos cola porque también bailaba precioso. Yo me volví un trompo...tanta vuelta dí, que un amigo ( Luis) me puso de apodo ( diay? soy de Alajuela) "Julialele Duncan" ( por la prima de Denise: Isadora y por Tongolele, una vieja vedette mexicana que parecía una licuadora...jajja) . Pero de aquella hoy ni la sombra. Inti me superó. Ahora a veces a media pieza me canso. Pero sí vibro siempre con la salsa. Me encanta. Es mi música. "Latina soy , de una tierra calieeeeeente".
En el año 79 salí del colegio. En el 80 entré a la U. En 1981 me fuí a vivir a Cuba con ese ritmo latiéndome por dentro y con la expectativa de que en la isla iba a conocer más del son, la guaracha, el guaguancó, el chachachá, los orígenes de aquellos ritmos que me gustaban tanto. Llegando nomás me invitaron a una fiesta en una casa de un barrio popular de La Habana. Iba yo toda contenta. Pero : sorpresa! Allá sólo bailaban lo de Michael Jackson. ( y los "sets románticos" los amenizaba Roberto Carlos y Julio Iglesias ). Balde de agua fría.
Me consolé con los Van van, que indagaban en nuevos sonidos con "el buey cansado", pero muchas noches después.
De la película, la pareja, la vida de los personajes, todos temas que me apasionaron también, luego hablaré.
Tengo que ir a la Embajada gringa. Tengo cita para la visa de Carlos Luis. Ese país del norte, poderoso, brutal y dominante, también ha provocado cosas maravillosas...una de ellas: La Salsa de Nueva "Yol." Allí mismo fui embarazada de Charlie a ver a Oscar de León con Víctor, estuvimos bailando felices en medio de un humarascal, en un bar pequeño, donde se podía de verdad intimar con los músicos . Estuve viendo al señor del bajo a la pura parcita. Nos tuvimos que ir porque del alboroto se me alborotaron los achaques. Víctor era un enamorado de la salsa. Le encantaba bailar, tocar congas y cantar. Los domingos ponía un buen disco, sacaba las tumbadoras , se acomodaba y nos daba unos conciertos preciosos...quedaba sudando, felíz...yo bailaba y Carlos Luis chiquitillo pelaba los ojos.
Anoche me di cuenta que fue por culpa de la salsa que me casé con un tumbero, sonero, salsero titular y fiestero singular a quien también pesqué alguna noches ahogando en vapores o humos difusos algunos de sus dolores. Por suerte cuando conocí a mi marido, ya había pasado los días de las drogas heavy. Eso les tocó a otras. Yo lo recibí sobreviviente y de vuelta. Tuvo la fuerza y la capacidad para salirse solo de aquel callejón sin salida aunque el whisky siempre lo siguió acompañando. Pero es que Víc era especial.
Salvando las distancias, Héctor me recordó en gran medida a Víctor. Eran contemporáneos, más o menos. Eso de la alegría por encima y tanto dolor por dentro. Ese afán de seguir, de darle, de darle, pese a todo, sin detenerse nunca. El "activismo vital" que les impedía deternerse a reflexionar. No en vano los nombres se parecen: Víctor y Héctor...y el SIDA y el Cáncer...al final terminan siendo lo mismo: la expresión que el dolor construye dentro de un cuerpo cuando no ha podido desprenderse de sus pesadillas. ¿ Pero quién tiene derecho a juzgar?
El mismo Marc Anthony , en una entrevista que viene en el mismo DVD, luego de la película explica: "Cuando veo a alguien en drogas, ya no le digo: ven, levántante, sal de eso! Primero hago silencio. Me pregunto cuál es la causa de esa situación. Y no juzgo. No me atrevo a juzgar" Algo así. No es literal. Pero es algo así.
Quiero re-leer ese periódico de nuevo. Quiero volver a ver la película. Para mi tiene miga. Creo que me ayuda. Me resultó terapéutica. Me movió cosas por dentro. No soy Puchi, ni me le acerco y mucho menos me le parezco, pero cómo la entendí!

...pero hay que trabajar en ello. Tampoco nada es lineal, es la ley del desarrollo en espiral manifestando su fueza dialéctica....va, se devuelve, vuelve, se enreda en sus mecates, se desenreda, avanza, se detiene, se seca las lágrimas, reflexiona, sonríe, recuerda con serenidad, grita, tiene miedo, ve un abismo y luego vuela...de todo pasa en cuatro años.
Todo, todo pasa.
Te sigo queriendo Víc.
Te lo ganaste con tanta ternura, tanta pasión, tanta solidaridad, tanto estímulo y compañía. Sé que me amás todavía. Más que nunca. También me lo gané.
Nos lo ganamos con tanta herida cuidada, sanada a dúo. Tanto abrazo. Tanto gesto. Tanta palabra. Nos lo ganamos todos los días durante casi quince años. Lo trabajamos, desinteresadamente, superando obstáculos de todo tipo, enfrentando miedos, conociéndonos, respetándonos. Supimos darnos. Te merecí. Me mereciste. Nos merecimos una al otro, uno a la otra. Nuestro abrazo se prolongó todo lo que pudo. Nos dijo que el amor es posible. Por ello sigo creyendo en él y a menudo descubro sus señales.
Hoy descolgué nuestra foto de enfrente de la compu. También tu retrato. Nos vamos yendo de la vida que vivimos juntos. Carlos viene y me abraza por detrás y sus manos me traen las tuyas. Es un revoltijo de emociones. Son solo cuatro años.
Todavía estás, a pesar de la muerte y de las guerras, te lo juro por todo lo que amo y todo lo que espero.

Tengo amistad con un grupo de mujeres de América Latina. Nos ha reunido alrededor de un círculo María Inés Troncoso, de Chile.
Nos damos la mano para darnos fuerza. Es bonito construir espacios desde los afectos, el corazón...lo que realmente somos.
Un día de estos María Inés nos contó de la dura situación que estaba pasando Tatiana. Acababa de morir su hermano.
Todas corrimos a enviarle mensajes de solidaridad y cariño.
Hoy abro el correo y me encuentro con el regalo que nos devuelve Tatiana. Lo copio porque lo considero muy valioso.
"Humildemente .............GRACIAS. Quiero compartir con uds. estos minutos de mi existencia . Realmente y de corazón les puedo decir que mi hermano , con fortaleza y debilididades me dejo la mejor enseñanza en su muerte , me validó sin siquiera proponerselo como ser humano que siente con el corazón ayudada ( algunas veces ) por la razón , me permitío mostrarme como soy , ser puente entre generaciones , que la diferencia de edad entre el y yo ( 18 años) , fue casi un regalo que nos unío como nunca al final de su estadía en este mundo , suena egoísta pero me dio el escenario justo para empezar a ser protagonista de mi vida , mostrar y no demostrar que soy capaz de amar sin miedos ni restricciones , que pudimnos juntarnos en mi casa después de su funeral , que no importaba que hubieran tantas sillas como comensales , que una copa de vino y la alegría de la gente menuda de mi familia y la que no lo somos tanto ,fue suficiente , el calor humano , la sonrisa , el abrazo , cobraron una connotación sin precedente, por eso les digo que me validó como persona , me permitío esta celebración que en otras circunstancias no habría tenido el coraje de hacerla . Además pude sentir una vez más el apoyo incondicional de mis hijos , tuve los mejores asistentes en lo humano y en lo divino, mi esposo se fue entregando cuidadosamente a este abandono de lo práctico y se permitío una conversación desde los afectos . Me salío un poco largo y puede que no suene muy coherente , pero les puedo decir que mi casa se hizo pequeña , pero mi corazón es el mejor rascacielos para acoger con amor a quien me necesite , solo puedo decir ........GRACIAS HERMANO , ahora entendí porque no nos conectamos en la vida porque me tenías guardada esta maravillosa lección en tu muerte. Gracias familia , cada uno con sus talentos me acompaño y me hicieron sentir tremendamente querida . Desde una 5ta. Costa , nublada y fria les mando el más caluroso y cariñoso de mis abrazos. La Taty."
Me emocionó mucho el mensaje porque me siento muy cerca de ella y este sentimiento.
Hace ya casi cuatro años murió mi marido en casa luego de un año de enfermedad y lucha.
La sensación que me quedó tras su muerte se parece mucho a lo que ella dice.
Fue una bendición haber tenido esa oportunidad. Y lo más bonito es que nuestro hijo, Carlos Luis, que entonces tenía 12 años y ya tiene 15 lo ve parecido.
Un día de estos su mejor amiga le contó que su padre tiene cáncer y está muy enfermo. Estaba ella muy triste porque es probable que el señor muera ya que está mayor y muy debilitado. Carlos Luis entonces le hizo una carta ( y me la enseñó) que me conmovió hasta el fondo porque le decía entre otras cosas que aprovechara la maravillosa oportunidad que tenía por delante y le contaba lo que para él había sido la muerte de su padre. Le decía cosas tan lindas como que su padre no se había ido, sino que su fuerza y su espíritu estaban dentro de él, convirtiéndolo en la persona que es.
Ver la muerte de este modo es un regalo.
Una maravilla.
No es que no te duele, pero te llena de AMOR.
El AMOR se manifiesta y te devuelve AMOR propio recordándote todo lo que sos capaz de dar y recibir.
Estas son lecciones importantísimas que hay que estar dispuestas a beber hasta el fondo para crecer.
Yo me siento orgullosa de lo que logré y de cómo pasé lo que pasé. Recuerdo mi satisfacción el día del funeral de Víctor. Eso era lo que sentía. Satisfacción. Mucho amor propio y mucho amor y agradecimiento para todas las personas que nos acompañaban, y me pone muy contenta poderlo entender.
He recibido diariamente a través de muchos meses los mensajes que difunde mi amiga Flora Fernández a través de su red Costa Rica Solidaria.
A Flora yo la conocí en esta lucha que se inició con la preocupación de que no se decía mucho de cómo se estaba negociando el TLC. Primero nos comunicamos por correo electrónico, luego personalmente. Hemos compartido varias veces. Le tengo especial cariño.
No sé qué pasó que hace como tres días no me llegan correos de Costa Rica Solidaria, varias veces este trabajo se le ha complicado por "extraños" conflictos técnicos...y estoy esperando que el nuevo desperfecto se solucione.
Pero esta mañana, recibo de parte de Naila, otra querida amiga, la sorpresa de un nuevo texto suyo, se llama ¿ Comunista yo? y está publicado en Tribuna Democrática.
Lo primero que hago es copiarlo, ponerle colorcito azul, meterle el corazón del NO, y distribuirlo entre varia gente con la que estoy compartiendo información y entusiasmo alrededor de este tema. Luego me voy al sitio de Tribuna Democrática, que edita el periodista nacional Armando Vargas y veo allí el artículo. Lo releo, leo abajo un comentario de Joanna Cruz, otra amiga a quien he conocido en estas lides pero hasta ahora sólo por internet...y se me desata una enorme emoción...de repente me siento caminando junto a un montón de gente: políticos que me caen muy mal, algunos de ellos con quienes he tenido problemas personales en el pasado, esos sindicalistas gritones y torpes que no soporto, gente que siempre pensé estaba muy lejos de mi...se me vienen imágenes que culminan con mis seres más queridos, los que están y los que ya no están, y de repente entiendo y todo cobra sentido.
Soy una gota de este río, y quiero ser esta gota, quiero derramarme en esta marea...me impulsan razones muy profundas, mamé la leche de una madre que vibraba por estas mismas causas, mi padre me ha demostrado toda la vida con su ejemplo que jamás el interés por el dinero puede ser el móvil de nuestras elecciones, pensé en mis ancestros...y bueno, me emocioné y dejé allá en Tribuna Democrática este mensaje que acá copio para compartirlo con quien desee leerlo.
A los amigos y amigas que estimo tanto y que sienten que están del otro lado, del lado del Sí, déjenme decirles que respeto su posición y que espero respeten la mía. Cada quien hace lo que puede y es resultado de una historia distinta. Mi historia me ha llevado hoy hasta aquí y estoy contenta de estar viviendo esto de esta manera. Espero que este torbellino nos sostenga en nuestros valores escenciales y que no permitamos ser presa del odio, el juicio, la descalificación y la grosería. Que podamos conversar sin herirnos ( y sobre todo : ¡ cambiar de tema!) , que podamos seguir adelante con respeto. Aunque Uds. no van conmigo en este viaje, siguen en mi corazón, abrazados por lazos fuertes que espero tengamos la capacidad y la madurez sostener.
Julia
Comentario debajo de: ¿ Comunista yo? ( con algunos agregados)
Las palabras de Flora podrían convertirse en una hermosa bitácora de lo que ha sido esta lucha contra el TLC. Me alegra abrazarla cada vez que la veo, me entusiasma mucho su entusiasmo…varias veces he tenido que decirle que no me parece algo que dice o hace, siempre hemos podido conversar. Hoy leo esto y me identifico plenamente. No creo que esta lucha se gane insultando a nadie ni calificando a nadie. Quienes estamos contra el TLC así como se negoció estamos enfrentándonos a un modelo de desarrollo que nada bueno ha dado al mundo y estamos proponiendo otro desde nuestras propias y personalísimas convicciones. No toda la gente que está contra el TLC es un bloque homogéneo que piensa igual…pero estoy contenta y dispuesta de ir al lado de gente que nunca me imaginé iba a estar al lado mío porque la lucha es más grande que la nimiedad de nuestras posiciones políticas personales. Voy orgullosa al lado de comunistas y marxistas sin serlo, voy orgullosa al lado de católicos, curas y monjas sin serlo, voy orgullosa al lado de liberacionistas sin serlo, voy orgullosa al lado de anarquistas sin serlo, voy orgullosa al lado de socialcristianos sin serlo, voy orgullosa al lado de sindicalistas sin serlo, voy orgullosa al lado de hombres ( y algunos bien machistas, por cierto) sin serlo, voy orgullosa al lado de jóvenes, sin serlo, voy orgullosa al lado de campesinos y obreras sin serlo, voy orgullosa al lado de gente del PAC sin ser del PAC, voy orgullosa al lado de gente bien conservadora sin ser yo conservadora, voy orgullosa al lado de queridas hermanas lesbianas sin ser yo lesbiana, voy orgullosa al lado de gente que admira todavía a Daniel Ortega sintiendo yo que ese tipo es espernible y un delincuente, voy orgullosa al lado de este gran arco iris de emociones compartidas en que se ha convertido esta maravillosa lucha contra el TLC y que ya nadie podrá parar por más insultos que se quiera sacar de la manga. Voy al lado de tanta gente distinta porque el espíritu es el mismo: queremos seguir construyendo este país entre nosotros, a nuestra manera, respetándonos, apoyándonos, en paz....queremos cuidar lo bueno que tenemos y no lo queremos perder, sabemos que otro mundo es posible y que hay otras alternativas para comerciar con otros países, otras basadas en relaciones más equitativas y respetuosas. Voy con ellos y con ellas porque creo en el futuro y siento que está de nuestro lado.
Conmigo va mi padre, el espíritu de mi madre fallecida, todos mis hermanos y hermanas, mis sobrinos, mis sobrinas, los ideales de mi abuelo Alejandro Morera, la humildad y humanismo de mi abuela Lucía Ramírez…mi hijo, y sobre todo: el abrazo permanente del hombre que me ayudó a parirlo y que no me canso de querer.
( allá puse que perdón por emocionarme, pero por acá no pediré perdón,
es mi casa y aquí lloro y me río a cada rato)
Hoy cumplo ocho días de estar enamorada de las palabras de un hombre llamado Humberto.
Todo comenzó en Monteverde la semana anterior...Se me despertó , a raíz de algunas vivencias increíbles , el interés por el mundo maya.
Llegué a la casa el sábado por la noche con la maleta cargada de emociones...y una libretita de mariposas azules llena de palabras. El jueves 22 de marzo pasé todo el día escribiendo allá. Las palabras me salían sin parar...escribí mucho. Fue un día además larguísimo donde pasaron incontables cosas de todo tipo desde temprano por la mañana hasta bien entrada la noche. Yo sentí que fueron años. Dibujé también, me entraron muchas ganas de hacer muchos dibujos que todavía no he asimilado...en esas ando.
En una de las páginas del cuadernito de mariposas escribí : "A mi, ruidosa tejedora de palabras...". La frase es parte de un poema que ya subí a mi blog de poesía: Cantos y Flores. Y pensando en el asunto me acordé de un libro que Víctor, mi esposo fallecido, me trajo una vez de un viaje a Guatemala....era un libro de poesía maya que recuerdo él leía con mucho interés y que tuve entre mis manos también pero que en aquella época no me llamó la atención tanto como a él. Pero el domingo pasado, por la mañana sentí la necesidad de buscarlo y lo encontré, todo empolvado. Para mi sopresa se llama: El Tejedor de Palabras, y es del escritor Humberto Ak' abal. Desde ese día no lo suelto y lo leo despacito, atesorando cada poema con mucho cariño. Lo llevo a todas partes, anda conmigo... Hay muchísima sabiduría en cada pequeñito y aparentemente simple grupo de palabras. Es una belleza. Me tiene muy emocionada.
Recibí el regalo hace años. Estoy hablando de principios del 2000 o de 1999, año en el que Víctor viajó allá en repetidas ocasiones para pre-producir lo que yo siempre he considerado su más valioso trabajo como cineasta: una serie de comerciales para la Cerveza Gallo de Guatemala. ¿ Por qué considero más valioso ? Porque en esas piezas siento que Víctor rescató en imágenes y sonidos bellísimos mucho de la magia de Guatemala, con gran respeto por las culturas indígenas de allá y siento que de alguna manera probó que la publicidad ( en este caso para algo tan "frívolo" como vender cerveza) podía servir para algo...en este caso, devolverle a la gente en Guatemala una visión que le ayudara a comprender el valor de la extraordinaria riqueza cultural presente en su territorio, su historia y la calidad de su gente.
Esa experiencia a él lo marcó. Desde antes de esa producción Víctor ya había comenzado a enamorarse de Guatemala a partir de un viaje que hicimos juntos a Tikal. Allá lo recuerdo fascinado con todo, emocionadísmo...aprendiendo de todo, preguntándolo todo y bueno, el hallazgo del libro, luego de varias "casualidades" allá en Monteverde fue bien curioso...De hecho mi amiga Elisabeth estaba estrenando en la casa principal de su pequeño hospedaje unos almohadones hechos con una tela tradicional de Guatemala que Víctor compró para ese comercial ( la usó para filmar a una muchacha bailando con ella) y que yo tenía guardada desde entonces en mi casa y se me ocurrió regalarle a ella hace poco.
En Momostenango, un puñado de cabañas perdidas entre el verde milenario de la selva, en la Guatemala maya, nació Humberto Ak'bal.
Su padre se empeñó en que fuera a la escuela: estaba obsesionado con que aprendiera a escribir para que no se burlaran de él. «A quien no sabe escribir su nombre -le decía- no le tienen por hombre, sino por bestia de carga».
Humberto Ak'abal dejó la escuela a los doce años. Con un hatillo en el que había dos camisas y dos pantalones se dirigió a la capital, donde su padre le había encontrado ya un señor al que servir. Del sucio tumulto urbano, tan diferente de las soledades de su infancia, sólo una cosa le asombró: la vitrina llena de libros de La Cadena de Oro. Frente a aquellos volúmenes, abarquillados por el sol, se pasaba los ratos libres. Había una portada que le atraía especialmente: en ella un rostro se desmoronaba o se pudría. ¿Qué contará ese libro?
Llegó a soñar con él. Llegó a fantasear una historia de locos, muertos y brujos. Un día se atrevió a entrar y preguntar el precio: «Dos quetzales con cincuenta centavos», le dijo el librero.
Trabajó duro, trabajó durante meses y meses, dejó de comer, llegó a sisar a su amo, para poder reunir esa cantidad. Aquel libro fue su primer amor: se titulaba El retrato de Dorian Gray.
Con ese único libro regresó a Momostenango, Totonicapán, cuando comenzó la guerra civil; cuando comenzó la bulla, como decían en su pueblo
La familia de Humberto Ak'abal se ganaba la vida haciendo tejidos de lana de oveja que luego iban a vender a la capital. Era Humberto quien los llevaba. Comienza el viaje al amanecer. Con una antorcha hecha de resina de pino, su madre le alumbra. Cargado el aparatoso bulto sobre la espalda, tenía que cruzar un tronco de árbol sobre un abismo. Su madre le miraba cruzar desde la orilla conteniendo la respiración. Un paso en falso le habría llevado al fondo del barranco. Luego aún tenía que caminar un buen trecho hasta la parada del desvencijado autobús.
Su cojera congénita salvó a Humberto Ak'abal de ser reclutado por los militares; no le salvó de humillaciones. Si le salvó aquel primer libro que tanto miedo le daba, el del rostro desmoronándose: le descubrió la magia de las palabras, que pueden ser testimonio, revelación y conjuro
De Humberto Ak'abal, poeta maya, se acaba de editar en Carmona, al cuidado de Francisco José Cruz, Todo tiene habla, unos poemas que nos devuelven al primer día de la creación. Algunos son pura onomatopeya, la banda sonora del paraíso:
«Klis, klis, klis... / Ch'ok, ch'ok, ch'ok...», comienza «Canto de pájaros»
En otro poema, la luna «busca algún agujero / en las casas de adobes, / entra / y se sienta en el suelo». Abrimos este libro, y a nuestro lado se sienta la luna de Li Po y Borges, la luna del Popol Vuh y la que dibujan los niños. Arde una hoguera. Música de agua, música de la tierra. Todo tiene habla: susurra, canta, cuenta. Y nosotros escuchamos -tzin tzilintziín, tzin tzilintzín- con los ojos muy abiertos.
Fuente: Avizora
Y aquí varios poemas cortos del escritor, del libro Tejedor de Palabras, editado por la UNESCO, en París, en 1998:
Camino al revés
De vez en cuando
camino al revés:
es mi modo de recordar.
Si caminara sólo hacia adelante,
te podría contar
cómo es el olvido
Si te encaramás a un viejo ciprés
y trepás por sus ramas,
verás que la tierra
no está lejos del cielo.
En Momostenango
podrás tocarlo.

¿ Por qué habrá personas que te tocan el alma y otras que no? ¿ Qué misterio moverá los hilos de los sentimientos y las emociones?
De mi viaje a Monteverde traigo una maleta cargada de vivencias. Estaba yo el miércoles por la noche angustiada. Estaba pasando muchas emociones juntas, muchas ansiedades...todo lo que había pasado por la mañana y por la tarde había sido muy intenso.
Había amanecido sintiéndome llena de una energía poderosa que no hallaba dónde colocar. Decidí irme a correr tempranito por la mañana. Nadé luego. Primero sola, después con él. En el agua nos abrazamos dulce, dulce, dulce.... más tarde nos fuimos a caminar por el bosque de la reserva. Lo vi tan guapo! Las piernas a ratos se me cansaban pero verlo a él por delante me alimentaba el motor del movimiento. Siempre me ha gustado su olor. Lo reconozco tanto!
Seguirlo a través del bosque me permitió seguir. Su sombrero beige , viejo conocido ( en casa Víctor me dejó uno igual) me hablaba de misterios. Gocé el barro bajo mis pies. Subimos a la torre. Desde allá divisamos juntos el Arenal, su cono imponente, recordamos los días felices y los no tan felices juntos...y la belleza de una mariposa, las florecita delicada, lo verde...lo profundo. Tomamos fotos.
Bajamos para almorzar, para una cerveza y para la tertulia. Mucha ternura, mucha reflexión, todo muy dulce y el tema recurrente: Víctor, Víctor, todo el tiempo Víctor y el amor, Víctor y él, Víctor y Nosotros. Yo y mis urgencias y él y sus intentos para decirme que todo estará bien.
Ya en la cabaña el descanso , el sueño y la mano que se abre donde cabe todo. TODO. Por la tarde, él se enfermó, vomitó mucho. Yo me angustié. La noche prometía y eso todo lo complicó. El champán de la viuda se quedó de nuevo tapadito en la nevera. No hubo fiesta. En cambio fui a buscarle un té de manzanilla.
Entré a la casa y allí vi los ojos de Abdul por primera vez....acababa de llegar en el bus. La sonrisa. La ternura, la paz.
Conversamos...Abdul comenzó a tocar el tamborcito, quedito, quedito, repetitivo..."take it easy" me dijo con una sonrisa...yo le dije que la música de sus dedos sobre aquel tamborcito africano me estaba dando mucha paz, él me contestó con una sonrisa. Asintiendo con seguridad. Silencioso, leve. Varias otras cosas me dijo que me ayudaron a entender lo que pasaba. Por un rato ya no pensé más en él. Afuera la noche, más estrellada que nunca.
No había manzanilla, sólo té de manzana con canela...volví a nuestra cabaña...él la bebió caliente, le reconfortó, volvió a vomitar, lo abracé, se sintió mejor y quiso acostarse. Yo quise regresar a la casa porque tenía hambre, iba a hacer algo para Elisabeth y para Talía, pero también sentía que quería ver de nuevo a Abdul. Fui. Dos horas más tarde regresé, él me esperaba acostado ya, le di un beso y dormí en paz. Dormimos más tranquilos. De vez en cuando, una caricia, una mano que se junta, un cariño. Se comenzó a disipar la angustia, el miedo.
A la mañana siguiente no vi a Abdul, pero fue el día en que todo se nos reveló. El enfermo se sanó. Yo me tranquilicé.
El se vino para San José. Nos separamos, de nuevo, esa mañana. Yo decidí quedarme, él se vino a cumplir con sus obligaciones. Nos despedimos hondamente. Sentí que con él se me iba un pedazo de vida. Primero su perfil, luego su espalda, luego no lo vi más. Lo lloré otra vez. Una vez más.
Al rato ya me sentía felíz de nuevo...y todo era risa y alegría y esperanza y fe.
Abdul tuvo que ver. Y yo quedé con él para siempre en el corazón. Sé que desde el miércoles por la noche, un negro de ojos dulces, un hasta ese día "extraño" es parte de mi vida . Lo siento cerca. Me da mucha alegría.
Llegando a casa el sábado supe más de Abdul: Abdul K. Bashir ayuda a otros a sanar y a descubrir su propósito de vida. Vive en Santa Ana. Una vez estuvo paralizado desde su cuello. Mediante el uso de las modalidades de la sanación natural, dieta y meditación, él mismo se ha transformado. Ahora camina por la tierra dedicándose en Mente, Cuerpo y Espíritu a ayudar a sanar a otros. En 1996, fue invitado a Atlanta, Georgia ( lugar donde yo nací , casualidad ) a coordinar lo que se conoce como Red de Sanadores Naturales. Abdul no habla mucho, sólo escucha, ve, derrite, abraza, ama.
En Santa Ana atiende a quien lo quiera visitar. Su teléfono es 203-3618 y su correo electrónico akbwpurpos@hotmail.com
La foto se la tomó Julia Matamoros, el jueves al atardecer en la casa de Elisabeth, desde donde vivimos junto a Talía La Puesta Del Sol. Javier llegó de noche y con sus ojos de cielo encendió la luz. Todos se fueron a comer helados. Yo me quedé viendo la noche con Elisabeth. Ella todo me lo explicó...todo está entrelazado, desde mucho antes de Atlanta...desde mucho más atrás...y en cada vida te toca hace algo, aprender algo, ver más adentro, cada vez más adentro, más atrás y más alto.
Los días posteriores sólo fueron alegría. Volví a casa renacida, los peces que me pueblan vienen sosegados...observo, escucho, entiendo y gozo.
¿ El? ¿ Dónde y junto a quién habrá visto el atardecer? ¿ Con quién se habrá tomado el champán que le metí sin que se diera cuenta en la maleta? ¿ Andará apurado todavía? Sé que lo amo y que mi amor por él sabe respetar el silencio y la duda.
Mi abrazo le queda por dentro, mi vida también.
La sencilla y poderosa presencia de Abdul tuvo que ver. Estoy segura.

Una foto de esas "singracia". El camión no le aporta nada. Los "sujetos" de espalda, caminando delante de mi y evidenciando que tomé la foto así, sin ton ni son. Una de esas fotos que se queda guardada y que no cabe en los albumes por corriente, que no se regala ni se enmarca...y de repente hoy me sale del baúl de los recuerdos y adquiere un significado poderoso. ¿ Podemos imaginar el curso de las cosas cuando tomamos una foto como esta?
Recuerdo una de las pocas veces que he grabado video. Andábamos una camarita en una fiesta familiar donde mi papá, que vive en una finca, e hicimos unos juegos. Mi abuela Nana participó en la carrera como la más apuntada. Cuando la carrera terminó, ella quiso seguir corriendo y yo la filmaba, avanzó unos setenta metros más por la entrada de la casa de mi papá, que está bordeada de zonas verdes y palos de mango pequeños....me impresionó su imagen de pasitos torpes y cortos alejándose, y yo de testigo viéndola a través del lente. Perdiéndola...
Cuando volvió a la casa le pregunté: ¿ Diay, Nana...¿ por qué siguió corriendo? Y recuerdo como hoy que me dijo "porque me dieron ganas de irme, irme corriendo, seguir..." algo así....
Cuando llegué a la casa le dije a Víctor: "vieras qué imagen traigo aquí, tenemos que verla, es bellísima! " y tratamos de meter el casetcito en un soporte ( era un mini VHS) y se enredó todo y se salió y la cinta de video se dañó. Me puse a llorar porque perdí la filmación. La boté a la basura llorando haciendo un verdadero berrinche. Víctor estaba impresionado porque no me había visto así en mucho tiempo...llorando lágrimas casi infantiles porque se me había dañado algo que "no tenía importancia". Se rió de mi.
Eso fue un domingo por la noche. Una semana y media después, mientras estábamos filmando un comercial de aquellos de las promociones de Belmont en Punta Leona ( Tiburón "en la arena!" ) nos llamaron: Nana había muerto. Murió de repente, bien arreglada como siempre, venía de un té, se sintió cansada , se sentó en un sillón y le dio un infarto.
No pudimos dejar de pensar durante los días posteriores en el video perdido y lo que me había afectado la situación.
En esta foto, Víctor lleva a Carlos Luis de la mano, nuestro hijo. Son las calles de Nueva York. Es Semana Santa del año 2001. Víctor también murió poco tiempo después de que yo tomara la foto, pero esta vez si me quedó la imagen en un papel.
El valor de una foto, de una imagen, de un video cualquiera...¿ qué lo definirá?
Depende.
Cuando veo estas cosas cobran importancia algunos sentimientos y emociones y otros asuntos que parecían "muy importantes" se quedan de lado.
Me quedo viéndola y lo único que siento son ganas de llorar, pero esta vez son lágrimas dulces, serenas, de esas que cuando brotan tranquilizan, ayudan...
Haré click en el botón que dice "publicar" y me iré a darle a Carlos Luis un beso. Quizá su papá todavía lo lleva de la mano. ¿ Quién lo puede saber realmente?

Private Islands Online tiene para la venta algunas de las islas del Golfo de Nicoya.
La denuncia la hizo el periódico Extra, y todavía nadie ha dicho nada. Confieso que me agarraron ganas de vomitar, una cosa en la panza. ¿ Qué podemos hacer?!
Qué cosa es esta?! Qué significa?! De quién es la tierra? de quién son las millas territorales? de quién es el mar? ¿ quién cuidará nuestra riqueza natural?
Esas islas fueron "nuestras" tantas veces, cuando veleábamos por el Golfo de Nicoya, nuestro hermoso golfo. Durante años me bañé en sus aguas, Carlos Luis allí aprendió a nadar. Dormí mecida por esas olas muchas veces. Me desperté a ver el amanecer , ese mar nos dio su fruto en incontables ocasiones...macarelas, atunes, ostras...
Era un gusto ver a Víctor detrás del timón en aquel silencio, navegando movido sólo por el viento, los delfines tantas veces acompañándonos...los atardeceres, el amor, el vino con los amigos y amigas...¿ Significa esto que cuando las compren pondrán boyas para que nadie se aceerque, será prohibido desembarcar en aquellas playas, harán marinas privadas? ...No entiendo, no entiendo...
Me siento traicionada, tengo ganas de llorar...no entiendo nada. Hoy es un día raro: tengo tanto que hacer y están pasando tantas cosas en este país que no sé si valga la pena nada, y si mejor "apague y vámonos".
Estoy desolada.
¿ Quién está dando permiso para que nos vendan la tierra? ¿ para que vendan el mar?

En esta foto va él con nuestro hijo Carlos Luis y nuestra sobrina Alejandra durante una marcha contra la violencia hacia las mujeres en San José. Esto tiene que ser por el año 2001 más o menos... la marcha del 28 de noviembre...aquí pasábamos por Cuesta de Moras frente a la CCSS.
Víctor sabía muy bien por qué ir a esa marcha...a menudo pienso en cómo sufrió de pequeño viendo y sintiendo cosas terribles en su entorno familiar inmediato que le dejaron grandes heridas y le motivaron posteriormente a centrar su obra cinematográfica en la situación de las mujeres.
Una de sus películas más emblemáticas, el documental LAS CUARENTAS, trata del tema de la prostitución, y más que un análisis de las causas sociológicas o una cosa de crítica social o pretensión teórica...es un documental profundamente humano que deja a las muchachas hablar y no juzga nada...para hacerlo Víc se fue a vivir a los prostíbulos practicamente...se hizo de verdad amigo de las muchachas, ellas desarrollaron confianza en él. Sin ese acercamiento lleno de respeto él no habría podido hacer esta película, que aún hoy, más de 35 años después, se ve y tiene una poderosa actualidad.
Luego, otras pequeñas obras de ficción: REQUIEM, BRUJAS , NATIVIDAD.... trabajan el tema de la violencia hacia la mujer... de las dificultades para que hombres y mujeres nos quisiéramos simple y llanamente...cosas que trabajó mucho a lo interno y pudo superar con mucho altibajo mientras vivió conmigo durante casi quince años.
No en vano fui su tercera esposa y quinta compañera ( que es lo mismo) . Víctor conmigo no fue el mismo que fue con Ana Cecilia, Ana Cristina, Leda y Lavinia, todas mujeres que también vivieron con él y gracias a las cuales ( y a grandes amigos como Juan Fernando Cerdas, Víctor Vargas , Rodrigo Acosta y otros) terminó siendo lo que llegó a ser durante su madurez. Siempre me decía que todas nosotras lo habíamos ido "educando", "haciendo y rehaciendo", convirtiendo en mejor persona...pero igual sabía que nada nadie te lo da, todo viene de adentro, de la disposición y convicción personal para recibir y dar. Igual no le habríamos dado nada si él no hubiera sido generoso con nosotros. Igual él a nosotras y a sus amigos y amigas nos ayudó a crecer.
No puedo mencionar sus grandes amores, los verdaderos y los platónicos, los de verdad y los de sus sueños...porque son muchos...(y de fijo que de algunas ni idea tengo), pero a todas siempre les ha agradecido lo que lo motivaron y lo inspiraron de tantas maneras. Igual sus valiosas amigas, con quien le gustaba tanto sentarse a hablar horas y horas y a quienes sabía escuchar con apasionada atención.
Lo más maravilloso de Víctor Vega, es que nunca, nunca, dejó de superarse a sí mismo, cambiar, moverse, crecer...un hombre de verdad joven e inquieto, que aún durante sus últimos días se superaba...y sabía reconocer sus yerros y errores. Un estímulo constante para mi, que nunca tampoco me he querido quedar quieta.
Un hombre que se comió la vida, y por eso la vida le pasó factura quizá muy temprano, quizá cuando debía...¿ quién puede determinar si una vida fue corta o no cuando se vivió con tanta intensidad?
Lo he visto en dos casos, con los dos muertos que más me duelen, mi mamá, que murió a los 49 y Vic que murió a los 59. Dos personas apasionadas, intensas, genuinas ( bien torteras en muchos sentidos) pero hermosas y dignas de amar.
Para Vic, hoy: un beso y mi homenaje más tierno y sincero.
Por dicha nos dejó dos hijos hermosos: Sebastián, que nació de su amor por Ana Cristina, y Carlos Luis que nació de su amor conmigo... y hoy, gracias a ello celebramos que se gesta en la pancita de Daniela ( la esposa de Sebas) un nuevo nieto o nieta que esperamos nos traiga de nuevo la vida, la misma que nos lo trajo a él por un tiempo, se lo llevó y nos lo devuelve con tanto recuerdo hermoso.
Julia
"El mar se mide por olas
el cielo por alas
nosotros por lágrimas"
Jaime Sabines
Los días del padre no puedo llevarlo al Cementerio.
No tenemos tumba para Vic.
Entonces me llevé a Carlos Luis a trabajar al restaurante, para que pasara el día ocupado y no pensara mucho en su papá.
Su padre quedó en el mar, en el agua...entonces no tengo que ir a buscarlo, siempre me lo trae el agua de vuelta, la del lavatorio, la de la lluvia, la de las piscinas, la de la ducha, pero especialmente la del mar...donde se disolvieron las últimas partículas de las cenizas de sus huesos, de su carne, de sus dientes, de su pelo, de sus uñas, de las lágrimas que aún no habían soltado sus ojos, de las palabras no dichas , de los abrazos aún por repartir, de la voz seductora de hombre vivido y grande, de las canciones, de la música de sus manos, de todos sus cartílagos secretos...y hasta de su ropa y sus zapatos.
Ahora me quedo pensando si será por eso que soy regueja para ir al mar, porque me da escalofrío que toda esa humedad me cubra, me rodee, me posea...de nuevo...o quizá es miedo a quedar embarazada de nuevo...y que no sepa qué cosa hacer con el nuevo hijo o hija el próximo día del padre.

Esta tarde me fui de compras con Carlos Luis, mi hijo...él quería ir a ver unos platillos para su batería...está con esa obsesión...le compré una camisa que quería ( está todo vanidosillo) ...y decidimos quedarnos en el cine, pero como era temprano nos fuimos a la Librería Internacional.
Allí...entre todos los títulos encontré la nueva obra de María Lourdes Cortés...su nombre es : " La Pantalla Rota: 100 años de cine en Centroamérica".
Yo sabía de este trabajo pero no lo había visto. Y por supuesto que sabía que en el mismo se hablaba de la trayectoria de Víctor..pero no sé, al abrirlo y encontrarme con él una y otra vez en varios capítulos y ver allí impresa una de las fotos más lindas que le tomé..me emocioné muchísimo...me senté en un banquito a leer y me puse a llorar...Carlos Luis estaba por otro lado oyendo música.
Cuando se acercó me preguntó por qué estaba con lágrimas en los ojos y le mostré el libro...leímos juntos allí algunos párrafos...nadie sabía lo que nos estaba pasando...volví a ver a la gente, de compras, buscando libros, curioseando...y nosotros dos en nuestra pequeña y peculiar burbuja de nostalgia.
¿ Qué es la vida sino esos pequeños pedacitos de emociones?
¿ Qué cosa tan frágil somos?'
El capítulo de nuestro país se inicia con un párrafo de Víctor hablando del grupo fundador del Centro de Cine en los años setenta:
" Nos hicimos cineastas, no informadores sociales, que era lo que se suponía que debíamos ser. Eramos cineastas puros que nos echábamos una cámara al hombro e íbamos a escarbar dentro de la realidad de este país. Y empezamos a levantar los trapos sucios"
Se destacan detalles de los días en que Víctor filmó sus películas Puerto Limón, Las Cuarentas, Patria Libre o Morir, su colaboración como director de fotografía de otros colegas y se recuerdan los primeros años de la Revolución Sandinista, cuando Víctor se fue para Nicaragua a ayudar a levantar lo que se llamó INCINE ( Instituto Nicaragüense del Cine) ...y lo bueno es que el libro ahora quedará como material de referencia para quien quiera remontarse a la historia del cine de la región, lo cual me llena de satisfacción.
No saben cómo agradezco cuando alguien se acuerda de él, lo cita, lo recuerda, lo menciona...es como si se me hiciera más presente...no me basta con mi propio recuerdo...sé que es innecesario...pero es que una lo agradece tanto...y me alegra tanto que Carlos Luis se sienta orgulloso de lo que hizo su papá, de cómo persiguió con tanta pasión su sueño, y entonces me parece muy coherente que siendo su hijo ande como loquito buscando platillos nuevos y quiera los mejores y llegue a la tienda de música y se siente en la batería y se ponga a tocar...con lo que a él también le apasionaba la música....
Allí lo dejé para sentarme lejos un rato, dejarlo a su aire...qué lindo hombre en el que se está convirtiendo y qué orgullo ser testigo de ello. Cuando lo veo así, deseo con todo mi corazón que Víctor de alguna manera lo pueda ver, o sentir, o acompañar...que eso sí sea real y posible...que siga con nosotros.
Lo quise tanto, sé que me quiso tanto...qué bueno que nos vivimos y qué regalo que me haya quedado un hijo tan bello...que cada vez que oye el nombre de su papá se emociona y se le infla el pecho de orgullo.
Mientras otros niños tenían que desayunar su cereal, huevos o pan tostado, yo sencillamente desayunaba lo que me daba la gana. Y eso era sobre todo porque mi mamá creia que si yo decidía desde niño lo que quería hacer, de adulto sabría lo que tenía que hacer, sin que nadie me lo tuviera que estar dictando.
Y así me hice yo, con la idea de que no eran necesarias ni los dictados ni las dictaduras.
Yo tuve la mamá mas buena del mundo.
Mujer sencilla, mi mamá. Sin estudios. Desde que yo la recuerdo, siempre fue solo eso, mi mamá. Pero siempre tuvo un espíritu muy rebelde. Tal vez es que leía mucho, pero lo cierto es que siempre la vi pensar de una manera que no siempre era la de la gente que la rodeaba. Tal vez mi mama se volvió así porque se las había agenciado para separarse de mi papá, un tipo bastante estricto, que jamas hubiera permitido que yo decidiera nada. O tal vez sería porque toda su vida tuvo que batallar con la autoritaria figura de mi abuela, que reemplazaba - o intentaba reemplazar- con creces la figura despótica de mi padre.
Mi abuela siempre insistía en saber donde yo estaba, con quién andaba y qué estaba pensando. Parecía que me queria en una cárcel mi abuela. Ella tenia que saber todo lo que hacía y con quién lo hacía, y jamás permitía que yo saliera de noche, aunque todos mis amigos lo hicieran. Igualito que mi papá.
En cambio, mamá me decía que ella confiaba en que yo sabía cuidarme y cada vez que la carcelera me queria encerrar, ella me facilitaba una excusa, una salida, algun dinerillo escamoteado (seguramente a la abuela) y una llave para que pudiera regresar a una hora normal para un joven de mi edad, que en mi pueblo no tenía mas remedio que ser temprano.
Mamá nunca permitió que yo trabajara. Siempre decía que ya vendría el tiempo para eso. Y bien rápido que llegó ese tiempo, porque desde los dieciocho tuve que doblar el lomo para redondear las menguadas finanzas de la casa, ante el deleite de mi abuela. Porque hubo un momento en que fuimos bastante pobres. Por eso es que mamá no se molestaba porque alguien llegara a tocar el pito frente a la casa, porque nadie llegaba en carro a casa, mucho menos los pocos amigos que yo tenía.
Asi que, mediante este legado de mi madre: una afición desmedida por la libertad y una pobreza bastante notoria, empecé a a alejarme del oficio que me tenía asignado mi abuela: cajero de banco. Y empecé a desfilar por una serie de profesiones bastante mas interesantes y mejor remuneradas, hasta que fui a caer en mi oficio actual, que supongo que aún hace a mi abuela revolverse en su tumba: me hice cineasta.
Y con lo del cine, vino lo del pelo largo y la denuncia social y los problemas. Porque mientras algunos intentaban dar la espalda al manto de miseria que cobijaba nuestro país, yo andaba con otros compañeros, empeñado en levantarle las cobijas a la realidad de la famosa patria. Y como si eso no bastara, despues de las películas vinieron los mitines, las marchas, la pega de afiches, y desde luego, la cárcel.
Asi que los pocos esfuerzos educativos de mi madre vinieron a producir un revoltoso social que habría de parar en la cárcel. Y lo mas curioso es que ni aun así, mamá no dejaba de sonreírme.
Y asi pasaron los años y los tiempos revoltosos. Mamá se hizo vieja y yo también. Pero con ello, igualmente se hicieron viejas mis luchas. Y de esta manera tuve dos hijos que son las dos joyas que adornan mi vida.
Uno no es ni remotamente lo que yo me imaginé: nunca quiso estudiar, sino que se empeñó en aprender mi oficio de la misma manera en que lo aprendí yo: a la brava. Y luego, contra la opinión de todo el mundo, se hizo surfeador. Y mire Ud. que, hoy día, en que este mundo sucumbe cada vez mas ante el consumismo y la miseria espiritual contra la que tanto luché, es precisamente este hijo que me salió como yo menos me imaginaba, quien se encarga de recordarle a los demás con su solo ejemplo, que no es necesaria tanta cosa para disfrutar de lo esencial en la vida, como la solidaridad, el disfrute de la naturaleza y la sencilla bondad humana.
Y de feria, tengo otro, que ese sí que no tengo la menor idea de por donde va a salir. Lo unico que sé es que tiene la extraordinaria habilidad de hacerme ponerle atención y recordarme que, no importa lo que yo considere importante, lo mas significativo de mi vida es el hecho de haberle traído al mundo. Y estos dos príncipes son los que hoy día gobiernan mi existencia, sin ellos saberlo ni creerlo.
Y todo esto me ocurre, porque por más que traté de ser un mal padre, no tuve mas remedio que seguir el ejemplo de mi mamá, que cuando me ve en estos trajines solo me dedica una sonrisilla de maliciosa sabiduría, que me recuerda las veces en que ella me financió mis excursiones nocturnas.