¡El blog de Julia se pasó de casa!

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3.27.2007

Abdul


¿ Por qué habrá personas que te tocan el alma y otras que no? ¿ Qué misterio moverá los hilos de los sentimientos y las emociones?

De mi viaje a Monteverde traigo una maleta cargada de vivencias. Estaba yo el miércoles por la noche angustiada. Estaba pasando muchas emociones juntas, muchas ansiedades...todo lo que había pasado por la mañana y por la tarde había sido muy intenso.

Había amanecido sintiéndome llena de una energía poderosa que no hallaba dónde colocar. Decidí irme a correr tempranito por la mañana. Nadé luego. Primero sola, después con él. En el agua nos abrazamos dulce, dulce, dulce.... más tarde nos fuimos a caminar por el bosque de la reserva. Lo vi tan guapo! Las piernas a ratos se me cansaban pero verlo a él por delante me alimentaba el motor del movimiento. Siempre me ha gustado su olor. Lo reconozco tanto!

Seguirlo a través del bosque me permitió seguir. Su sombrero beige , viejo conocido ( en casa Víctor me dejó uno igual) me hablaba de misterios. Gocé el barro bajo mis pies. Subimos a la torre. Desde allá divisamos juntos el Arenal, su cono imponente, recordamos los días felices y los no tan felices juntos...y la belleza de una mariposa, las florecita delicada, lo verde...lo profundo. Tomamos fotos.

Bajamos para almorzar, para una cerveza y para la tertulia. Mucha ternura, mucha reflexión, todo muy dulce y el tema recurrente: Víctor, Víctor, todo el tiempo Víctor y el amor, Víctor y él, Víctor y Nosotros. Yo y mis urgencias y él y sus intentos para decirme que todo estará bien.

Ya en la cabaña el descanso , el sueño y la mano que se abre donde cabe todo. TODO. Por la tarde, él se enfermó, vomitó mucho. Yo me angustié. La noche prometía y eso todo lo complicó. El champán de la viuda se quedó de nuevo tapadito en la nevera. No hubo fiesta. En cambio fui a buscarle un té de manzanilla.

Entré a la casa y allí vi los ojos de Abdul por primera vez....acababa de llegar en el bus. La sonrisa. La ternura, la paz.

Conversamos...Abdul comenzó a tocar el tamborcito, quedito, quedito, repetitivo..."take it easy" me dijo con una sonrisa...yo le dije que la música de sus dedos sobre aquel tamborcito africano me estaba dando mucha paz, él me contestó con una sonrisa. Asintiendo con seguridad. Silencioso, leve. Varias otras cosas me dijo que me ayudaron a entender lo que pasaba. Por un rato ya no pensé más en él. Afuera la noche, más estrellada que nunca.

No había manzanilla, sólo té de manzana con canela...volví a nuestra cabaña...él la bebió caliente, le reconfortó, volvió a vomitar, lo abracé, se sintió mejor y quiso acostarse. Yo quise regresar a la casa porque tenía hambre, iba a hacer algo para Elisabeth y para Talía, pero también sentía que quería ver de nuevo a Abdul. Fui. Dos horas más tarde regresé, él me esperaba acostado ya, le di un beso y dormí en paz. Dormimos más tranquilos. De vez en cuando, una caricia, una mano que se junta, un cariño. Se comenzó a disipar la angustia, el miedo.

A la mañana siguiente no vi a Abdul, pero fue el día en que todo se nos reveló. El enfermo se sanó. Yo me tranquilicé.

El se vino para San José. Nos separamos, de nuevo, esa mañana. Yo decidí quedarme, él se vino a cumplir con sus obligaciones. Nos despedimos hondamente. Sentí que con él se me iba un pedazo de vida. Primero su perfil, luego su espalda, luego no lo vi más. Lo lloré otra vez. Una vez más.

Al rato ya me sentía felíz de nuevo...y todo era risa y alegría y esperanza y fe.

Abdul tuvo que ver. Y yo quedé con él para siempre en el corazón. Sé que desde el miércoles por la noche, un negro de ojos dulces, un hasta ese día "extraño" es parte de mi vida . Lo siento cerca. Me da mucha alegría.

Llegando a casa el sábado supe más de Abdul: Abdul K. Bashir ayuda a otros a sanar y a descubrir su propósito de vida. Vive en Santa Ana. Una vez estuvo paralizado desde su cuello. Mediante el uso de las modalidades de la sanación natural, dieta y meditación, él mismo se ha transformado. Ahora camina por la tierra dedicándose en Mente, Cuerpo y Espíritu a ayudar a sanar a otros. En 1996, fue invitado a Atlanta, Georgia ( lugar donde yo nací , casualidad ) a coordinar lo que se conoce como Red de Sanadores Naturales. Abdul no habla mucho, sólo escucha, ve, derrite, abraza, ama.

En Santa Ana atiende a quien lo quiera visitar. Su teléfono es 203-3618 y su correo electrónico akbwpurpos@hotmail.com

La foto se la tomó Julia Matamoros, el jueves al atardecer en la casa de Elisabeth, desde donde vivimos junto a Talía La Puesta Del Sol. Javier llegó de noche y con sus ojos de cielo encendió la luz. Todos se fueron a comer helados. Yo me quedé viendo la noche con Elisabeth. Ella todo me lo explicó...todo está entrelazado, desde mucho antes de Atlanta...desde mucho más atrás...y en cada vida te toca hace algo, aprender algo, ver más adentro, cada vez más adentro, más atrás y más alto.

Los días posteriores sólo fueron alegría. Volví a casa renacida, los peces que me pueblan vienen sosegados...observo, escucho, entiendo y gozo.

¿ El? ¿ Dónde y junto a quién habrá visto el atardecer? ¿ Con quién se habrá tomado el champán que le metí sin que se diera cuenta en la maleta? ¿ Andará apurado todavía? Sé que lo amo y que mi amor por él sabe respetar el silencio y la duda.

Mi abrazo le queda por dentro, mi vida también.

La sencilla y poderosa presencia de Abdul tuvo que ver. Estoy segura.

12 comentarios:

Ameyal dijo...

Pues me parece que Abdul es una persona realmente maravillosa, porque este post transmite paz y eso debe ser por lo que causó en vos.
Me alegro de que estés de vuelta.

Julia Ardón dijo...

Yo también me alegro de que me leás, de conocer a Abdul, y de volver...
Cariños Grandes.

Adrián Solís Rojas dijo...

Saludos -milenios de no pasar por acá-

Caray, qué bueno... A lo mejor y necesito de esa ayuda para ser más feliz. ¿Nunca está de más, verdad?

Anónimo dijo...

uau
qué pregunta Julia...
ojalá lu supiese...

Julia Ardón dijo...

Es curioso cómo la vida te lleva por mil recovecos, te mete, te saca, te devuelve y se ríe de vos...es un juego, una ilusión...una maravilla!

Anónimo dijo...

Tienes muy abiertos los ojos. Aleluya.

Anónimo dijo...

Cuánta profundidad se lee por aquí, cuánta belleza. Es desbordadora. Te amo.

Anónimo dijo...

Julia:
Es muy hermoso lo que compartes en ese texto por la lectura que haces de esa experiencia. Gracias por compartirlo porque dejar el alma descubierta es una generosidad que me da mucho bienestar.

Lupe

Anónimo dijo...

Uy!!! este relato es como mágico! Pucha Julia todo el encuentro fue mágico

Violetta dijo...

Este post me movio algo, me dejo como con mil cosas en la cabeza y me encanto. Vieras que, me ayudo a dejar en paz algo que me estaba molestando desde la mañana.
Un abrazo y gracias.

Anónimo dijo...

Las cosas sólo suceden. Siempre están sucediendo. Lo que cambia es cómo las sentimos. El cómo es lo que modifica.
Tú has hecho esta historia al sentirla de este modo. La magía está, sólo hay qeu dejar que nos arrope y nos llene de su poderosa energía.

Me alegro por tí querida niña: La vida está danzando a tu alrededor...comienzas a sentir su música!
Un abrazo grandote y todo mi cariño.

Elías Torres dijo...

Que lindo leerte y sentir que esa intensidad con que vivís las cosas son contagiosas.