
...y aunque no me gusta detenerme en lo malo, lo triste o lo que nos desesperanza, es inevitable. Me acaba de mandar Miguel Angel Chinchilla, de El Salvador, un cuento que me dejó muda. Ojo al personaje. Además, un profesor uruguayo, desde Georgia, EE.UU. entrega una reflexión muy interesante, que por cierto publicó también La Nación hace unos días.
Precisamente en ese estado, Georgia, está la universidad donde alrededor de 50 años atrás mi papá llegó jovencito a estudiar ( Georgia Tech) , cuando todavía los negros ( y mucho menos las negras) podían ser sus compañeros de estudios...ni siquiera sentarse en los mismos asientos del bus que él ,entrar a los mismos restaurantes y sitios de fiestas , acomodarse en las mismas bancas de la iglesia ni vivir en los mismos barrios...Si se dan cuenta? gente de mi edad, adultos y adultas de hoy son hijos e hijas de esas personas que sufrieron discriminación, segregación, humillación y burla por el color de su piel. En la historia de un país y más en la de la humanidad, esta cantidad de años no son nada...son apenas un pestañeo...y eso es para pensar...bastante... y en dos sentidos ¿ no es lógico que aún haya gente resentida? ¿ no es lógico que el racismo todavía tenga asidero en sectores ignorantes? pero al mismo tiempo alimenta la esperanza: las sociedades avanzan, la esperanza se alimenta todos los días de actos de amor que mueven al mundo hacia adelante...desde entonces las cosas han cambiado y en mucho, para bien!
Pero cuando se registra una noticia como la de los últimos días, generalmente el asunto de la fabricación de armas no se toca, no se llega hasta allá. Nuestro presidente destruye una pistolita en público, pero se hace proteger por guardaespaldas armados ¿ o no tienen armas tampoco los guardas de su casa de Rohrmoser? ¿ A qué estamos jugando? Se hacen actos simbólicos de destrucción de revólveres y por otro lado se obvia que los países que más producen armas en el mundo y más venden y distribuyen son los mismos que son los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Los puntos, hay que estar recordando ponerlos sobre las íes, más allá de las atrocidades que se le ocurran a un pobre "chinito loco".
El tema es mayor. Por qué la gente tiene miedo? por qué la gente está sola? Por qué la gente compra armas y balas? Por qué están al alcance de tantas personas? Por qué se venden? Por qué se fabrican? Por qué hay gente que lucra con ello? Por qué hay países que permiten que en sus territorios se fabriquen armas? componentes? repuestos? partes? Por qué a unos países no se les permite que trabajen en asuntos militares y a otros sí? Por qué se considera a unos más peligrosos que a otros? Quiénes son los dueños de esas fábricas? Quiénes son los dueños de los medios de comunicación que nos cuentan acerca de las cosas que pasan?
El tema es mayor.
Invito a leer el cuento de Chinchila y el texto del profesor uruguayo con la mano en el corazón, pensando también en nuestra Centroamérica asolada por ejércitos, soldados, guerras, asesinatos y corrupción, narcotráfico, maras y pobreza. ¿ Dónde está la verdad? ¿ Son todas las desgracias y actos criminales actos de "chinitos locos" , "inditos locos" , "dictadores malos"....o hay mensajes que podremos leer más allá de esa superficie tan desagradable y espeluznante.
No quisiera plantear desesperanza, todo lo contrario...pero mientras sigamos dormidos, adormecidas, creyéndonos todos los cuentos que nos meten....estas cosas se van a seguir repitiendo por los siglos de los siglos. Un grupo de mujeres, por ejemplo planteará en San José la "locura" de una propuesta de una Centroamérica SIN EJERCITOS para el 2020...¿ será realmente una locura o hay que comenzar por decir las cosas, ponerles nombre, empezar a trabajar? ¿ Vamos a seguir creyendo también que las "revoluciones" populares tienen que seguir siendo lidereadas por militares patriarcales y caudillistas que andan por el mundo echándose todas las flores de lo que mucho que sus compatriotas mujeres y hombres intentan hacer con buena voluntad ?...¿ tenemos la fuerza para levantarnos ya, abrir los ojos de verdad? ¿ Comenzar a romper paradigmas de resolución de conflictos y diferendos, concepciones de mundo basadas en dualismos de buenos y malos? ¿ de indios contra vaqueros? ¿ de "yo y solo yo tengo la razón" y "los otros están equivocados" y cuando "mi posición triunfe los voy a aplastar! "?
Yo creo que sí. Y para comenzar...comencemos por casa. Y ya saben de lo que estoy hablando.
Ilustración: "Mujer con pistola" de Julio Romero de Torre



















