
*Retrato en versión libre de un hermoso cuento de Honduras que me contaron.
Antiguamente se creía que las turmalinas ayudaban a comprenderse a sí misma, a aumentar la confianza personal y la energía psíquica. También se creía que dichas piedras tenían el poder de neutralizar la energía negativa, alejar el llanto y la desdicha y ayudar para la concentración. Las turmalinas también eran útiles para la relajación del cuerpo y del alma, así como para el tratamiento de enfermedades como la ansiedad, el envenenamiento de la sangre, la artritis y los poblemas cardíacos.
Antes de pescar, los pescadores tienen que pedirle permiso. Tiene nueve ojos para verte mejor, nueve tetas para alimentar a sus hijos y dormir a los amantes ,( una no se le ve porque quedó tapada) y nueve colas para perseguirte si la tratás mal.
8.19.2005
La Madre de los Peces con collar de turmalinas*
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