
...tan prístino y claro como la sonrisa de este niño.
¿ por qué nos empeñamos tanto en desatender las urgencias del alma?
Esta foto la tomé hace varios años, y hoy, que estoy tan contenta, me la encontré acomodando mi archivo digital. A él me lo encontré en Guatemala, paseando por los pueblos de la orilla del Atitlán, donde fueron las inundaciones de Stan el año pasado. Esté donde esté este niño, que ya debe ser un muchachito...acá permanece la belleza en uno de sus estados más perfectos y puros.
2.18.2006
Todo podría ser tan simple
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