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4.10.2008

Manuel, las torres y el árbol


No he sido yo muy asidua a las exposiciones de artes plásticas en Costa Rica. No sé bien por qué .

Cuando voy a algo, o a una inauguración, es porque quien expone es amigo, amiga...la verdad es que siento cierta fobia por los museos, las curadurías y los círculos de expertos y ese afán de clasificar el arte en bueno, malo, feo y bonito. No me gustan mucho las modas , los juicios ni las descalificaciones en asuntos de arte. Pero eso sí, cuando viajo, siempre busco los museos...no sé qué fobia rara le tengo a los museos nacionales...¿ serán resentimientillos raros? ¿ falta de hacer el trillo? A la larga sí...bueno, ese no es el tema. Es que siento que todo acto creativo humano es legítimo y como tal merece respeto, aunque no nos guste y me han dolido algunas históricas exclusiones.

Pero anoche fui a una inauguración al Farolito, al Centro Cultural de España.

Manuel Zumbado, quien siendo todavía bastante joven tiene una reconocida y larga trayectoria como artista costarricense, estrenaba una nueva video-instalación llamada "La Corporación".

Se trata de una cosa magra, discreta, sencilla, al grano. Y precisamente por eso profunda y verdadera.

Vos entrás y hay un árbol arrancado de raíz, sus hojas secas...es un árbol de verdad...claro, ( - que tuvo que buscar hasta encontrarlo arrancado, porque no lo iba a arrancar, en esos días que andaba en eso me contó-) , acomodado con la gracia con que las manos de un artista ubican los objetos terrenales y/ o cotidianos para conmovernos....No puedo dejar de asistir a la presencia sutil de un nido vacío con todo su dolor a cuestas....todo está en penumbras...escuchamos un ruido frío, punzante, industrial, metálico...al fondo dos pantallas gemelas de video con unas torres altas que crecen y en medio de ellas un espejo para que las podás ver en tercera dimensión, dando vueltas, necias, arrogantes, soberbias.

Eso es todo. Eso tan simple. Y no le falta ni le sobra nada.

Estaba hablando con él y con un amigo y veíamos el mensaje de la imagen. Una poesía. Un texto, una reflexión, una emoción.

Alguien me comentó acerca de por qué será que Manuel elude a la gente. En su obra se ven pocos cuerpos y pocas caras. Yo le decía...¿ y qué somos nosotros? ¿ los que vemos impávidos el espectáculo?
Hay maneras y maneras de ver las cosas.

De vuelta para la casa, venía pensando que qué dicha que hay artistas y qué dicha que conozco a Manuel. Es una gran persona. Amigos como él son muy estimulantes, te ayudan a crecer, te transforman, te enseñan y te hacen ser mejor persona.

A él le doy las gracias por haberme invitado, si no no hubiera ido y me habría perdido de una experiencia importante. A la escena le hace falta agua, todo está seco, árido, estéril allí...quizá todo comienza por la lágrima, que además es mar y del mar viene la vida...y...a partir de ahí...todo reverdece como la esperanza...no sé... ( pero esa nos toca ponerla a nosotros, para hacer la obra verdaderamente "interactiva" y para que nazca la paz del silencio y dé campo a otra música, y se paren las máquinas, y se caigan las torres, y aniden los pájaros y broten de nuevo las hojitas, y las raíces se chupen de nuevo la tierra y se agarren, como nosotros, de algún lado para sostenerse...).

La instalación sigue abierta al público en estos días que vienen.

Julia


Acá un texto de Alexander Jiménez


“Uno ve lo que sabe”


(Comentarios acerca de la obra de Manuel Zumbado)
Por Alexander Jiménez



El puente es ese pájaro de piedra que permanece en vuelo constante.
Juan García Hortelano



“Uno ve lo que sabe” repite a menudo el pintor Manuel Zumbado. Ver y hacer ver lo que se sabe es, para este artista, una regla de vida y una regla de su oficio. Una vida y un oficio que él relaciona con su infancia dichosa, con el goce del juego y con el poder creativo de la imaginación.

Manuel ha querido contar la realidad de su país, de su región, y de su mundo. Para ello suele echar mano de lo que ha comprendido y de lo que ha visto con esa mirada suya entrenada para escrutar el fondo de las cosas. Y lo que sabe y lo que ve, pero también lo que siente e intuye a propósito de un país fracturado, lo articula en sus imágenes y en sus estructuras.

El arte de Manuel Zumbado construye un mundo simbólico en el cual uno reconoce la violencia que nos acecha. Sus cuadros e instalaciones producen atmósferas tensas y revelan que él ha visto y no esconde asuntos acerca de los cuales otros prefieren no saber o frente a las cuales voltean el rostro. En sus trabajos uno encuentra indicios de procesos y eventos históricos dañinos. Hay también expresada una indignación moral que se resiste a aceptar como natural la crueldad, la matanza, el saqueo y la destrucción de lo que podría unirnos como especie y como sociedad.

Sus trabajos pictóricos y sus instalaciones revelan el peso y la densidad irrespirable de algunos procesos y eventos históricos. La intensidad de sus trazos construye imágenes de la desolación, sin alegrías simuladas ni liviandades que consuelen. Efraím Hernández ha dicho que se trata de una pintura convulsa que produce caos y conmoción en el lienzo con sus recias y desgarradoras pinceladas. Es una definición justa.

El arte es el reino de la libertad y otros artistas eligen construir atmósferas y mundos simbólicos para encubrir y poner velos sobre lo insoportable y ominoso de nuestras vidas y sociedades. Así creen contribuir a conservar el orden del mundo. Algo parecido ocurre con los noticiarios que esconden, tras el espectáculo y la frivolidad, las razones que explicarían la vida destruida de tantos países y de tantas personas. Es sólo que en este ocultamiento hay un cálculo obsceno y despreciable.

No es este el caso de Manuel Zumbado ni el de algunos de sus compañeros de viaje como Ottón Solís y José Miguel Rojas. Sus trabajos no buscan complacer a los buscadores de imágenes bucólicas. Al contrario, hacen saber y hacen ver algunas fracturas de nuestras vidas y de la vida social de esta Costa Rica tan tentada siempre a imaginarse a salvo de todos los desastres. Este es un país violento en su falsa calma. Profundamente agresivo en su estilo educado y amistoso. País de fauces dispuestas a hacer su trabajo al menor descuido y siempre de medio lado. Como los animales que imagina y dibuja Manuel, animales que son al mismo tiempo símbolo y víctimas de la violencia desatada, despedazados por las carreteras o chorreando sangre en los mataderos.

Aunque no aparecen nunca directamente en sus cuadros ni instalaciones, Manuel Zumbado recuerda asuntos de este país que no deberíamos olvidar: el saqueo y la quiebra de los bancos, lógicas económicas devastadoras y empobrecedoras, horizontes de convivencia degradados y empobrecedores, desmantelamiento de instituciones valiosas en las cuales encontrábamos una cierta protección.

Sus animales fieros o desangrándose revelaban un mundo social hostil y desconfiado que enseña sus dientes y amenaza a quien se acerque. Sus imágenes de guerra, de esa guerra de Irak que no cesa, ampliaban, mediante vídeo-instalaciones, su mirada acerca de un sistema obsesionado con el castigo, el despojo, el saqueo y la violencia gratuita.

A mediados de la década de 1990 Manuel Zumbado comienza su trabajo en torno a metáforas estructurales centrales en la construcción de la humanidad y de las sociedades humanas: puentes, torres, edificios. En este giro hacia las estructuras, él reserva un lugar privilegiado para los puentes, quizá las más simbólicas y amadas de las obras públicas.

En sus pinturas e instalaciones los puentes están hechos de materiales ya utilizados de otra manera en casas o edificaciones. Él les llama materiales vividos.

Sus puentes no tienen ríos ni orillas y están siempre en el centro de escenarios desolados. En su dura belleza, son estructuras rotas y dolientes que impiden seguir y hacen consciente y visible el vacío. Puentes rojos y grises con horizontes convulsos y tormentosos. Cuando están habitados, hay personas detenidas, mirando hacia adelante, allí donde adivinan el reino que estaba para ellos y que ya no podrán alcanzar.

Para no decir directamente su malestar y su rabia, algunos dan el rodeo de las metáforas y hablan de un país que se nos escapa de las manos, de un país a punto de disolverse en el aire, de un país imposible, de un país saqueado. Manuel Zumbado ha decidido imaginar este país como un puente frágil y roto, como un proyecto incumplido, como el lugar de las vidas quebradas. Los puentes derrumbados son como una cicatriz imposible de cicatrizar entre una sociedad y el proyecto que debía ser cumplido.

En el año 2007, Zumbado presentó pinturas de gran formato y video-instalaciones en el Colegio Humboldt. La exposición llevaba por título Babel, esa afortunada y vieja metáfora de una estructura fracasada y destinada a dividir a quienes se imaginaban juntos. En ella presenta estructuras imponentes y avasallantes que parecen a punto de aplastarnos y que oscurecen el horizonte y el cielo.

Pero en medio de las estructuras opresivas o fracturadas, el arte de Manuel Zumbado sabe y enseña que no todos los colores son de muerte, que los puentes pueden ser reconstruidos o inventados con otros materiales y que aún podemos hacer juntos el viaje por la vida.

Es curioso. Cuando Manuel Zumbado dibuja o construye aviones estos son puentes móviles que aprendieron a volar para cumplir de otra manera su función de siempre: llevarnos de un lugar a otro, acercarnos a otros.

Por eso, aún cuando su arte es duro y tenso, y no hace concesiones de ningún tipo, no es una invitación a la amargura ni a la desesperanza. Sin ser un arte esperanzado, el suyo es un trabajo que se alza en contra de violencias y crueldades que nadie tiene derecho a derramar sobre el mundo y las vidas humanas. El suyo es un arte duro y tenso, y tierno, como un reclamo amoroso empeñado en no dar nunca lo humano por perdido.







3 comentarios:

Anónimo dijo...

Si Manuel Zumbado es un gran artista es más valioso como persona y eso es mucho decir.
Felicidades por la permanencia.

Anónimo dijo...

¡¡¡¡ LASTIMA ¡¡¡ ME HABRIA GUSTADO ENTERARME ANTES PARA ESTAR EN LA INAUGURACION Y COMPARTIR CON USTEDES .

PERO ........,LA VIDA ES ASI, NI MODO ,AHORA TENDRE QUE VERLA SOLA .

EL AMBIENTE Y EL TRASLADO SON MUY FRIOS CUANDO UNO VA A ESAS COSAS SOLO .

SIEMPRE ES SUPERIOR CON LA ENERGIA DEL GRUPO EN ESE PRIMER DIA ,SOBRETODO CUANDO SE TRATA DE AMIGOS .



ESE DIA HAY DOS PROPOSITOS VER Y VERSE .ESTAR Y COMPARTIR . RECONECTARSE ASUNTO SUMAMENTE IMPORTANTE .YPOR SUPUESTO ¡¡¡¡ AMARSE ¡¡ABRAZARSE .BYE BYE VEAMONOS PRONTO .TE QUIERO MUCHO

Anónimo dijo...

La trayectoria y compromiso de Manuel Zumbado es escasa en este país donde tantos artistas se pliegas a las solicitudes decorativas del mercado.
Adelante Manuel.