¡El blog de Julia se pasó de casa!

En 5 segundos va a ser direccionado al nuevo sitio. Sino, haga click en
http://www.juliaardon.com
y actualice sus favoritos.

Mostrando las entradas con la etiqueta La Nación. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta La Nación. Mostrar todas las entradas

6.06.2007

Desagravio a comunidad nicaragüense en Costa Rica









Excelente artículo Por Juan Fernando Cordero
de La Nación,




Menuda sorpresa. Según un reciente artículo del investigador Luis Rosero Bixby, no es cierto que la migración nicaragüense deteriore los índices de salud costarricenses.

A esa conclusión, según Rosero, llegó Andrew Herring, pasante de la Universidad de Harvard que estudió las tasas de mortalidad de ambos grupos entre 1996 y el 2005.

Entre otros resultados, se determinó que los inmigrantes tienen una mortalidad 32% menor que los ticos de la misma edad y sexo, que se eleva al 42% cuando se consideran solo causas de muerte de tipo endógeno.

Seguir leyendo en... Ticaragua

12.14.2006

Abogo por la reivindicación de la palangana!


Como bien lo dicen: lo que es arriba es abajo, y el tema del TLC no deja de ser excepción. Jorge Vargas Cullel, con la seriedad que lo caracteriza publica hoy en La Nación en su columna Enfoque, un análisis muy interesante.

TLC: Costa Rica.


Jorge

Fanatismo de ojos cerrados entre quienes lo quieren aprobar a como sea, pasándole por encima a lo que sea. Lenguaje, métodos y estilo muy demasiado "efervescentes" entre muchos de quienes estarían dispuestos a inmolarse si es aprobado.

Pero entre el blanco y el negro: nosotros, los ticos y ticas "palanganas"....portadores de un curioso vestuario en las más diversas tonalidades de gris. Unos más cerca de aquellos, otras más cerca de los otros. " Sí, pero....No, pero....Hablemos, pongámonos de acuerdo, renegociémoslo, quitémosle partes, una agenda paralela de desarrollo, tenemos que pensarnos antes como país, no nos peleemos por esto, no vale la pena, estamos perdiendo la paz. Renegociemos otro de manera individual, es que si le quitaran esto....etc, etc..."

Sí, palanganas de distintos tipos y con tipos distintos de preocupación.

El asunto, como también lo acotó muy sabiamente Jaime Gamboa el domingo en el mismo periódico , nos ha colocado en el círculo de tiza , por querer tener el derecho de cuidar a nuestro niñito ( el país) , estamos a punto de dejar que se parta en dos.

Vale esto Costa Rica?

No se trata de dejar pasar o dejar hacer en estado de total sumisión " porque la verdad los que mandan son otros" o porque "yo no tengo vela en este entierro"...tampoco de ajusticiar a los "vendepatrias" ni volver a la idea de una revolución armada. Se trata de recordar que sí, somos palanganas, hemos sido así por años y de esa manera nos hemos logrado mantener en paz. Quizá no sea tan malo serlo. Quizá por ser así habíamos podido progresar y querernos entre todos y entre todas.

Recuperemos el palanganeo!
Lo digo muy seria y sinceramente.
Y muy preocupada.

Hemos quedado entre la espada y la pared. Y yo no sé ustedes, pero yo estoy bastante asustada. Si avanzamos nos metemos un pico filoso entre pecho y espalda, si retrocedemos quedamos atrapados sin poder movernos mucho porque la espada quedará allí acechante.

Siento que llegó la hora de, como en la película Héroe, entender que hay que deponer la espada. ¿ Quién se apunta a hacerlo? ¿ quién será el grupo que sea capaz de mostrar ese grado de valor , madurez y sabiduría? ¿ Por el bien de esta comunidad que amamos? ¿ este pedacito soñoliento de tierra que habitamos? No se trataría de un acto de rendición ni mucho menos de bajar las banderas de nadie. Se trata de poner la espada en una mesa, traer un café, invitar a algunos bastantes grises y sentarnos a conversar, despacio, con mejor letra y sobre todo: con más cariño, haciendo acopio de lo mejor del espíritu humano que nos habita ...y sobre todo, sin zapatos ni medias: descalzos, descalzas, cada uno y cada una con los pies bien frescos y metidos en una misma palangana de agua de manantial, fresquita, aromatizada con hojitas de níspero, orégano y lavanda. ( para que se nos bajen los humos y los fátuos fuegos)

Porque, de lo contrario, qué va a pasar si "triunfa" el fanatismo de los que tienen el poder político y económico ? El otro fanatismo ni se me ocurre pensar que pueda triunfar porque entonces mucha gente tendría que irse a vivir a Miami. ¿ Y esa no es la idea? ¿ O sí?



Julia

Llamado a la Concordia Nacional. Nunca es tarde.

8.19.2006

La voló don Edgar! que señor más grosero.


Ya este señor otras veces se ha pasado de simpático, pero con este comentarito a propósito de los primeros 100 días del gobierno de Oscar Arias, como quien dice "la voló" en su columna Al Grano de La Nación de hoy. Allí, entre otras cosas dice:

"Este 8 de mayo Óscar le debe de haber dicho a su hermano: "Mirá, Rodrigo, encargate vos del país y dejame a mi el mundo". Y dicho y hecho. Desde entonces, está más preocupado por meter en un preservativo al África entera (que con tanto negro no debe ser nada fácil), y por ser el artífice de la paz en Cuba, Colombia y Líbano; el domador de Hugo Chávez en su circo bolivariano y el apagafuegos del orbe. Y. ¿Costa Rica?"

La cosa principal a mi juicio de notar, más allá de las referencias políticas es el asunto xenofóbico , racista y extremadamente grosero con respecto a los hombres africanos.

Se reitera aquí un estereotipo oprobioso dichosamente superado en el mundo civilizado. Con afanes racistas y peyorativos todo el tiempo se ha exagerado con respecto al tamaño del pene de los varones negros. Desde esos "criterios" totalmente infundados y arcaicos se trató de explicar que la persona de esa etnia tenía una natural inclinación a la vida sexual libertina, violenta o incontrolada...Justificaciones que sirvieron por decenios a los asesinos del Ku Klux Klan, por ejemplo para torturar y a cientos de personas y para asegurar que cualquier acercamiento de un hombre negro a una mujer blanca significaba el peligro de una violación.
Agreguemos a esto que se habla del terrible problema del SIDA en Africa, que tanto dolor causa en todas partes.

Ya otras veces he leído cosas groseras de este señor...pero hoy sinceramente creo que se le fue la mano.



Por favor, don Edgar, no sea tan ordinario y grosero.

La carta se publicó al final en La Nación