
La Malinche, por Alfredo Arregín ( óleo)
Laura Esquivel habla de su nuevo libro, sobre una controvertida figura mexicana
“La historia ha sido injusta con Malinche”
La novela que Esquivel vino a presentar en la Rural hace foco en la
tormentosa relación entre Hernán Cortés y Malinalli, la mujer azteca que dio
pie a un término que, aun hoy, en México es sinónimo de “vendepatria”.
tormentosa relación entre Hernán Cortés y Malinalli, la mujer azteca que dio
pie a un término que, aun hoy, en México es sinónimo de “vendepatria”.
Por Silvina Friera
Nunca se le hubiera ocurrido escribir sobre un personaje tan satanizado en la historia mexicana. Pero cuando le propusieron trabajar sobre Malinalli, la admirada y denostada amante de Hernán Cortés que ofició de intérprete entre españoles y aztecas durante la Conquista, para luego ser acusada de haber traicionado a su pueblo, Laura Esquivel, encantada, se sumergió en el desafío de abordar la aventura vital de esa mujer tan compleja y
controvertida. El resultado es Malinche (SUMA), novela que presentó el fin de semana en la Feria del libro.
“Se la considera una traidora, una colaboracionista; incluso en México se usa el término malinchismo para referirnos a todos aquellos que prefieren lo extranjero a la nacional, a los
que son vendepatrias“, explica la autora en la entrevista con Página/12. “Pero se me hace muy injusto, porque cuando uno empieza a analizar la historia, se da cuenta de que las cosas no fueron así.”
¿Está pensando en el mestizaje?
Sí, porque es el origen de lo que somos. Todavía hay resentimientos, ociertos sentimientos de pérdida sobre la Conquista. Es muy sano revisar y tratar de aportar otra visión de ese momento histórico, que fue muy complejo, pero también enriquecedor en tanto nos unió definitivamente. Somos, qué duda cabe, la mezcla de dos visiones, de dos culturas muy
diferentes.
Por momentos, daría la impresión de que la presenta como una heroína.
No, no la trato como una heroína sino como a una mujer de carne y hueso, con muchos contrastes y contradicciones, pero con un espíritu unificador.
Ella tiene que haber hecho un trabajo monumental para traducir un lenguaje tan lleno de símbolos al español, y lo tiene que haber hecho bien porque siento que hubo grandes momentos dentro de toda la percepción equivocada que pudo tener de la cultura a la que se estaba enfrentando. Malinalli estaba convencida de que Cortés pondría fin a los sufrimientos de la religión azteca.
¿Cómo aprovechó en la trama esta percepción errática sobre el rol de los conquistadores?
Me interesaba mostrar los paralelismos entre lo que anhelaba Malinalli y Cortés, cuáles eran los miedos de ella y de él. El equívoco era que creían que venían en representación de Quetzalcóatl, y quise meter en el juego a Cortés, que fue picado por un escorpión y dicen que, años después, cuando regresó a España, llevó un escorpión de oro como milagro a la Virgen de Guadalupe. Me gusta mostrar el mundo de sus creencias y los profundos temores de cada uno.
El éxito de Como agua para chocolate libro que lleva vendidos 5 millones de ejemplares en todo el mundo fue para Esquivel un momento de gran cambio en su vida. "Hasta rompí con mi pareja", aclara. "No he dejado de escribir y de trabajar, manteniendo siempre en claro lo que quiero decir, sin buscar el resultado." La escritora mexicana admite que Como agua... fue uno de esos fenómenos que no se pueden igualar. "Fue un placer, ahí está, pero lo más importante es el proceso interno creativo, y no sentirte determinado o no por un éxito", añade.
¿Cambiaron las condiciones de su relación con el medio editorial después de ese éxito?
No. Siempre escribo de lo que quiero escribir y cuando lo quiero escribir. No permito presiones, ni siquiera que me editen mi trabajo, como se ha puesto de moda. Cada obra artística es producto de un momento, tiene una magia especial y me gusta mucho respetar la manera en que queda concluida, aunque tuviera errores o desprolijidades.
En Malinche, la crueldad de los ritos aztecas es desplazada por la violencia de los conquistadores. ¿Cómo explicaría ese trasfondo de violencia que se prolonga en el presente de muchos países de América latina?
Todos participamos del incremento de la violencia en el mundo, en la medida en que no sólo creemos en la violencia sino que la reafirmamos. El poder creativo de la mente es muy poderoso, lo que tú estás pensando forma parte de la realidad. Me gustaría poder estudiar la repercusión que tiene y ha tenido la observación de imágenes violentas. Escribí un ensayo sobre las emociones en el que analizo qué es la emoción, qué emociones enferman y sanan, el poder que tiene una imagen o una palabra para generar emociones.
En muchos estudios se ha comprobado que si tú ves una imagen violenta, te afecta físicamente porque el sistema nervioso autónomo no distingue si es real o no lo que está viendo. Estoy haciendo un estudio de cuántas veces la gente dice la palabra "amor" en el día. Nunca. Nos hemos hecho adictos al temor y amamos el dolor y el miedo, pero le tememos al amor. El amor es algo que ha pasado a formar parte de un mundo de ilusión. Es horrible ver que el mundo es este lugar de horror y de violencia. Pero, ¿cómo se rompe ese círculo vicioso, si te hago depositaria de mi violencia? Si considero que alguien merece la violencia, me convierto en un terrorista. Ya sabemos que el terrorismo no se combate con el terrorismo, ni la violencia con la violencia. Entonces hay que transmutar la violencia, hacerla morir en uno y no pasarla al otro. Estoy convencida de que todos somos responsables de la violencia y de que todos podemos hacer algo para detenerla.
Sin embargo, la palabra, la voluntad o la intención no parecen ser vehículos suficientes para detenerla.
La palabra la utilizamos, precisamente, para burlar, agredir, engañar; es muy violento el manejo que puede haber en las palabras. La palabra ha perdido el carácter sagrado. Yo trato con indígenas en México porque estoy rescatando artesanías. Para ellos la palabra es sagrada. Nunca he tenido un papel de por medio en nuestras negociaciones. Y si me dejan ropa en un local que tengo, regresan a los seis meses y me preguntan: "¿Qué pasó, doña? ". Les
digo lo que se vendió y les doy el dinero, pero nunca me piden un recibo. A mí me dolió mucho cuando fueron los zapatistas a México con el subcomandante. La primera que habló fue la subcomandante Ramona, que ya murió. He llorado mucho al escucharla porque sabía a lo que se refería. Lo primero que dijo fue: "Venimos a traerles nuestra palabra". A mí se me cae
la cara de vergüenza porque no se han cumplido los acuerdos de San Andrés, y porque nadie oyó lo que estaban pidiendo en verdad, lo que significaba e implicaba llevar su palabra y lo que deberían haber recibido a cambio.
Subnotas
La ficha
La ficha
Laura Esquivel nació en México el 30 de septiembre de 1950. Se dedicó a la docencia y escribió obras de teatro infantil y guiones de cine. Su primera novela, Como agua para chocolate (1989), tuvo un éxito de público tan extraordinario que el director de cine Alfonso Arau rodó una película con el guión de la propia autora que supuso la consagración de esta obra, que ha
vendido más de 5 millones de ejemplares en el mundo. En esta novela -traducida a más de 30 idiomas-, Esquivel narra la historia de un amor imposible e imperecedero en medio de ollas y sartenes, es decir, en el ámbito tradicionalmente femenino por excelencia: la cocina y sus hechizos.
En 1994 recibió el Premio ABBY (American Bookseller Book of the Year), galardón que por vez primera fue concedido a un escritor extranjero. Ha publicado, entre otros, La ley del amor (1995), Intimas suculencias (1998), Estrellita marinera (1999), El libro de las emociones (2000) y Tan veloz como el deseo (2001).
Textual
“La peor de todas las enfermedades nacidas de tu ambición no ha sido la
viruela, ni la sífilis. La más grave de todas las enfermedades son tus
malditos espejos. Su luz hiere, como hiere tu filosa espada. Como hieren tus
crueles palabras, como hieren las bolas de fuego que tus cañones escupieron
sobre mi gente. Tú trajiste los espejos plateados, nítidos, tirantes,
luminosos. Mirarme en ellos me duele, pues el rostro que el espejo me
regresa es un rostro que no es el mío. Es un rostro angustiado y culpable.
Un rostro envuelto por tus besos y marcado por tus amargas caricias. Tus
espejos devuelven a mi vista el espanto de las muecas abiertas que tienen
los rostros de los hombres que se han quedado sin lenguaje, sin dioses. Tus
espejos reflejan la piedra sin volcán y el futuro sin árbol. Tus espejos son
como pozos secos, vacíos, que no tienen espíritu ni eternidad. En las
imágenes de tus espejos hay gritos y crímenes devorados por el tiempo. Tus
espejos distorsionan y enloquecen al ser que se mira en ellos; lo contagian
de miedo, le deforman el corazón, lo destrozan, lo sangran y lo maldicen; lo
engañan con su alma escurridiza, quebradiza, falsa. Mirarte tanto tiempo en
tus espejos te ha enfermado, te ha mostrado una gloria y un poder
equivocado. Lo peor de todo es que el rostro que miras en tu espejo creyendo
que es tu cara tampoco existe. Tus espejos lo han desvanecido y en su lugar
muestran un infierno alucinante. ¡Infierno! Esa palabra que aprendí contigo,
esa palabra que no entiendo, ese lugar creado por tus gentes para maldecir
eternamente todo lo que vive. Ese universo aterrorizante que has fabricado,
ése, es el que recorta tu imagen y la congela en el espejo. ¡Tus espejos son
tan terribles como tú! Lo que más odio, Hernán, es haberme mirado en tus
espejos. En tus negros espejos.”
* Fragmento de Malinche.
Entrevista de Página/12, Buenos Aires, Argentina.


4 comentarios:
Por cosas como esa de arriba, que se me meten como SPAM puse lo de la palabrita más abajo.
No sé cómo borrar el mensaje anterior. Me disculpan, por favor.
Querida Julia, no apruebo textos como estos, me dejan un sabor amargo en la boca. Separa continentes, no une la tierra. Es como echarle la culpa a "Hernán" hasta de nuestro reflejo angustiado y culpable. ;-)
Querida Julia, también estoy reflexionando sobre el límite en la tolerancia, creo que esto es muy necesario, pero es contraproducente devolverles con la misma moneda y estos escritos a mi modo de ver encienden pasiones de la forma errada, no te parece? me interesa sobremanera tu opinión pues puede que yo no haya interpretado el texto como se debe.
Un besazo
Ana
¿ Por qué envié el texto de “Malinche”?
No lo sé muy claramente. Solo sentí ganas de hacerlo.
Igual lo mandé a mis amigas y a otras personas.
Lo que sí sé es que nunca la idea era ver ¿ con quién estás de acuerdo? Querida Ana...como si fuera telenovela.
Si con la muchacha o con el muchacho.¿?!
Todos y todas las latinoamericanas somos hijos e hijas de esa mezcla de culturas simbolizada por esa pareja. ¿ Cómo fueron las cosas? Sólo ha habido conjeturas: Una: que Malinche es una traidora que no vale nada...y por eso somos “hijos de la chingada” ( chingada es la india violada, ojo!) y ahora, una propuesta que recupera a Malinche como una mujer que creía que ayudándole a Cortés estaba haciendo lo mejor para su pueblo. Correcto uno e incorrecta otra, Correcta ella e incorrecto él. (¿?¿!) A ambos sí, y no nos confundamos, movían ambiciones distintas, a ella la “regalaron” como esclava, él decidió conquistar nuevas tierras para hacerse poderoso y rico. A partir de ahí hay distintos lugares para emprender el camino común....que no terminó unido, porque ella al final se casa con otro hombre.
Sucumbir a la eterna dualidad del malo y el bueno, el blanco y el negro...no es la idea....quizá somos grises, regulares, lo que somos, y como tales debemos primero que nada aceptarnos, en vez de irnos de cabeza detrás de los espejos.
Me gustó el tema del espejo, el tema de quien destruye una cultura, bota un templo, desdeña una idea, sólo porque no lo entiende. Eso fue la conquista de América y de esa conquista tenemos que curarnos, no con venganza, pero sí con justicia y perdón.
Pero para perdonar hay que entender primero, debemos comenzar por aceptar qué somos, qué cosa salió de esa mezcla y avanzar hacia la verdadera comunicación.
Quizá el texto me gusta ( no lo puedo separar de toda la novela que me encantó, y se las recomiendo, porque habla bellísimo de la espiritualidad de nuestros ancestros indígenas de América) el que le da la vuelta a la tortilla...
y ya sabés, querida Anita, que para que la tortilla se cocine adecuadamente, pues hay que darle vuelta por los dos lados...si no pues nos queda recocinada por un lado y cruda por el otro...jajja
Lo que es arriba es abajo.
Y no había contestado porque ayer andaba en la misa de novenario de mi abuelo y llegué muy tarde y ahora apenas son las 7: 30 de la mañana y estoy comenzando a leer y contestar correos.
Así que ni me caíste mal ni la idea era plantear ninguna dicotomía.
Besos
Julia
Julia:
Llegué a tu espacio buscando "Malinche" porque estoy haciendo algunas especulaciones sobre el tema en el mío.
Agradecería mucho tu opinión
Saludo
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