
En las conversaciones privadas muchas veces hay cosas que pueden servir a todo el mundo, acá transcribo un pedacito de una carta que le escribí ayer a un amigo con quien he estado hablando de cosas de estas, que a todos y todas nos ocupan, aunque el mundo se caiga o esté renaciendo:
"Bueno, no te canso...mucho podés vos, Hombre Grande, hacer por tus hijas: darles amor, seguridad, cariño, compañía, apoyo, aceptarlas como son, no exigirles que cumplan con requisitos de ningún tipo, amarlas sin pedirles que sean “la niña linda de papá”, que no sean extensión de tu ego, que sean ellas mismas, como quieran ser.... Y bueno, de esa manera sabrán que el amor de los hombres no se mendiga, no se compra ni se vende, y que sólo tenés que ser vos misma para ser amada y felíz...algo así es lo que se me ocurre y para llegar a esta conclusión te tiré todo este cuento.
Yo por mi parte, como mujer que crio un hijo hombre tengo otro tipo de responsabilidades: tratar de ayudar a educar a un hombre que sí sepa amar a las mujeres y que encuentre en ello su propia plenitud, amor propio, autoestima y felicidad.
Un hombre que pueda gozar de la vida, como debe ser, y que quiera acompañarse de una compañera que quiera gozar a su lado.
Brindemos entonces por mantenernos despierto y despierta por lo que nos queda de vida, y porque la vida de tus hijas y mi hijo sea más fácil, más libre, más comunicada, más sincera y gozosa.
Chin Chin por el “Gozo Poderoso”, como dicen los aterciopelados"
Julia
nov 14, 2005
11.15.2005
Conversaciones Privadas
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