
A veces me pregunto por qué sacar "trapos sucios" de adentro. Siento que es lo correcto. En lo que dudo es en el cuándo y en el cómo. En estos días he hecho varios intentos .
Soy de las que tienen la certeza de que las ideas y pensamientos crean realidad. Confío plenamente en la absoluta capacidad co-creadora del ser humano. Por eso siempre he tratado de ser positiva, y no sólo aparentemente, sino, concientemente positiva desde adentro....reírme ante los problemas, buscarle "la comba al palo", apechugar...ver qué de bueno se saca de una mala situación, qué se aprende...pero a veces me hace "una trampa" la vida, no tengo capacidad para soportar lo que me daña, lo que me molesta, lo que me ofende...entonces me abrumo y siento ganas de vomitar aquella náusea...entonces no queda más tren que meterme el dedo índice bien dentro de la garganta, tocarme con él las amígdalas y provocarme la expulsión.
Vomitar es un acto de contricción ( se escribe así? ) , de redención, de expiación, de auto-perdón. De desapego del ego ¿ Se dan cuenta? La coreografía es alegórica. No sé ustedes, pero yo lo hago hincada enfrente del excusado, levanto la tapa y allá va...es rebajarse a una condición casi animal, donde todo el orgullo que te quedaba se tiene que ir para dar paso al momento. No es un acto tampoco para hacer sin concentración. Hay que meterle al asunto...y no dejar nada para después. La vanidad se queda esperándonos en otro cuarto. Otra gente usa la lavativa.
Como bien se dice: lo que es arriba es abajo. Después del desagradable momento, de las molestias...viene una tranquilidad, un alivio, una paz...
Me pregunto si así será siempre?
Y creo que sí.
Para mi "poner en palabras" lo que me sucede, es siempre el primer paso para sentirme mejor. Por eso escribir una bitácora. Es parte de la necesidad de catarsis cotidiana. ¿ Por qué dejarse las cosas por dentro?
Un amigo me decía ayer que cuando se dan "desbalances", es cuando Dios nos está mandando un mensaje. Pienso igual, aunque mi idea de Dios difiera de la que él tiene...yo siento que Dios es una energía buena y armónica que todo lo cubre, pero de la que también somos parte la gente ...pedacitos cada una y cada uno de Dios...y no Dios un señor que decide nada por nosotras ni por nosotros. Tenemos la capacidad para romper destinos, varias caminos, desviar karmas, "jalar" cosas que nos harán bien...pero sólo lo lograremos si de verdad confiamos en que eso es posible, si de verdad creemos en que también somos dioses y diosas con poderosísimas capacidades. Si nos equivocamos, algo pasará que intentará provocar de nuevo el balance, al armonía, tarde o temprano...y ahí es cuando obra "la divinidad" general que nos incluye pero que no nos pertenece absolutamente tampoco.
Es tan sencillo: si algo huele mal, se saca, se entierra, se quema, se libera...no podemos quedarnos viviendo con la basura dentro de la casa...no podemos dejar que los sentimientos desagradables se acostumbren a vivir en nuestro cuerpo y se queden aquí...sino se nos apelotan, el hedor se manifestará de formas cada vez más persistentes y al final nos vamos a enfermar o enfermar con nuestra presencia a la gente que más queremos. Tampoco se trata de ir a tirar la basura al vecindario o a media calle o los cuatro vientos y cerrar la puerta de nuestra casa...tarde o temprano esa necesidad de armonía provocará una reacción que buscando el balance nos devolverá lo malo que hicimos. Se trata de un manejo de desechos adecuado y sostenible. Es muy curioso cómo la mayoría de las cosas pueden explicarse bajo similares premisas. Se puede aplicar a la situación del país, del mundo, de nuestro entorno inmediato y es lo mismo.
Son cosas en las que pienso ahora, que comienza Navidad...y que es una época propicia para comenzar a hacer balances, repensar los valores en los que creemos, demostrar amor a quienes amamos y tratar de prometernos ser mejores personas. También es época para recordar las enseñanzas de Jesús, que son pilar fundamental de nuestra cultura inmediata y componente imprescindible de la cultura de todo el mundo.
Comencemos por sacar la basura. Cada quien encontrará su propia manera. Eso sí, cuidado con dejarla a la intemperie y con ello hacer daño al planeta o a otras personas. Yo recomiendo los actos creativos y amorosos. Para mi son los que más rápido trabajan y al mismo tiempo los que más satisfacción dan. Dar, por ejemplo: nuestra sonrisa, nuestro tiempo, nuestro abrazo, nuestras palabras, nuestro consuelo, nuestra mirada, nuestra atención a alguien que nunca ha recibido nada de nosotros, es un buen reto.
Ah..sin esperar nada a cambio. Ahí está la cuestión.
Como dijo el bello Fito: Dar es Dar.
Nada Más.
12.06.2006
Curarse
Julia
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9 comentarios:
Ese es un buen reto, una buena manera de cerrar el año y una excelente forma de empezar el otro. "Vomitando" rencores y repartiendo buena vibra. Recuerdo una lectura que instaba a salir a la calle y sonreirle a todo el que te pasaba a la par. Yo lo hice y al principio me sentia un poco tonta pero cuando llegue de nuevo a mi casa me sentia feliz, llena. No esperaba que tanta gente me devolviera una sonrisa, pero ahi comprobe que es cierto que lo que das, de buena fe sin esperar nada, se te devuelve.
sacar los trapos al aire y mirarse...y eso es vivir y vivir es gozar...
Tu idea de Dios es algo parecida a la mía, pero creo que es una perfección y como tal debe ser algo muy sencillo como una esferita o un truco de magia. En cuanto a los balances a veces el Feng Shui ayuda. Nos estamos comunicando!
Que rico es Sacar lo malo para meter lo bueno y de esa manera ayudarnos y ayudar!
Saludo Julita!
Julia, no hay mejor decisión que hacer catarsis. Expulsar todo eso malo, antes de que estalle por cuenta propia te alejará de verdaderos dolores de cabeza.
Buena decisión!
Por cierto, Ya ta casi lista:
www.RepublicaCitrica.com
Y mejor que vomitar sería encontrar la manera de que no se le quedaran a una tantas cosas "atoradas" que desupés haya que vomitar...
Es inevitable que vayan quedando cosillas sucias, hacer limpieza cada día no nos dejaría vivir...( digo yo...!)
hablando paja....y con una "goma"...jajajja
Si te gusta Hermes, sabrás otro de sus grandes principios:
"nada es inmovil; todo se mueve; todo vibra."
Por lo tanto, nada es estable, todo pasa, todo cambia,nada es perpetuo...
Haces bien en ser optimista: la "vida" con todo su vibrar, siempre nos espera.
Un abrazo grandote.
Un comentario que talves tenga algo que ver:
Primero CALMARSE:
Para sintonizarse con el corazón es necesario, bajar el ritmo, aquietarse, silenciarse y sentarse. No hay una postura correcta pero es importante estar en el momento presente. Pare de pensar y moverse, puede tomar una respiración profunda y observar.
ALIGERARSE
No se tome las cosas tan enserio, los pensamientos, circunstancias que estén sucediendo en este momento también pasarán. Son transitorias.
CALLARSE
Pare de hablar, incluso a usted mismo. Este es un paso difícil porque el cerebro constantemente está buscado el sustento y obtención de bienes materiales, peleando para proteger su territorio, moviéndose hacia alguna parte y pensando en sexo o alguna forma de placer intenso e inmediato. Trate de observar la actividad de su cerebro como un extraño.
RESONAR
La cardiocontemplación es una forma de plegaria receptiva. No se trata de preguntar o hablar con un ser superior sino más bien escuchar el poder que hay dentro de nuestro corazón que busca una conexión con todo lo creado que está vivo. Rezar es el deseo de conectar con lo absoluto.
SENTIR
Usted comparte la información en forma de energía desde sus células con todo lo creado en el cosmos. No trate de que todo el mundo alrededor suyo se sintonice con usted, más bien trate de sentir con sus cinco sentidos su conexión con los árboles, las flores, el agua o cualquier sistema vivo alrededor suyo.
APRENDER
La cardiocontemplación es aprender desde y a través del corazón. Trate de escuchar lo que su corazón le quiere enseñar sobre la vida, el amor y el trabajo. Trate de almacenar sus lecciones y recordarlas para momentos de estrés.
CONECTARSE
Trate de enviar la energía de su corazón a otros seres y estar abierto a otros corazones que le envíen su energía. Se puede sentir más completo y contribuir con la sanación del planeta.
Las investigaciones han demostrado que es posible que en este momento otro corazones nos estén enviando energía y que nos podemos volver más conscientes de la interdependencia e interrelación de todas las formas de vida.
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