¡El blog de Julia se pasó de casa!

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4.09.2006

Lágrimas en la Librería


Esta tarde me fui de compras con Carlos Luis, mi hijo...él quería ir a ver unos platillos para su batería...está con esa obsesión...le compré una camisa que quería ( está todo vanidosillo) ...y decidimos quedarnos en el cine, pero como era temprano nos fuimos a la Librería Internacional.
Allí...entre todos los títulos encontré la nueva obra de María Lourdes Cortés...su nombre es : " La Pantalla Rota: 100 años de cine en Centroamérica".
Yo sabía de este trabajo pero no lo había visto. Y por supuesto que sabía que en el mismo se hablaba de la trayectoria de Víctor..pero no sé, al abrirlo y encontrarme con él una y otra vez en varios capítulos y ver allí impresa una de las fotos más lindas que le tomé..me emocioné muchísimo...me senté en un banquito a leer y me puse a llorar...Carlos Luis estaba por otro lado oyendo música.
Cuando se acercó me preguntó por qué estaba con lágrimas en los ojos y le mostré el libro...leímos juntos allí algunos párrafos...nadie sabía lo que nos estaba pasando...volví a ver a la gente, de compras, buscando libros, curioseando...y nosotros dos en nuestra pequeña y peculiar burbuja de nostalgia.

¿ Qué es la vida sino esos pequeños pedacitos de emociones?
¿ Qué cosa tan frágil somos?'

El capítulo de nuestro país se inicia con un párrafo de Víctor hablando del grupo fundador del Centro de Cine en los años setenta:

" Nos hicimos cineastas, no informadores sociales, que era lo que se suponía que debíamos ser. Eramos cineastas puros que nos echábamos una cámara al hombro e íbamos a escarbar dentro de la realidad de este país. Y empezamos a levantar los trapos sucios"

Se destacan detalles de los días en que Víctor filmó sus películas Puerto Limón, Las Cuarentas, Patria Libre o Morir, su colaboración como director de fotografía de otros colegas y se recuerdan los primeros años de la Revolución Sandinista, cuando Víctor se fue para Nicaragua a ayudar a levantar lo que se llamó INCINE ( Instituto Nicaragüense del Cine) ...y lo bueno es que el libro ahora quedará como material de referencia para quien quiera remontarse a la historia del cine de la región, lo cual me llena de satisfacción.

No saben cómo agradezco cuando alguien se acuerda de él, lo cita, lo recuerda, lo menciona...es como si se me hiciera más presente...no me basta con mi propio recuerdo...sé que es innecesario...pero es que una lo agradece tanto...y me alegra tanto que Carlos Luis se sienta orgulloso de lo que hizo su papá, de cómo persiguió con tanta pasión su sueño, y entonces me parece muy coherente que siendo su hijo ande como loquito buscando platillos nuevos y quiera los mejores y llegue a la tienda de música y se siente en la batería y se ponga a tocar...con lo que a él también le apasionaba la música....

Allí lo dejé para sentarme lejos un rato, dejarlo a su aire...qué lindo hombre en el que se está convirtiendo y qué orgullo ser testigo de ello. Cuando lo veo así, deseo con todo mi corazón que Víctor de alguna manera lo pueda ver, o sentir, o acompañar...que eso sí sea real y posible...que siga con nosotros.

Lo quise tanto, sé que me quiso tanto...qué bueno que nos vivimos y qué regalo que me haya quedado un hijo tan bello...que cada vez que oye el nombre de su papá se emociona y se le infla el pecho de orgullo.

7 comentarios:

Ericjms dijo...

:tear:

Anónimo dijo...

:many tears:

Denise dijo...

:_ )
Cuando esté por allá busco el libro, qué hermoso.

Sirena dijo...

¡Qué hermoso momento Julia! Y de Víctor, todos nos acordamos, hasta quienes nunca lo conocimos pero sí vimos su obra. ¡Qué bien por tu hijo! A ver cuándo terminamos todos yendo a un concierto de él ¿no?

Anónimo dijo...

Qué maravilla de instantes!!
De eso se trata la vida!!!!!

Enhorabuena por el gran hombrecito que ves crecer a diario.

Noctámbulo Desesperado dijo...

De no haber sido porque estoy rodeado de gente hubiera permitido a mis anchas que una lagrimita recorriera mis mejillas a su antojo.

Gracias por compartir emociones tan muy tuyas, porque con ello, otros que vivimos con recuerdos muy marcados nos convencemos que vale la pena cada instante.

Anónimo dijo...

Quisiera que me quisieras como yo te quiero a ti, cada vez que te leo. Es que no importa si hablas de dolor o amor o de lo que otros te escriban haciendote menos o mas o de lo que haces o en que crees.
Sos toda verdad y vida y nos haces serlo a la vez a todos los que estamos aqui, en este pequeño cuadrito dentro de vos y tus pensamientos.
Maria B