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12.10.2006

11: 24 de la noche, bajando mensajes...

















Carta de una amiga:


"¿ Viste? se murió Pinochet.
Que en paz descanse. Ojalá que pueda."

Nidia


Hacen falta compasión y misericordia para sentir algo así, pero yo también quiero sentir lo mismo. El Sr. de las atrocidades y el cinismo ha muerto. Mañana el mundo amanecerá más bueno. Su alma buscará cómo seguir aprendiendo, tendrá que darse de palos contra muchas paredes y muchísimas situaciones - imagino que en muchísimas otras vidas- para que aprenda. Todo se paga ( si no en esta vida, en otra). Estoy segura.

Hace poco, en Venecia, Italia; fui con mi hijo a ver una exposición de arte moderno al Palazzo Gracci, a la orilla del Gran Canal.

Una de las obras me impactó. Al llegar a un descanso de unas gradas de repente se veía un niño contra la pared. Un niño que por su indumentaria se veía como de los primeros años del siglo XX , pero un niño castigadito. Parecía de verdad pero se trataba de una escultura. De tamaño super real y natural. Estaba de rodillas frente a la pared. Por detrás lo vimos con compasión...la verdad sentí una ternura, una lástima... , con su ropita aplanchadita y rígida, un peinadito muy demasiado perfecto...los zapatitos ( de verdad) las medias, todo como "perfecto", y el niñito contra la parted. Este, con pelito natural, muy negro , parecía de unos 9 años. Me recordó esos pobres niños de las peliculas obligados a todo a quienes nunca los dejan jugar ni ser ellos. Esos chiquitos castrados, censurados, obligados, dominados. Todo eso es lo que se me vino a la mente y rápidamente no pensé más y fui solo corazón. Entonces sentí ganas de tocarlo, como de tocarle el hombro y manifestarle así mi solidaridad, porque lo sentí de verdad pasando un mal momento. Me acerqué..para verle la carita. No era un niño: era la cara de Hitler adulto, con todo y bigote.

La cosa me impactó tanto, tanto, que lloré y lloré por largo rato. Carlos Luis también se quedó muy impresionado.

Lloré por Adolfo. No por sus víctimas ni por sus familiares como sí he llorado otras veces, sino por Adolfito niño...la muerte de lo que pudo ser y nunca fue: una buena persona.

Esa escultura, es quizá y por mucho, la obra de arte que más me ha conmovido en la vida.



22 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo me niego a sentir compasión ni nada que le parezca por estos... creo que son seres malvados, hechos o nacidos así pero que tras las muertes y torturas que cargan en sus espaldas, para mí no merecen perdón. Pero ninguno. No sé, talvez me falta camino espiritual, puede ser, pero les tengo un rencor terrible... celebro que se haya muerto con vos, eso sí!

Julia Ardón dijo...

La Muerte...¿ es un castigo?
Cuando veo estas cosas...recuerdo la muerte de Reagan....y ahora con Pinochet la gente dice que obró la justicia divina y qué se yo...me pongo a pensar que es equivocado pensar que la muerte es un castigo de Dios.
La muerte es parte de la vida, es el destino inevitable de estos cuerpos que habitamos...mueren niños, muere gente buena todos los días...entonces?

La muerte no es el fin. La muerte sucede de manera inexorable, inevitable, y no tiene nada que ver con castigo ni tampoco con premio.

Es. Solamente.
Y a la larga no tenga la importancia que le damos.

Silvia Piranesi dijo...

Julia, muy impresionante...
Vieras que hace poco me leí un libro de Eric E. Schmitt, donde intercalaba en su novela dos historias: hitler el que fué y hitler el que no fue. El momento de divergencia parte de cuando no lo aceptaron en la escuela de pintura... De ahí, el autor escribe entonces el hitler que no fue pintor y terminó siendo el que conocemos.., y el otro hitler, el que si estudió pintura y fue otro que nunca conocimos. Hitler el pintor termina por conmoverte, y simpatizarte... La sensación tuya al ver esa escultura es muy parecida a la mía cuando leí el libro...
Saludos.
Y en cuanto a Pinochet, yo también creo que el que la hace la paga, acá o allá o en donde sea.

Adrián Solís Rojas dijo...

Como vos, Julia, me conmuevo por el Pinochet niño o adolescente o joven o incluso adulto que murió y que pudo llegar a ser una excelente persona. A lo mejor no necesitaba ser llamado el Salvador de Chile o de América, para que alguien se lo dijera en serio y no por "lamecul...s" -perdón por la palabrota-.

Me duelo porque esa muerte mató, torturó a muchos, destrozó un país, familias, personas...

Pero al mismo tiempo por eso no puedo, me es imposible, dolerme de la piltrafa de humanidad de ese ser que el domingo su "corazón" dijo hasta aquí.

La persona que Augusto Pinochet Ugarte no fue, ahí está el asunto NO fue, no ocurrió, no debió ser dictador ni torturador y la que SÍ, la que acabó con Chile el 11 de setiembre de 1973 no merece lástima.

Anónimo dijo...

La muerte de este hombre tan inescrupuloso es lo que me obliga a creer que aunque el curepo no aguante mas, tiene que haber algo mas. Llamese reencarnacion, infierno, purgatorio, etc. Me rehuso a creer que se murio y ya y que todo el daño que hizo no lo pago.
Lo que mas me obliga a creer en el despues de la muerte fisica es el hecho que el todavia ahora decia: No me arrepiento porque lo que hice lo hice por el bien de mi pais. H
Para mi, no hay peor castigo, que la conciencia y cargar en los hombros el dolor ajeno, que pesa toneladas. Pero tiene que haber algun catigo para alguien que causo y causa tanto dolor y aun asi no se arrepiente.
Que grande Nidia en desearle la paz, porque yo no puedo.Le deseo mas bien que se le devuelva todo lo que el dio.

Anónimo dijo...

Ojala que pueda descansar en paz, pero NO creo. Y ojala que directo a donde se fue ahi si pague.

Erika Contreras dijo...

Si murió y bien muerto está.
Lo que realmente me pesa es que no haya sido juzgado y condenado por los hombres y mujeres de esta tierra. Hombres y mujeres que perdieron hijos, padres,hermanos. Tanto sufrimiento, la tortura, el temor....
Realmente, el niño que fue Pinochet puede eternecerme, pero el hombre, tiene todo mi desprecio.
saludos
erika

Anónimo dijo...

Desde las 14:15 horas, Chile y el mundo está expectante a cada manifestación, a cada comunicado, a cada persona que se suma a la calle. Hemos salido a la Plaza Italia, el mismo lugar donde los santiaguinos celebran los triunfos en el futbol, y se ha llenado de gente saltando, autos con parlantes y música fuerte, se ha hecho una fiesta improvisada donde todas y todas bailamos espontáneamente.
No se si alguien se imaginó que el día en que Pinochet muriera habría celebraciones con champaña, yo al menos no, pues sin duda, sabemos que falta mucho, mucha justicia. El dictador se ha llevado a su tumba lo que ocurrió durante 17 años de terror y hemos quedado con el sabor amargo de una "democracia" que no ha sido capaz de juzgarlo. Que ha transado con los militares desde el primer momento y lo sigue haciendo.
Pinochet ha muerto, sólo nos queda matar a Pinochet. Debemos desterrar sus reformas neoliberales a la educación, a la previsión social y a la salud de los chilenos y chilenas, debemos acabar con la impunidad y sus leyes de amnistia, que han mantenido a los militares asesinos en impunidad. No debemos olvidar que su legado va más allá de lo que su cuerpo en vida pueda representar.

Gracias por los correos que han llegado, es maravilloso poder leerlos. Gracias.
Santiago se ha tomado las calles. Hemos salido como nunca, y lo seguiremos haciendo estos días. Tenemos que celebrar si es que hay que hacerlo, pero es nuestra tarea no olvidar, seguir luchando porque con Pinochet no muera la justicia.

Saludos fraternos.

Karen Glavic Maurer karenglavic@gmail.com

Anónimo dijo...

celebrar o llorar.. lo unico que se es que la muerte(cualquiera)siempre sera dificil de aceptar. por eso se invento a dios.

Floriella dijo...

Ya ven... hasta los que juegan a ser Dios se tienen que morir y se pudren igual que todos los demás mortales. Gente mala siempre ha habido y siempre la va a haber, sólo queda esperar que no tengan el poder que han tenido ese poco de malnacidos locos que han torturado y matado a tantos a lo largo de nuestra accidentada historia.

Anónimo dijo...

Comparto eso de que la muerte no es un "castigo". ES que quien nos entiende, por un lado es un castigo pero por otro lado es lo mejor que nos puede pasar pq dejamos este mundo de "sufrimiento"? (obvio que ninguna ni ninguno tenemos la más remota idea que pase después de exhalar el último respiro)

Pero pq alegrarse de que se murió? En caso de que pague todo lo malo que hizo yo hubiera preferido verlo en una cárcel, no en un cementerio.

Anónimo dijo...

La muerte no es un castigo, es, como dice Julia, parte de la vida... pero en un sistema aletargado y retorcido, donde los que tienen que pagar terminan siendo una imagen de viejito maltrecho no me parece justo.

Claro que el ideal era que lo condenaran antes de morir, pero aún condenado no habría pasado ni un día en cárcel por su edad... ¿arresto domiciliario para un asesino de su calaña? ¡Eso tampoco habría sido castigo!

Al menos no tenemos que verle la cara, y yo, que creo en Dios, La Vida, el Karma... pues espero que haya forma en que el pedacillo de alma que podía tener la pase mal sea donde sea que esté!

Anónimo dijo...

...y es que esa imagen de viejecito enclenque muchas veces no podía dar más que lástima, como quizás la dió el niño Hitler. Y aunque parecía que le pesaba el cuerpo, nunca paso nada con sus crímenes....

Reitero lo que pusé en el blog de Denise, ese cabrón tuvo la muerte que muchos deseamos: tranquila, en su cama y con sus seres queridos cerca. La muerte que desearon para sus hijos/hermanos/esposos (as) muchas personas en tiempos oscuros de Chile.

Julia Ardón dijo...

La paz en la muerte te la dará la paz de tu conciencia.
Estoy segurísima que Pinochet no murió en paz, como segura también estoy de que un torturado puede morir en paz siendo torturado.

Se trata de dignidad. Morirás como has vivido. Creo mucho en eso...y estoy segura que Pinochet no murió en paz.

No todo es lo que parece.

Almendra García dijo...

creo como vos julia.
gracias por avisar de las fallas en mi blog. estoy tratando de ver cómo arreglarlo.
un beso grande

Anónimo dijo...

haces bien en comparar a Pinochet y a Hitler, dos asesinos. Pero también es cierto, ellos sufrieron, porque cometer tales atrocidades debe ocacionar algún sufrimiento o ser la causa de. De igual modo, me llega altamente que no hayan pagado cárcel.

Anónimo dijo...

no entiendo por que los medios se refieren a ee dictador como ex dictador?

Anónimo dijo...

Tengo una hipótesis acerca de la muerte de Pinochet. Los medios informaron que había experimentado una leve mejoría luego del primer infarto, y que incluso había logrado ponerse de pie. Me pregunto entonces por qué no se acercó a la ventana a saludar a los simpatizantes que se encontraban afuera del Hospital Militar. Yo creo, Julita, que la leve mejoría nunca ocurrió... que murió con dolor, que tuvo una agonía espantosa. Un personaje como él, que mueve a tanta gente (a favor y en contra) no puede morir de esa forma, y tal vez por eso se mantuvo en silencio esa parte de la historia.
Creo en Dios, pero pienso que todo se paga en la tierra... También espero que descanse en paz, y que de paso, nos deje en paz a nosotros.

Julia Ardón dijo...

Sobre este señor hablaba con unas amigas ayer. Todas por supuesto concordamos en que fue un hombre muy pero muy equivocado y déspota...pero recordamos que él sólo fue la cabeza más visible de las fuerzas económicas y políticas que lo colocaron en el sitio histórico donde estuvo. Si no hubiera sido él pudo haber sido Juanito o Perico de los Palotes...¿ entonces...valdrá la pena ensañarse contra él? o valdrá la pena revisar lo que pasó, por qué pasó y cómo evitar que vuelva a ocurrir en Chile y en cualquier otra parte?

A Pinochet lo montaron los gringos, lo apoyaron sus cómplices y cumplieron sus órdenes muchas otras personas. En el mundo se cometen atrocidades, se deja morir gente de hambre, de SIDA, de enfermedades que se podrían prevenir si los gobiernos no consideraran a mucha gente "sobrantes"...y si muchas poderosas empresas dejaran de lucrar desmedidamente con sus medicinas...
Esas caras y esos esbirros no los conocemos, se diluyen , son anónimos...y son iguales o peores que Pinochet.
Pinochet fue una caricatura de la maldad...su cara más evidente, pero debajo de él...¿ qué lo sostuvo? y cómo nos enfrentamos a eso?

Ese es el tema. Lo demás es más fácil.

Pilar M Clares dijo...

No soy creeynte, pero discrepo de Nidia. No puede descansar en paz bajo la tierra que ensangrentó, con la herencia de generaciones destrozadas, temerosas, marcadas por la crueldad y el sesgo de la libertad. No, que no descanse en paz, como los vivos que deja llegos de angustia en los genes.
Besos

Pilar M Clares dijo...

Se me olvidaba: impresionante tu humanización de la escultura, muy interesante lo que dices, pero pregúntaselo a un judío, un gitano o un homosexual, a todos esos eurorpeos que sufrieron lo que ahora con la distancia olvidamos, afortunadamente. Un niño no puede tener tanto poder, eso es monstruoso.
Esa escultura, me encantaría verla, tiene dos momentos, el segundo es la denuncia y el descubrimiento de una apariencia engañosa, porque la humanidad es así, el primero lo que no podemos olvidar, la identificación, igualmente engañosa. Cualquier cosa nos puede conmover, Pinochet con sus hijos jugando, con fiebre, enamorado... pero esos son los lugares comunes de los que se aprovechan los psicópatas,los tiranos, los que carecen de sentimientos. Cane canem.

Julia Ardón dijo...

Lloré Pilar, por Adolfito niño, por la muerte de lo que pudo ser y nunca fue: una buena persona.

Lloré por esa pérdida. Una persona perdida. Ese es el dolor.

Todos y todas cargamos dentro nuestro igual capacidad para hacer el bien y para hacer el mal...¿ qué hace que alguien elija lo segundo?