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12.06.2005

Hermandad tico-nica, justa y necesaria!



No se queden sin oír a este muchacho Ramón Mejía , es agua fresca para el alma y mucho coraje y transparencia. Ya sus discos están a la venta en las tiendas Vértigo y por ahí del 21 y 22 vendrá a compartir escenario con Malpaís en el Jazz Café.
No se lo pierdan! En la foto , mi hermana Lucía junto al tecladista del grupo que acompaña a Ramón: los Bandoleros, en una foto que le sacaron para navegalo.com.

Cuando parece que no hay esperanza entre tanta xenofobia y falta de humanidad, viene la música a dar la cara por la hermandad tico-nica.
El “mal” se destruye con “el bien”.


TICOS Y NICAS SOMOS HERMANOS!


Acá transcripción de cosas aparecidas en La Nación




Crítica de música: Otra sopapeada al alma



» De nuevo: Perro Zompopo contra la pereza y desidia civil

Por Alberto Zúñiga

Las canciones de Ramón Mejía, el conocido Perro Zompopo de Nicaragua, son un atentando contra la pereza y la desidia civil. A través de sus textos, poco a poco, las imágenes agraden a quienes se conforman en la comodidad de sus predecibles e insípidos estilos de vida.

Vivir en democracia resulta, hoy día, un ejercicio civil nada sencillo. La democracia, igual que cualquier músculo, hay que ejercitarlo, de lo contrario, el colesterol se apodera de las neuronas y las ideas salen llenas de celulitis, flácidas, inconclusas, temerosas e incapaces de afrontar lo inmediato.

Ramón Mejía, a través de su proyecto Perro Zompopo, sopapea a los miopes y a los indiferentes. Son canciones que se deslizan allá y acá con tanta facilidad por la sencilla razón de que estamos iguales. Los paisajes urbanos de sus canciones están hoy día más cerca de nuestro entorno, en esta Costa Rica, tan ufanada de ser la sosa, digo Suiza, istmoamericana.

En esta oportunidad, Ramón nos visitó con su banda de músicos nicaragüenses, Los Bandoleros, en un formato en el que aún no había sido escuchado en este país. Es otra cosa y promueve mayor intensidad en los sentimientos sin perder ese lado poético, duro y sensible a la vez, que tienen sus creaciones.

La mayoría de los temas del concierto pertenecían a su disco Romper el Silencio, grabado en España y en el que aparecen algunas canciones que ya se cantan por estos lados. Nadie que haya escuchado Cuanto tardas y demoras queda igual después de prestar atención a esos versos que nos hablan de lo que es el amor. Es una canción de potencia universal.

También, ya afectan la dieta musical de una buena parte de consumidores nacionales, canciones como Berekum, Fantasma Kamaleón, Quiere tu país, El aire vuelve al aire y, desde luego, la titulada Perro Zompopo. Todas estas fueron cantadas y otras más, muchas más, en un solo set a diferencia de lo habitual en nuestros bares donde siempre hay un tedioso intermedio.

La novedad de traer a su grupo permitió alargar la duración de varios temas y disfrutar de lo que cada músico sabe hacer. Hubo buenas secciones de improvisación y también un segmento de solo guitarra y voz en el que, como ya está siendo habitual que lo haga, Ramón pida silencio para que otros puedan escuchar sus canciones. Detalle que cuesta entender, este de gente que paga por entrar a hablar y no po escuchar la buena música.

Sorprendió el baterista costarricense Gabriel Gutiérrez, quien sustituyó al original que no pudo venir, con su buen desempeño demostrando conocer muy bien el repertorio del Perro Zompopo. Igualmente llamó la atención el buen sonido que obtuvo Cristian El Muñeco en el espacio de este Observatorio que resulta inclemente cuando el técnico no sabe sacar partido de la situación.

Ramón aprovechó para desgranar algunas de sus nuevas canciones de la tremenda mazorca poética que tiene y así pudimos escuchar una maravilla de canción titulada Mujeres del centro y del río. Canción social en esquema de balada como bien lo advirtió Randall Vega del programa Cómplices de Radio U y uno de los máximos responsables de que Ramón Mejía se pueda conocer, como Dios manda, en este país.


En la columna
A viva Voz

Por María Montero:

Pijudísimo.Y ya que estamos en el manoseadísimo tema de la tolerancia, otro que dio muestras de coraje zoológico y estrategia musical antixenofóbica fue el Perro Zompopo y su banda Los Bandoleros quienes -a pesar de ser más nicas que el pinolillo- se vinieron a un escenario tico a presentar el material de su segundo disco, Romper el silencio.

Viernes.El cantautor nica, cuyo nombre es Ramón Mejía, dio un concierto en El Observatorio que estuvo abarrotado de público. ¿Será que un coctel de rap, flamenco, trova, rock y hip hop logra más que un discurso político? ¡Para qué servían estos últimos?


Entrevista:
Perrozompopo habló



» Fuerte: El músico nicaragüense Ramón Mejía, Perrozompopo, habló con Viva tras los conciertos que ofreció en San José

Por Cristian Cambronero, de Fusil de Chispas


"Y tú que cantas no tengas miedo, que tus palabras tienen fuerza, ya lo creo", cantaba Perrozompopo, el pasado fin de semana en sus dos conciertos en El Observatorio. Con una presencia escénica segura y ante un lleno casi total durante la noche del jueves y del viernes, Mejía se presentó por primera vez aquí con su banda Los Bandoleros.

"El trabajo de Perrozompopo ha tenido muy buena acogida aquí. El de Costa Rica para mí es un público muy interesante, y ha sido muy bondadoso", dice el compositor, que aprovechó para presentar su primer álbum de estudio: Romper el Silencio.

En sus palabras. Mejía, por cuyas venas corre la sangre artística de los Mejía Godoy, habló con Viva durante la prueba de sonido del que fue su segundo concierto el pasado viernes.

¿Por qué "Perrozompopo"?

El perrozompopo es una especie de lagartija albina. Buscaba un nombre que resumiera varias cosas nicaragüenses: elementos urbanos, lo joven, el tema social. Es resumir en ese animalito lo que es la nicaraguanidad.

¿Y qué es Perrozompopo... un contestatario, un disidente, un idealista?

Puede que sea un idealista. Lo que pasa es que a estas alturas ya no se trata de tener ideales. Ya es una cuestión de humanidad. Vemos cosas que sencillamente no pueden pasar, que nos exigen la responsabilidad de asumir una posición.

¿Bajo qué categoría pondría su disco en una tienda: nueva canción, hip hop urbano, rock-pop en español, canción protesta?

Bajo una que simplemente diga "cantautores".

¿Qué otros discos estarían cerca del suyo?


Los de Pedro Guerra, Jorge Drexler, Milanés, Samuel Aguila... Bernardo Quesada, Malpaís, Alux Nahual, Fito, Charly... por ahí.

Leí que carga una gran responsabilidad por su apellido. ¿Siente presión, especial responsabilidad?

Presión no, responsabilidad sí. Pero una responsabilidad que no es solo la de ejecutar virtuosamente un instrumento, sino más en hacer canciones que tengan un contenido, que representen lo que los jóvenes vivimos hoy en Nicaragua.

¿Cómo resumiría el aporte que los Mejía Godoy le han dado a Nicaragua, a la música?

Para mí son una parte esencial de los forjadores de la música testimonial nicaragüense.


¿Usted asume esa labor? ¿Es un legado que quiere continuar?


Sí. Durante los años 80 la música testimonial tuvo mucho auge. Cuando la revolución terminó, comenzaron una serie de procesos sociales y políticos difíciles para nosotros, y creo que nos fuimos alejando de lo que era esa música con contenido. Yo hago este trabajo por tratar de hacer música moderna: lo que mis tíos ponían en sus canciones, pero con un nuevo concepto, una nueva visión.

¿Cómo percibe el momento que atraviesa la relación entre costarricenses y nicaragüenses?

Es un asunto que no se puede ver separado del factor político. La gente en Costa Rica ve al nicaragüense desde una perspectiva político-histórica... "Nicaragua es ese país que emigra hacia Costa Rica". Pero creo que esa forma de ver la situación es parte de la desinformación: la gente en Costa Rica realmente no conoce la situación o las motivaciones de los nicaragüenses que vienen a Costa Rica, y es muy difícil analizar una situación cuando no se tiene información. Pasa igual en Nicaragua, realmente no sabemos cuál es la situación de los nicaragüenses aquí.

En Quiere a tu país canta: "debemos poner e imponer nuestra propia palabra"... ¿Cuál es el silencio que pretende romper?


-Es decir basta, especialmente basta de tener miedo. En Nicaragua hay mucho miedo. En general creo que los países latinoamericanos vivimos bajo la cultura del miedo, de la represión. Se trata de romper con eso, de dejar de ver a los líderes como intocables.

1 comentario:

Jules dijo...

21 y 22? ahí estaré en el jazz.