
Como bien lo dicen: lo que es arriba es abajo, y el tema del TLC no deja de ser excepción. Jorge Vargas Cullel, con la seriedad que lo caracteriza publica hoy en La Nación en su columna Enfoque, un análisis muy interesante.
TLC: Costa Rica.
Fanatismo de ojos cerrados entre quienes lo quieren aprobar a como sea, pasándole por encima a lo que sea. Lenguaje, métodos y estilo muy demasiado "efervescentes" entre muchos de quienes estarían dispuestos a inmolarse si es aprobado.
Pero entre el blanco y el negro: nosotros, los ticos y ticas "palanganas"....portadores de un curioso vestuario en las más diversas tonalidades de gris. Unos más cerca de aquellos, otras más cerca de los otros.
" Sí, pero....No, pero....Hablemos, pongámonos de acuerdo, renegociémoslo, quitémosle partes, una agenda paralela de desarrollo, tenemos que pensarnos antes como país, no nos peleemos por esto, no vale la pena, estamos perdiendo la paz. Renegociemos otro de manera individual, es que si le quitaran esto....etc, etc..."Sí, palanganas de distintos tipos y con tipos distintos de preocupación.
El asunto, como también lo acotó muy sabiamente
Jaime Gamboa el domingo en el mismo periódico , nos ha colocado en el círculo de tiza , por querer tener el derecho de cuidar a nuestro niñito ( el país) , estamos a punto de dejar que se parta en dos.
Vale esto Costa Rica?
No se trata de dejar pasar o dejar hacer en estado de total sumisión " porque la verdad los que mandan son otros" o porque "yo no tengo vela en este entierro"...tampoco de ajusticiar a los "vendepatrias" ni volver a la idea de una revolución armada. Se trata de recordar que sí, somos palanganas, hemos sido así por años y de esa manera nos hemos logrado mantener en paz. Quizá no sea tan malo serlo. Quizá por ser así habíamos podido progresar y querernos entre todos y entre todas.
Recuperemos el palanganeo!
Lo digo muy seria y sinceramente.
Y muy preocupada.
Hemos quedado entre la espada y la pared. Y yo no sé ustedes, pero yo estoy bastante asustada. Si avanzamos nos metemos un pico filoso entre pecho y espalda, si retrocedemos quedamos atrapados sin poder movernos mucho porque la espada quedará allí acechante.
Siento que llegó la hora de, como en la película
Héroe, entender que hay que deponer la espada. ¿ Quién se apunta a hacerlo? ¿ quién será el grupo que sea capaz de mostrar ese grado de valor , madurez y sabiduría? ¿ Por el bien de esta comunidad que amamos? ¿ este pedacito soñoliento de tierra que habitamos? No se trataría de un acto de rendición ni mucho menos de bajar las banderas de nadie. Se trata de poner la espada en una mesa, traer un café, invitar a algunos bastantes grises y sentarnos a conversar, despacio, con mejor letra y sobre todo: con más cariño, haciendo acopio de lo mejor del espíritu humano que nos habita ...y sobre todo, sin zapatos ni medias: descalzos, descalzas, cada uno y cada una con los pies bien frescos y metidos en una misma palangana de agua de manantial, fresquita, aromatizada con hojitas de níspero, orégano y lavanda.
( para que se nos bajen los humos y los fátuos fuegos)Porque, de lo contrario, qué va a pasar si "triunfa" el fanatismo de los que tienen el poder político y económico ? El otro fanatismo ni se me ocurre pensar que pueda triunfar porque entonces mucha gente tendría que irse a vivir a Miami. ¿ Y esa no es la idea? ¿ O sí?