
Una muy querida amiga, desde España, me ha hecho llegar una sentida carta por la muerte de su madre, ocurrida ayer. La deseo compartir por el hermoso espíritu que me han traído sus palabras.
Siento que ese es el aroma que debe acompañarnos en la muerte, que solo es un paso más en este largo recorrido por la eternidad.
No puedo dejar de pensar, leyendo su mensaje, en la muerte de mi propia madre, alejada por la ignorancia de la ciencia de sus seres más queridos, solita en el Hospital México, sin que pudiéramos acompañarla, conversarle, tomarla de la mano en ese proceso. Fue el 7 de agosto de 1988 a las 7 de la mañana aproximadamente.
Siento que no debe ser así.
La muerte no debe ser así.
Tampoco el nacimiento. Ambos eventos, parte natural y normal de la vida, deben sucederse en sitios que ofrezcan calidez y bienvenida a los afectos, las emociones y los sentimientos amorosos, y no todo lo contrario.
Pero bueno, lo acepto, como parte del necesario aprendizaje, tanto particular, como colectivo.
Omito el nombre de mi amiga, para respetar su privacidad.
Quiero con este e-mail compartir con vosotros que mi madre terminó su viaje en este mundo el domingo 3 de agosto a las 11 de la mañana.
Siguiendo su costumbre se fué sin molestar a nadie, el día y la hora mejor para todos, una mañana de un luminoso domingo acompañada de sus seres queridos.
Todo el proceso de esta última etapa, que comenzó el 17 de julio ha sido un despliegue de amor y protección para ella y para nosotros.
El sábado mi hija V. dió un concierto-homenaje a su abuela. Yo se lo comuniqué unas horas antes y ella sonrió y aplaudió a su querida nieta. Durante todos estos días ha estado consciente para todos los que nos acercábamos a su cama,y al mismo tiempo yo notoba que estaba preparándose para el último viaje. Movía las manos y los labios, como si estuviera hablando con alguien que no estaba aquí.
Ha sido una experiencia inolvidable, sin dolor ni angustia, compartiendo la consciencia y el agradecimiento por la manera en que se ha desarrollado este último tiempo.
Quiero agradecer en su nombre y en el de todos nosotros, a todos los que habeis participado de esta despedida, a mis amigos cristianos, budistas y sufíes, a quienes le habeis estado mandando rei-ki todos estos días, que han permitido que este viaje haya sido suave y armonioso.
Ella fué un persona que sabía que todas las manifestaciones de espiritualidad son igualmente valiosas y ha tenido el regalo de recibirlas estas dos últimas semanas. Los que habeis tenido la suerte de conocerla , sabeis que era un ser de luz y que ahora está en la luz y como dijo mi maestro que vino la semana pasada a Madrid, cuando el cuerpo vuelve al polvo solo queda lo que es OMNIPRESENTE.
Ayer y hoy estuvimos velándola y ahora venimos de la incineración.
Mañana recogeremos sus cenizas y el miércoles las pondremos en la tumba con su padre,su hermano y su amado esposo, como era su voluntad. Todo en el proceso ha sido hermoso, hemos estado acompañados de tanta gente amorosa y ha venido el padre de mis hijas que jamás asiste a ningún velatorio ni entierro.
Yo estoy muy serena y con la ayuda de mis hijas, tan sabias de corazón, me siento totalmente en paz. Para todos, desde donde ella está y yo acompañándola aquí, un abrazo muy fuerte,
La foto es de mi amiga Betty Hummel, se la robé de su perfil de facebook.


2 comentarios:
que dios le de mucha fuerza y mis sinceras condilencias desde aqui
ella ya tiene la fuerza, nada más es cosa que recuerde que la tiene!!!!!!!!
besos desde acá
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