
En la foto: dos estudiantes descansan en el parque de Granada, Nicaragua.
Pasear por las calles de Granada...es una de las cosas más lindas que he hecho en la vida. Tomarse un fresco en el parque...un aguacero debajo de esos árboles..."uno vuelve siempre a los viejos sitios, donde amó la vida" ( Julia nostálnica)
Artículo hoy en La Nación, San José, Costa Rica
Lo de país democrático, patria de asilo, nación de oportunidades queda cada vez más en el mito
Dra. Yamileth González G.
Rectora UCR
A cinco años de haber iniciado el tercer milenio, el debate sobre la política migratoria, la xenofobia y los inmigrantes se vuelve cada vez más candente. Si nos remontamos a la historia de nuestro país vamos a encontrar momentos en que las discusiones fronterizas como la del Río San Juan, acciones de los Gobiernos o actos concretos despiertan el rechazo de la población nacional.
Las "ciudadanas" y los "ciudadanos" nacionales reaccionan frente al extranjero dependiendo de la presión sobre el empleo o sobre los servicios colectivos, reaccionan identificando la inseguridad, la violencia o la limitación de recursos con los foráneos. Lo de país democrático, patria de asilo, espacio de acogida, nación de oportunidades queda cada vez más en el mito.
Los costarricenses se vuelven xenofóbicos, intolerantes, discriminatorios, y esto es grave. Se empieza a distinguir con demasiada frecuencia entre los ciudadanos y los que no los son, se utilizan sobrenombres, se hacen bromas y chistes de mal gusto y se construye una realidad simbólica a partir del prejuicio. El estereotipo está a la orden del día y las generalizaciones se tornan en la base que construye un sentido negativo hacia el "otro".
El discurso que promueve la perspectiva de derechos, la equidad, la inclusión se aceptan con dificultad si se trata de los que viven en el país, pero no son nacionales.
Derechos humanos. Hace unos días, alguien planteaba que la Defensoría de los Habitantes no era el lugar para discutir la problemática del trato a los nicaragüenses y otros extranjeros, y la respuesta fue contundente: defendemos los derechos humanos y nuestra defensoría es de los habitantes y no solo de los costarricenses.
Por eso es necesario tomar conciencia de lo que ocurre y levantar la voz. Es importante asumir una actitud racional y solidaria y dejar de hablar de seguridad ciudadana, acción ciudadana para referirnos a los habitantes, a los vecinos, a los que -con derechos políticos o no- construimos con esfuerzo este país.
Cada vez son más frecuentes los actos de violencia directa; cada vez más personas se sienten marginadas por su lugar de nacimiento. La mayoría de los vecinos que pasan la frontera lo hacen en busca de trabajo y de mejores condiciones para sus familias. La pobreza obliga a migrar, y la mayor parte de las personas que llegan a vivir sufren más de una discriminación: económica, étnica, de sexo, social e, incluso, cultural.
Las relaciones se deterioran y las provocaciones suben; la gente justifica lo injustificable si se trata de los otros, los foráneos. Hay que levantar la voz para revertir el proceso y hallar una vía donde la solidaridad esté presente.
Recientemente uno de los diarios nacionales informaba de que el rendimiento académico de los niños, niñas y adolescentes emigrantes disminuye con la tristeza. ¿Hasta cuándo lo vamos a permitir sin protestar?
La Universidad de Costa Rica, como institución al servicio del bien común, humanista, ética y crítica, no puede permanecer al margen, como tampoco pueden hacerlo las otras universidades públicas.
Tenemos que asumir el liderazgo y contribuir con un cambio de mentalidad antes de que sea demasiado tarde, antes de que ocurran más acontecimientos imperdonables. Como alma máter y conciencia lúcida, las universidades públicas tenemos que unirnos para protestar y proponer acciones inclusivas.
Las universidades públicas tienen que fortalecer el debate y las acciones para llegar a consensos que abran una luz en el camino de la dignidad, la paz social, la justicia y la equidad.
12.21.2005
Xenofobia, responsabilidad ¿de quién?
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2 comentarios:
y sin embargo fue esa universidad la que me negó becas de estímulo a pesar que pagaba como nacional, mantenía promedio sobre 95 y además trabajaba en la radio ad honorem.
todo por no haber nacido acá.
ojalá y esté cambiando...
Costa Rica no se libra de una especie de tendencia chauvinista que prolifera un poco por todas partes en el mundo...
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