Ellos se acercan y cogen una flor
de nuestro jardín,
y no decimos nada.
La segunda noche
ya no se esconden
pisan las flores,
matan nuestro perro
y no decimos nada.
Hasta que un día
el más frágil de ellos
entra solo en nuestra casa,
nos roba la luna, y
conociendo nuestro miedo
nos arranca la voz de la garganta.
Y porque no dijimos nada
ya no podemos decir nada
de nuestro jardín,
y no decimos nada.
La segunda noche
ya no se esconden
pisan las flores,
matan nuestro perro
y no decimos nada.
Hasta que un día
el más frágil de ellos
entra solo en nuestra casa,
nos roba la luna, y
conociendo nuestro miedo
nos arranca la voz de la garganta.
Y porque no dijimos nada
ya no podemos decir nada
*Vladimir Maiakovski
Poeta ruso (1893-1930)
Poeta ruso (1893-1930)


5 comentarios:
Que poema tan poderoso...
Profetico
Gracias Julia, hasta que me bombeó el corazón la fuerza de la palabra será mi bastión aunque llegue sola a la meta. Saludos!
Dios quiera que no sea profético, Anónimo, que nunca nadie nos quite la voz ( ni se la quite a nadie, aunque diga cosas con las que no estamos de acuerdo)
auch...
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